Vicente Enrique y Tarancón

Vicente Enrique y Tarancón
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9º Arzobispo de Madrid-Alcalá
3 de diciembre de 1971 - 12 de abril de 1983
Predecesor Casimiro Morcillo González
Sucesor Ángel Suquía Goicoechea

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116º Arzobispo de Toledo
Primado de España
1969 - 1971

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Arzobispo de Oviedo
1964 - 1969

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Obispo de Solsona
1945 - 1964

Otros títulos Presidente de la Conferencia Episcopal Española (1971 - 1981)
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 1 de noviembre de 1929
por Félix Bilbao y Ugarriza
Ordenación episcopal 24 de marzo de 1945
por Manuel Moll y Salord
Proclamación cardenalicia 28 de abril de 1969
por Pablo VI
Título cardenalicio Cardenal presbítero de San Juan Crisóstomo en el Monte Sacro Alto
Información personal
Nacimiento 14 de mayo de 1907 Burriana, Castellón
Fallecimiento 28 de noviembre de 1994 Valencia (87 años)
Alma máter Universidad Pontificia de Valencia

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Totus omnibus omnes Christo
(Al completo de Cristo)

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Vicente Enrique y Tarancón ( Burriana, Castellón, 14 de mayo de 1907- Valencia, 28 de noviembre de 1994), fue un cardenal español, famoso por sus disputas con Francisco Franco[3]

Vida

Hijo de una familia de labradores de Burriana ( Castellón), estudió en el seminario de Tortosa, donde fue ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1929; se doctoró en Teología por la Universidad Pontificia de Valencia. Primero fue coadjutor y organista de la parroquia de Vinaroz; en 1931, a principios de la Segunda República, el obispo de Tortosa lo destinó temporalmente a la Casa del Consiliario en Madrid para participar en la campaña itinerante de promoción de Acción Católica; estalló entonces la Guerra Civil, y Tarancón escribió La nueva forma del apostolado seglar (Vigo, 1937), donde afirmaba:

La Acción Católica, como la Iglesia, teniendo un carácter eminentemente religioso, no puede confundirse con una actividad de orden humano y político; siendo por su naturaleza lazo de unión entre todos los católicos, no puede confundirse con una actividad que, lejos de unirlos, es causa de su división. Es necesario, pues, que prácticamente aparezca la Acción Católica separada de todo partido, para que nadie pueda confundirlas.

La nueva forma del apostolado seglar (pág. 75)

Durante la Guerra Civil Española la Iglesia católica española apoyó mayoritariamente el golpe de estado franquista contra la república; en 1938, tras la toma de Vinaroz por parte del ejército franquista, Tarancón volvió a dicha ciudad como párroco y arcipreste, y de allí pasó al arciprestazgo de Villarreal en julio de 1943. Fue nombrado obispo de la pequeña diócesis de Solsona a los treinta y ocho años, en 1945: el más joven de la España de entonces. La publicación en 1950 de la pastoral social El pan nuestro de cada día contra el estraperlo (mercado negro) le hizo caer en desgracia ante los políticos y ante los recalcitrantes integristas[ cita requerida]; sin embargo, en su diócesis dejó de especularse con el precio del trigo y hubo menos hambre[ cita requerida]. Tal vez por esto su carrera eclesiástica permaneció estancada durante 18 años en esa misma diócesis. Como afirmó en sus memorias,

No me lo perdonaron. Alguien le preguntó al nuncio Cicognani cómo yo seguía en Solsona después de 18 años, y el nuncio respondió: 'Mira, hijo, hasta que los del Gobierno no digieran el pan...

[ cita requerida]

Pese a ello, fue nombrado a mediados de los años 50 secretario de la Conferencia Episcopal Española; fue relator del Sínodo de Obispos en Roma; participó en el Concilio Vaticano II (1962-1965), durante el cual fue nombrado el papa Pablo VI en 1963, quien habría de proteger su carrera desde entonces. Su labor pastoral la continuó posteriormente en Oviedo, a donde pasó como arzobispo (1964-1969). Se convirtió en arzobispo de Toledo (1969-1971) por un breve período, y luego pasó al frente de la archidiócesis de Madrid (1971-1983); Pablo VI le había entregado ya el capelo cardenalicio en abril de 1969, lo que no dejó de sorprender en los círculos integristas y políticos de la dictadura. Su influencia se hizo notar sobre todo cuando comenzó a presidir la Conferencia Episcopal Española, cargo que ostentó desde 1971 hasta 1981, en el trascendental periodo que fue desde la Dictadura hacia la Democracia, popularmente conocido como Transición. Durante el funeral de la mano derecha del dictador, Luis Carrero Blanco (1973), fue insultado al grito de "Tarancón, al paredón", el ministro de Educación le negó el saludo y tuvo que salir por la puerta trasera de la Iglesia de San Francisco el Grande para evitar agresiones[ cita requerida].

En 1974, con ocasión del Caso Añoveros, el obispo de Bilbao al que el régimen detuvo para mandarlo al exilio a causa de una pastoral, Tarancón hizo llorar al Jefe de Estado —murió meses más tarde— cuando le comunicó que se le excomulgaría si ejecutaba semejante orden de expulsión. Como afirmó en Confesiones, sus memorias, publicadas de forma póstuma en 1996, intentó desligar a la Iglesia de la dictadura porque creía que la misma había pagado un precio moral por apoyar[ cita requerida] al régimen que los ciudadanos no llegaron a perdonar nunca, según sus palabras. En el mismo libro afirmó que había llegado a tener la orden de excomunión del entonces Jefe de Estado en el bolsillo.

Su homilía en el acto religioso celebrado en la iglesia de los Jerónimos tras la proclamación de don Juan Carlos I como rey (noviembre de 1975), simbolizó la apertura de la Iglesia española a la democracia, facilitando el periodo conocido como transición, aunque sus palabras unidas a su apoyo a la Iglesia vasca hicieron que sus detractores lo etiquetasen de «rojo, un enemigo del Régimen y un compadre de los independentistas vascos» en el año 1978.[4] En 1983, por razones de edad, dimitió de su cargo como arzobispo de Madrid, retirándose a su tierra natal, donde falleció en 1994, siendo enterrado en la Colegiata de San Isidro, en Madrid.

El cardenal Tarancón, como era conocido por todos, desempeñó un importante papel conciliador durante la transición de la dictadura al régimen democrático como presidente de la Conferencia Episcopal, cargo que ejerció desde 1971 hasta su sustitución por Gabino Díaz Merchán en febrero de 1981 al expirar su tercer mandato. Su nombramiento supuso un punto y aparte en las relaciones entre la Iglesia católica y el franquismo, consumado con su homilía el día de la misa de coronación del rey Juan Carlos I.

Falleció en noviembre de 1994 a causa de una bronquitis crónica que había comenzado a empeorar en febrero de ese año.

Miembro del Consejo Valenciano de Cultura y Presidente de la Comisión de Promoción Cultural, fue miembro de la Real Academia Española desde 1969, ocupando el sillón b.

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