Vetusta

Escapando de la vieja catedral de Vetusta, una Regenta de bronce.

Vetusta es el nombre ficticio de la ciudad española donde se desarrolla la trama de la novela La Regenta ( 1884), de Leopoldo Alas (Clarín).[3]

La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles, que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina, revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles...()...Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba en lo alto de la esbelta torre en la Santa basílica.

La Regenta, Leopoldo Alas, Clarín.

Origen del nombre

Recreación literaria de Oviedo, «la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo», capital del Principado de Asturias en la que Clarín lo hizo todo menos nacer, el nombre de Vetusta se convirtió desde el momento de la publicación de La Regenta en el nombre secreto, burlesco e irreverente de la ciudad asturiana. En castellano, «vetusta» significa 'vieja, anticuada' —y aquí, por extensión, conservadora—,[4] Otro dato es el nombre latino de la ciudad, Ovetum.

Parece claro que el origen literario del topónimo fue anterior a la redacción de la novela, pues como tal aparece en El diablo en semana santa, relato breve en uno de cuyos pasajes puede leerse cómo se acerca el diablo a «la ciudad vetusta», «una ciudad muy antigua, triste y vieja, pero no exenta de aires señoriales y de elegancia majestuosa».[6]

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