Valeriano Domínguez Bécquer

Valeriano Domínguez Bécquer
Valeriano Bécquer.jpg
Información personal
Nombre de nacimiento Valeriano Domínguez Bastida Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 15 de diciembre de 1833 Ver y modificar los datos en Wikidata
Sevilla, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 23 de septiembre de 1870 Ver y modificar los datos en Wikidata (36 años)
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padre José Domínguez Bécquer Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Pintor Ver y modificar los datos en Wikidata
Seudónimo Valeriano Bécquer Ver y modificar los datos en Wikidata
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Valeriano Domínguez Bécquer ( Sevilla, 15 de diciembre de 1833 - Madrid, 23 de septiembre de 1870) fue un pintor español.

Biografía

Valeriano Domínguez Bastida, más conocido por su tercer apellido como su hermano Gustavo Adolfo Bécquer, nació en Sevilla el 15 de diciembre de 1834 y murió en Madrid el 23 de septiembre de 1870. Fue hijo del también pintor José Domínguez Bécquer, conocido entre sus contemporáneos como el Maestro Pepe Bécquer, y Joaquina Bastida y Vargas. El padre de Valeriano también optó por utilizar el apellido Bécquer, cambiando sus apellidos Domínguez Insausti por Domínguez Bécquer. El origen del apellido Bécquer se remonta a los primeros años del siglo XVII, cuando uno de los antepasados de la familia se asentó en Sevilla desde Flandes.

Valeriano y sus siete hermanos se quedaron huérfanos de padre y madre cuando él contaba solo doce años. Él y su hermano Gustavo Adolfo fueron educados entre varios parientes, destacando la enorme influencia que sobre él ejerció su tío Joaquín Domínguez Bécquer, de quien aprendería el arte de la pintura.[1]

En 1861 se casó con Winnefred, hija de un marino irlandés ya retirado y afincado en el Puerto de Santa María, con quien tendría dos hijos, Alfredo y Julia. La familia se estableció en Sevilla pero muy poco después de la boda se produjo la ruptura y separación de la pareja. Winnefred lo abandonará a pesar de la corta edad de sus hijos. Se cree que la disparidad de caracteres de los miembros de la pareja y la vida de estrecheces que el pintor podía ofrecer a su joven esposa pudieron ser los motivos de las desavenencias.

Con la ayuda económica de sus tíos, se trasladará a Madrid con sus hijos para reunirse allí con su hermano Gustavo Adolfo que había emprendido en 1854 la gran aventura de la fama literaria en la capital. El carácter entusiasta, activo y emprendedor de Valeriano era el complemento necesario para un Gustavo Adolfo aquejado de una gran soledad y un cierto desánimo, en un Madrid que resultaba frío y hostil para los artistas que llegaban buscando el éxito.[2]

Antes de la fecha de su matrimonio realizó algunas obras de gran interés, como El carlista de La Esperanza y La nodriza con traje de pasiega, conservados en el Museo Romántico de Madrid.

Estableció su estudio en Madrid y conoció, gracias a su hermano Gustavo Adolfo, al pintor José Casado del Alisal. Años después en el estudio de este pintor se reunirían los amigos del poeta para tomar la decisión de publicar las obras de Gustavo Adolfo al día siguiente de su fallecimiento.

En 1864 viaja con su hermano y la esposa de este, Casta Esteban, a Veruela (Aragón). Residieron en el monasterio de esta localidad completamente aislados; Gustavo Adolfo estaba enfermo y buscaban un lugar de reposo ideal para su recuperación. Allí Valeriano iba a pintar diferentes cuadros, algunos de los cuales muestran escenas costumbristas aragonesas.[3] Viajó también por toda Castilla, realizando numerosos dibujos. Colaboró como ilustrador en El Museo Universal y en La Ilustración de Madrid, donde aparecen muchos de sus mejores grabados, que reflejan con gran fidelidad costumbres y vestidos de la época y constituyen un auténtico material de valor arqueológico, ya que de otra manera difícilmente podríamos tener referencias sobre las escenas que recoge.

La familia sigue peregrinando por otros lugares como Burgo de Osma (Soria) donde Valeriano pintará El leñador y La hilandera. También pasarán por tierras de Teruel, Burgos, Ávila y Segovia. Finalmente será en la ciudad de Toledo donde la familia encuentre un hogar. Allí ambos hermanos llegarían a ser algo propio de la ciudad quedando entre los toledanos este dicho relacionado con ellos: "es como el perro de Bécquer, que en todas partes se mete".[4]

Gracias a la amistad de su hermano con el político conservador González Bravo, que fue ministro de la Gobernación durante el gobierno de Narváez,[6]

Murió en su domicilio de Madrid el 23 de septiembre de 1870 al parecer de una afección al hígado, como consecuencia de una complicación producida por la humedad de una alameda que existía en las proximidades del barrio de la Concepción donde vivían. Sus hijos, a los que había cuidado amorosamente durante estos años, eran todavía muy pequeños cuando falleció. Sus restos fueron enterrados en la Sacramental de San Lorenzo. A los dos meses justos iba a fallecer también su hermano Gustavo Adolfo. Posteriormente, en 1913, los dos hermanos fueron enterrados juntos en Sevilla.[7]

Trabajó como dibujante e ilustrador de importantes publicaciones como La Ilustración Española y Americana y El Arte en España, además de en La Lira Andaluza y el Album Sevillano.[8] Se le presupone autor de la obra Los borbones en pelota.

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