Urbanización cerrada

Entrada de una Gated Community (Boca Bayou condominiums en Boca Ratón, Florida).
Un barrio cerrado en Ezeiza, en el aglomerado Gran Buenos Aires, Argentina.

Una urbanización cerrada (del inglés gated community) (también llamada ciudadela cerrada o privada, barrio cerrado o privado, country, colonia privada —en México—, urbanización privada —en Venezuela—, etc...) es una forma especial de barrio residencial, cuyo ordenamiento y vialidad es de orden privado, que cuenta además con un perímetro definido por muros o rejas y con entradas controladas por un servicio de seguridad, el cual se encarga de comprobar la identidad de los visitantes y anunciarlos.

Una urbanización cerrada tiene por lo general pequeñas calles residenciales, con sus propias normas de tránsito, donde sólo es permitido circular a baja velocidad para evitar accidentes y los típicos ruidos molestos de la ciudad. Además, los barrios más grandes suelen tener áreas de uso común o amenities, tales como clubhouses, áreas comerciales, canchas deportivas, piscinas, parques infantiles, campos de golf, spas, iglesias, escuelas, puertos deportivos y hasta helipuertos, entre otras. Su target varía desde personas o familias de clase media-típica y clase media-alta, hasta las de clases altas.

Aunque se las llama comunidades, no existen pruebas que indiquen que el capital social que contienen sea mayor o mejor que el de cualquier otra forma de desarrollo residencial. Habida cuenta de su conformación tipo enclave, aisladas del resto de la ciudad, es más probable que este tipo de urbanizaciones tenga consecuencias negativas para el conjunto de aportes de capital social de toda la comunidad.[1]

Sus moradores deben cancelar mensualmente una cuota como pago por derecho de uso de las áreas comunes de la misma, lo que se conoce comúnmente con el nombre de «condominio» (al igual que en un edificio residencial de apartamentos).

Tamaño

El tamaño varía enormemente. Existen edificios de apartamentos vigilados por un servicio de seguridad y también grandes barrios cerrados con más de 100.000 habitantes que poseen su propia infraestructura (centros comerciales, áreas comunes, escuelas, hospitales y hasta edificios de oficina).