Uso del radar en la Kriegsmarine

En 1943, la tasa de pérdidas de los submarinos alemanes es enorme. A pesar de haber dejado de usar los telémetros "Metox", los británicos siguen pudiendo detectar a los submarinos, lo que se traduce en hundimientos masivos de estos. Los alemanes aún no lo sabían, pero los británicos habían perfeccionado un nuevo detector radioeléctrico, el radar.

El 31 de mayo de 1943, el almirante Dönitz se dirigió al cuartel general de Berchtesgaden para entrevistarse con el Führer. Adolf Hitler escuchó atentamente el informe de Dönitz:

“Este mes hemos perdido el 30% de los submarinos en operaciones. Tales pérdidas son demasiado elevadas…. En consecuencia he replegado los submarinos al norte del Atlántico al oeste de las Azores, donde, me complazco en esperarlo, la vigilancia aérea del enemigo será menos intensa. Mi intención es reanudar el ataque a los convoyes del Atlántico norte una vez que los buques hayan recibido nuevas armas y medios de defensa eficaces. Lo que necesitan ante todo es un receptor que les prevenga que han sido captados por el radar de un avión. No lo poseemos. No sabemos tampoco de qué onda se vale el adversario para localizarnos, ni si utiliza dispositivos de alta frecuencia u otros. Hemos puesto manos a la obra para descubrirlo…”

Informe del Almirante Mayor Karl Dönitz al Führer Adolf Hitler el 31 de mayo de 1943#GGC11C

Descubrimiento del radar británico

Algunas semanas más tarde, la casualidad acude en ayuda de los ingenieros alemanes de la casa Telefunken. Tras el bombardeo sufrido en el mes de marzo, algunas partes del aparato recuperado de un bombardero británico se habían perdido. Sin embargo, aparece un segundo aparato, retirado de un avión derribado. Por una coincidencia, las partes intactas de aquél sustituyen exactamente las partes destruidas del primero. Así, pueden efectuar un nuevo montaje y poner el aparato en funcionamiento, con lo que pueden comprobar lo que ya sospechaban.

Los hallazgos son comunicados en una reunión de sabios y técnicos de alta frecuencia convocada al efecto el mes de agosto. Acuden los involucrados en las investigaciones que se vienen efectuando desde hacía meses fruto de la dramática petición de Dönitz. En la reunión se presentó un gran disco curvado de cristal transparente; una aplicación del tubo de Braun. El cristal era recorrido por una luz verdosa, al tiempo que una antena situada sobre una plataforma de la torre de las instalaciones de Humboldt Haine giraba lentamente. Pudieron ver una imagen bastante fiel de la población existente en torno a las instalaciones de Telefunken, no tan nítida como una fotografía a pleno sol, pero lo suficientemente precisa en sus contornos y detalles para permitir reconocerla por entero. De esta forma pudieron comprender por qué los bombarderos aliados descubrían sus objetivos en cualquier momento y que los submarinos fueran descubiertos tan pronto emergen, a pesar de la noche, las nubes y la bruma.

El aparato emitía impulsos de alta frecuencia que se reflejan sobre todos los objetos con los que tropiezan para regresar trazando fielmente los contornos de los mismos, indicando sobre el “ojo” del radar su distancia y dirección. Funcionaba en una longitud de onda increíblemente pequeña: 9 centímetros.

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