Völkisch

Völkisch (del alemán: volk, 'pueblo' o 'gente') es una palabra de difícil traducción que tiene las connotaciones de «folclórico» y «populista». De acuerdo al historiador James Webb, el término está asociado o tiene connotaciones de «nación» «tribu» y «raza»,[2]

Esencialmente, el movimiento völkisch es la interpretación alemana de una especie de romanticismo conservador, asociado con el populismo político, con una visión romántica del pueblo. La idea o motivo central del movimiento völkisch corresponde al llamado volkstum (inglés folkdom), que se puede traducir como «cultura de la nación», « folklore étnico» o «esencia cultural nacional», a diferencia de volkstümlich, que es lo puramente «populista».

El movimiento no se constituyó unificadamente, sino que fue «una tempestad de creencias, temores y esperanzas» que fueron a menudo «expresadas de manera sentimental».[4]

Orígenes en el siglo XIX

El movimiento völkisch traza sus orígenes al nacionalismo romántico, como fue expresado por los románticos tempranos, tales como el filósofo Johann Gottlieb Fichte en sus Discursos a la nación alemana, publicados a partir de 1808, durante las Guerras napoleónicas, sobre todo en el discurso octavo: «¿Qué es un Volk, en el sentido más alto del término, y cuál es el amor de la patria?», su respuesta a la pregunta respecto a «qué podría avalar los esfuerzos del individuo noble y su creencia en la eternidad y la inmortalidad de su trabajo», es que solamente puede ser «la especial naturaleza espiritual del ambiente humano, a partir de la cual él mismo, con todo su pensamiento y acción, ha surgido; es decir, las personas de las que él ha descendido y entre las cuales él ha sido formado y ha llegado a ser lo que él es».[5]

El movimiento combinó el interés sentimental y patriótico en el folclore alemán, la historia local y la idea del «volver a la tierra». Este populismo antiurbano tenía mucho en común con la obra de William Morris. El sueño era el de una vida autosuficiente vivida en una relación mística a la tierra. Estas ideas eran una reacción a la enajenación cultural de la Revolución industrial. Sentimientos similares fueron expresados en Estados Unidos durante los años 1930 por los escritores agrupados como Agrarians del Sur.

Richard Wagner, en su La obra de arte del futuro (Das Kunstwerk der Zukunft, Leipzig 1849),[6] tuvo una cierta influencia en el origen de esas ideas, anticipando algunos de los conceptos y desarrollos que, posteriormente lo caracterizaron.

Wagner propone que «así como el hombre se encuentra con la naturaleza, así se presenta el arte para el hombre».[8]

Consecuentemente, el Darsteller (traducido por Ellis como «artista intérprete o ejecutante», pero tal vez el sentido más bien el "proveedor") de la Obra será un colectivo, una «comunión de todos los artistas».[10] Obviamente puede también verse como anticipando las comunidades artísticas que surgieron posteriormente.

Además el desarrollo del movimiento völkisch a veces combinaba los aspectos espirituales y esotéricos del ocultismo folklórico a una «idolatría de lo étnico» y un nacionalismo racial, lo que en algunos círculos se vinculó al antisemitismo. Las ideas de los movimientos völkisch también incluyeron principios de anticomunismo, antiinmigración, anticapitalismo y rechazo al parlamentarismo.

No todas las sociedades folklóricas con conexiones al nacionalismo romántico eran de origen germánico: comunidades similares se desarrollaron tanto en Italia como en Suiza, como la de Monte Verità en Ascona, las que abrazaron una mezcla de anarquismo, el comunismo libertario y varias formas del arte bohemio y neopaganismo y en la cual participaron o visitaron frecuentemente personajes tales como Hermann Hesse, Carl Jung, Erich Maria Remarque, Isadora Duncan, Paul Klee o Rudolf Steiner.

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