Villalba de los Alcores

Villalba de los Alcores
Municipio de España
Escudo de Villalba de los Alcores.svg

Vista del caserío y la iglesia de Santiago Apóstol.

Vista del caserío y la iglesia de Santiago Apóstol.
Villalba de los Alcores ubicada en España
Villalba de los Alcores
Villalba de los Alcores
Ubicación de Villalba de los Alcores en España.
Villalba de los Alcores ubicada en Provincia de Valladolid
Villalba de los Alcores
Villalba de los Alcores
Ubicación de Villalba de los Alcores en la provincia de Valladolid.
País Flag of Spain.svg  España
•  Com. autónoma Flag of Castile and León.svg  Castilla y León
•  Provincia Banderaprovvalladolid.svg  Valladolid
•  Comarca Montes Torozos
•  Partido judicial Medina de Rioseco
Ubicación 41°51′48″N 4°51′33″O / 41°51′48″N 4°51′33″O / -4.8591666666667
•  Altitud 849 msnm
•  Distancia 28 km a Valladolid
Superficie 101,7 km²
Fundación Ver texto
Población 422 hab. (2016)
•  Densidad 4,15 hab./km²
Gentilicio Villalbés, sa
Código postal 47639
Pref. telefónico 983
Alcalde (2012) Manuel Gutierrez del Campo ( PP)
Patrona Virgen de Fuentes
Sitio web Ayuntamiento de Villalba de los Alcores
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Villalba de los Alcores es una población española de la provincia de Valladolid en la comunidad de Castilla y León.

Pueblo situado al nordeste de la provincia de Valladolid. Está inmerso en el borde superior de la Comarca de los Montes Torozos, rodeado por encinas y quejigos, y por interminables campos de cultivo que cambian sus tonalidades según pasa el año. Su término municipal comprende parte de dicha comarca y parte de la Comarca de la Tierra de Campos.

En un primer momento se llamó “del Alcor”, pero a partir de 1916 pasó a llamarse “de los Alcores” para evitar confusiones con su homónimo en Huelva, Villalba del Alcor.

Historia

Retrato romano de un particular hallado en el término municipal de Villalba de los Alcores, Siglo II d.C; Museo de Valladolid.

Fueron los vacceos, un próspero pueblo prerromano que practicó la cultura cerealista, los que habitaron estas tierras al final de los tiempos prehistóricos, como sugieren restos arqueológicos descubiertos en el entorno. Después de 500 años ocupando la zona central de la cuenca del Duero, con la invasión romana llegó la lenta romanización que hizo desaparecer cualquier rastro de esta cultura.

De la presencia musulmana no se han encontrado restos, aunque el nombre histórico de la villa, Villalba del Alcor, da fe de su presencia. En 1916, la villa cambió este nombre por el de Villalba de los Alcores para evitar confusiones con un pueblo de la provincia de Huelva.

En el siglo X, cuando los reinos cristianos reconquistaron territorios a los musulmanes y la frontera de Al-Andalus se estableció en la línea del Duero, Villalba fue repoblada con gentes del norte de la península, por el Reino de León.

A pesar de ser una fundación leonesa, en el siglo XI ya pertenecía al reino de Castilla, cuando no era más que una pequeña población concentrada en torno a una iglesia sobre una elevación natural del terreno. Era entonces villa realenga, es decir que no pertenecía a ningún noble ni monasterio, sino al mismo rey.

Reconstrucción ideal del Castillo de Villalba de los Alcores.

A finales del siglo XII, Alfonso Téllez de Meneses recibió del rey castellano, Alfonso VIII, Villalba, comenzando entonces la construcción del Monasterio de Santa María de Matallana, de las murallas y del castillo.

Durante la Edad Media fueron muy frecuentes las guerras entre los reinos cristianos y especialmente en la segunda mitad del siglo XII, las luchas entre León y Castilla fueron especialmente violentas, por lo que la frontera de ambos reinos se convirtió en un inmenso campo de batalla y, en esos límites, estaba precisamente Villalba.

A cuatro kilómetros de la localidad se sitúa el yacimiento de Fuenteungrillo, desaparecido poblado medieval, en donde las distintas campañas arqueológicas llevadas a cabo por la Universidad de Valladolid desde 1982 han permitido conocer que, desde la repoblación de finales del siglo X y del siglo XI hasta su despoblamiento total entre finales del siglo XIV y principios del siglo XV, hubo un progresivo abandono por parte de sus habitantes motivado por diversas causas. En los siguientes siglos, la villa pasó a propiedad de diferentes grandes linajes. El papel de los nobles en la política interior siguió aumentando con el paso de los años y a comienzos del siglo XV se produjo una revuelta que el Conde Benavente aprovechó para tomar Villalba. En esta época los cañones y las armas de fuego eran ya bastante eficaces, las murallas y el castillo sufrieron grandes daños durante el ataque, aunque fueron necesarios 4 meses de asedio para su conquista. Poco después de tomar posesión mandó reconstruir su muralla y reformó el castillo.

Juana la Loca, con el féretro de su esposo, estuvo algún tiempo en el castillo de la villa. Doña Juana "la Loca" (1877) obra de Francisco Pradilla, Museo del Prado.

Juana I de Castilla, con el féretro de su esposo, Felipe el Hermoso, estuvo algún tiempo en el Castillo de Villalba de los Alcores en su tránsito por pueblos de Castilla camino de Granada, adonde no llegaría pues sería recluida en Tordesillas.

Carlos I en 1528 hizo guardar en el castillo al Delfín de Francia y a su hermano el duque de Orleans, como rehenes hasta que su padre Francisco I de Francia cumpliera el tratado suscrito después de la batalla de Pavía.

A lo largo de los años posteriores, las fortificaciones de Villalba entraron en una profunda decadencia, al perder su función defensiva. Las murallas comenzaron a deteriorarse mientras que muchos de sus cubos fueron convertidos en viviendas.

Casa consistorial de Villalba de los Alcores.

En 1839, el último señor de la villa perdió sus derechos señoriales sobre Villalba, que se volvía, después de siglos, legalmente libre.

En ese mismo siglo, las sucesivas desamortizaciones acarrearon un serio daño al patrimonio económico de la iglesia local y del ayuntamiento al expropiarse gran cantidad de bienes inmuebles y rústicos.

En 1860 D. Cipriano Rivas, secretario del rey, compró el Castillo al Conde de Castilnovo y en 1929, cuando su hija Dolores Rivas Cherif se casó con Manuel Azaña, futuro presidente de la república, a la villa acudieron insignes visitantes del mundo de la cultura y de la política nacional a pasar temporadas de descanso. Por las calles de Villalba de los Alcores pasearon personajes como Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, o Ramón Pérez de Ayala. Mucho tuvieron que ver estas circunstancias con la declaración del castillo como Monumento Nacional durante la II República.

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