Venenos animales

Se denominan venenos de animales las sustancias tóxicas producidas por animales.

La capacidad de formación de sustancias tóxicas que poseen los animales es muy reducida y por ello los tipos de venenos animales existentes en la Naturaleza son poco numerosos. La capacidad de segregar sustancias tóxicas puede constituir una poderosa arma ofensiva, en cuyo caso el veneno es segregada generalmente por glándulas que se hallan en conexión con los dientes ( vertebrados) o con las piezas bucales ( artrópodos). En otras especies, por el contrario, el veneno tiene una misión defensiva; en este caso, la sustancia tóxica segregada se pone en contacto con espinas y otros dispositivos que de forma pasiva protegen a la presunta víctima. Igualmente, el veneno puede almacenarse en los propios tejidos del animal, con lo cual su carne o su sangre resulta tóxica y es temida o despreciada, según el caso, por sus enemigos.

Animales venenosos

Es interesante reseñar la distribución en la serie animal de las especies venenosas, pues desde un punto de vista filogenético parece un carácter más bien primitivo, de forma que se halla ausente en los grupos más evolucionados.

Vertebrados

En los vertebradas inferiores se hallan representados con esta propiedad los grupos de los peces, anfibios y reptiles. En las aves, solamente se conocen a Ifrita kowaldi y algunas especies del género Pitohui, y en los mamíferos únicamente tiene esta facultad el Ornithorhynchus anatinus perteneciente al grupo de los monotremas, que es el más primitivo de los mamíferos.

  • En el grupo de los reptiles destacan en este aspecto los ofidios (serpientes), en los que se da una cierta variedad de sustancias venenosas y de toxicidad muy elevada entre las especies de clima desértico y tropical, como la Naja, Crotalus, etc. Existen algunas tortugas que poseen saliva venenosa. Entre los lagartos existen varios casos: el género Heloderma, con sus dos especies, Heloderma horridum y Heloderma suspectum; y recientes investigaciones han demostrado que al menos dos especies del género Varanus, el varano arborícola ( Varanus varius) y el dragón de Komodo ( Varanus komodoensis) poseen glándulas venenosas a lo largo de su línea mandibular que, al darse una mordedura, inoculan una serie de toxinas de efecto anticoagulante (así como una gran cantidad de bacterias, haciendo la sepsis una consecuencia común de dicha mordedura). Observando la mandíbula de la especie extinta megalania ( Varanus prisca), se puede predecir que los forámenes mandibulares sobre los dientes albergaban una glándula similar a la que poseen las especies modernas.
  • En los anfibios es bastante frecuente la existencia de glándulas que segregan un mucus viscoso y tóxico, depositado en la piel, o en ocasiones son las glándulas paratiroides las que vierten el tóxico en la cavidad bucal. En general, los géneros Salamandra, Triturus (tritones) y Bufo (sapos) poseen tales formaciones.
  • En los peces es donde existe mayor variedad de animales venenosos. La mayoría de ellos presentan pequeñas glándulas que están conectadas con algún radio de las aletas dorsal o caudal, o en conexión con espinas situadas en la cabeza o en el opérculo. Su presencia no excluye el hecho de constituir un pez comestible e incluso de primera calidad, como ocurre con representantes del género Scorpaena, entre otros. Los peces venenosos con dispositivo para producir la picadura se agrupan en las familias de los Triglidae (como el Cottus scorpius) y las especies del género Scorpaena, Trachinidae (como el Trachinus draco, relativamente frecuente en las playas de la península Ibérica, y Gobiidae (como el Callionymus). En los Tetraodontiformes, especies exóticas como Diodon, Tetrodon, Sphaerondes, son los responsables de las intoxicaciones más graves por ingestión. Otras especies también presentan su toxicidad en la sangre como la anguila, la lamprea marina y la morena. Esta última especie ( Muraena helena) así como la mayoría de representantes de la familia Muraenidae tienen la característica de ser especies venenosas por su mordedura.

Invertebrados

Dado el número de especies de invertebrados que existen, la proporción de las venenosas resulta aún más pequeña. Así, en los moluscos, solamente puede citarse a los gasterópodos del género Murex (M. brandaris y M. trunculus), en los cuales las glándulas productoras de la púrpura segregan también un activo veneno, y los Conus, algunos mortales.

  • En los artrópodos, especialmente dentro de los arácnidos y miriápodos, es donde se presenta un mayor número de especies venenosas y con un elevado grado de toxicidad. En las arañas, debe citarse la especie de la Europa meridional, Latrodectus malmignatus, que con el escorpión ( Buthus occitanus) y las escolopendras ( Scolopendra morsitans) son las especies comunes más peligrosas, aun cuando lo son mucho menos que las especies exóticas.
  • En los insectos es poco frecuente la secreción de veneno, pero en cambio es abundante la producción de secrecciones ácidas e irritantes. Los himenópteros son el único grupo que presenta algunas especies con glándulas venenosas, justamente con dispositivos de inoculación; son ejemplos de ellas la abeja ( Apis mellifica), las avispas ( Vespa) y otras ( Xilocopa violacea, Bombus lapidarius).
  • De los restantes grupos de invertebrados, sólo debe citarse a algunos equinodermos y celentéreos que producen irritación por contacto y pueden también resultar tóxicos por ingestión.
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