Vientos de agua

Vientos de agua es una serie de televisión argentino- española que narra el fenómeno de la inmigración a través del exilio de un asturiano en 1934 hacia Argentina, huyendo de problemas políticos, y el retorno de su hijo en 2001 debido a la crisis económica de ese país.[2]

Se estrenó en España el 3 de enero de 2006 en horario prime time de los martes, emitiendo los dos primeros episodios.[9]

Argumento

La serie se inicia en 1934 con la historia de José Olaya ( Ernesto Alterio), un asturiano anarquista de 19 años que trabaja con su padre y su hermano Andrés en una mina de carbón. Un día ocurre un escape de gas y Andrés pide al capataz que deje salir a los trabajadores, entre los que había niños. El capataz desoye la petición y Andrés desobedece la orden de volver al trabajo, evacuando a los mineros; sin embargo, resulta mortalmente herido en un derrumbe. José y su padre logran llevar a un agonizante Andrés a su casa, donde muere rodeado por su familia. Esa misma noche, José decide estallar la mina en venganza y tras hacerlo, es perseguido por la Guardia Civil. Su madre le pide que se exilie en Argentina con el dinero que tenía ahorrado su hermano fallecido y adopte su identidad. José mantendrá en secreto el fallecimiento de su hermano y se hará llamar Andrés por sus futuros amigos y familia.

Paralelamente, en 2001, el hijo menor de un envejecido José ( Héctor Alterio), Ernesto Olaya ( Eduardo Blanco) es un arquitecto porteño sin trabajo que sufre la antesala de la crisis económica de ese año. Junto con su esposa e hijos, deciden emigrar a España, pero el denominado Corralito bloqueó sus depósitos bancarios impidiéndole comprar cuatro pasajes de avión. Sin embargo, su padre le ofrece dinero suficiente para que viaje solo. Ernesto se traslada a Madrid, donde conoce a Ana ( Marta Etura), una camarera veinteañera que lo ayuda a instalarse en un departamento compartido con Mara ( Angie Cepeda), una joven inmigrante ilegal colombiana. Ernesto observa como sus planes de progreso se desmoronan ante una lenta burocracia española y las restricciones y xenofobia que sufren los inmigrantes. A pesar de esto, miente a su familia sobre su verdadera situación, haciéndoles creer que vive solo y con buenas expectativas de trabajo.

Volviendo al pasado, José se embarca rumbo a Argentina, conociendo en su viaje a Juliusz Lazlo ( Pablo Rago), un joven judío de nacionalidad húngara y a Gemma ( Francesca Trentacarlini/ Giulia Michelini), una niña italiana de nueve años que perdió a su familia. Juntos se instalan en un conventillo del barrio porteño de La Boca. El argumento continúa durante las décadas de 1940 y 1950 con las vivencias de José con el estallido de la Guerra Civil española, la historia de amor entre Juliusz y Gemma, el panorama político argentino durante el peronismo y con las distintas mujeres que pasan por la vida de José, como su primera esposa Sophie ( Caterina Murino) y la segunda, Lucía ( Valeria Bertuccelli), quien terminaría siendo la madre de Ernesto.

Por su parte, Ernesto consigue temporalmente un trabajo ilegal en un estudio de arquitectos. Eventualmente, a causa de la falta de sinceridad y la larga separación con su familia, empiezan a surgir roces entre Ernesto y su esposa Cecilia ( Claudia Fontán), quien comienza una relación extramatrimonial con un compañero de su trabajo. Ya al final de la serie, Cecilia y Ernesto se divorcian, y este último empieza a tener sentimientos hacia su compañera de vivienda Mara, con quien se termina casando y teniendo un hijo.

Por último, en 2005, Ernesto —quien ya goza de la doble nacionalidad y un trabajo estable como arquitecto— y su padre visitan Asturias. Allí José en encuentra con los fantasmas de su pasado; decide matar al capataz que mandó a la mina a su hermano hace 70 años y más tarde suicidarse para reunirse con sus amigos. Finalmente recapacita y se da cuenta que tiene una vida en el presente. La serie termina con Ernesto y su padre sentados frente a la tumba de Andrés, mientras José finalmente le revela su secreto.

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