Ventosa (biología)

En zoología, una ventosa es un órgano con el que cuentan algunos animales en distintas partes del cuerpo, generalmente boca, apéndices o extremidades y que utilizan generalmente para adherir, agarrar o succionar.

Actúa como un dispositivo de adhesión en cefalópodos, anfibios, gusanos parásitos y algunos platelmintos, peces y murciélagos. En anélidos parásitos, platelmintos y gusanos redondos, son órganos de sujeción a los tejidos del huésped. En tenias y duelas son una adaptación parasitaria para la fijación en los tejidos internos del huésped, como los intestinos y los vasos sanguíneos.[2]

La estructura y el número de ventosas a menudo se utilizan como indentificadores taxonómicos básicos, ya que son únicos en cada especie. En las tenias hay dos clases distintas de ventosas; en las duelas digeneas usualmente hay un ventosa en la boca y una ventosa ventral (o acetábulo) posterior a la boca. Los gusanos redondos tienen su ventosa justo enfrente del ano, por lo que a menudo se lo denomina ventosa preanal.

Cefalópodos

El pulpo común (Octopus vulgaris) cuenta con potentes ventosas a lo largo de sus ocho brazos.

Los cefalópodos se caracterizan por sus largos apéndices que utilizan para la locomoción y la sujeción de objetos. Hay dos tipos de apéndices principales: los brazos, como en el caso de los pulpos, con numerosas ventosas a lo largo de su superficie ventral; y los tentáculos, como en los calamares y las sepias, que tienen ventosas solo en el extremo.[3]

Cada ventosa es un disco curvo circular y en forma de cuenco. Tiene dos partes distintas: una cavidad superficial externa llamada infundíbulo y una cavidad central hueca llamada acetábulo. Ambas estructuras son músculos densos y están cubiertas de una cutícula quitinosa que forma una superficie protectora.[6]

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