Universidad de Palencia (histórica)

El Studium Generale de Palencia fue el primer centro de enseñanza superior de la España cristiana. Algunos autores sostienen que fue trasladada a la vecina ciudad de Valladolid tiempo después, si bien otros consideran que la Universidad de Valladolid nació de forma independiente respecto al Estudio General de Palencia.[1] En ella se enseñaban Teología y Artes ( Trivium y Quadrivium). Durante el año 2012 se celebró su 800 aniversario.

Historia

Durante el siglo XIII, la Corona de Castilla, al igual que se estaba haciendo en otros lugares de Europa, favoreció la creación de instituciones de enseñanza participando activamente en su desarrollo. El surgimiento de las universidades en Castilla fue impulsado por iniciativa de los monarcas, aprovechando la existencia de escuelas episcopales.

La fecha de su fundación se suele situar entre 1208 y 1212, durante el reinado de Alfonso VIII de Castilla, según algunos autores por iniciativa del obispo electo Tello Téllez de Meneses,[3] pero lo cierto es que mucho antes existía ya el studium generale de Palencia. Prueba de ello es que se tiene constancia de que en él estudiaba Santo Domingo de Guzmán allá por el año 1184, y que se han conservado varias lecciones impartidas en Palencia por el maestro Ugolino de Sesso hacia el 1196, todo esto antes de la fundación universitaria.

Alfonso VIII de Castilla favoreció enormemente a la universidad palentina dotándola de importantes recursos económicos y contribuyendo a elevar el nivel de la enseñanza impartida en sus aulas con la llegada de maestros extranjeros, sobre todo de Francia e Italia. En este centro universitario la enseñanza se centraba en las artes, la teología y los estudios de tipo jurídico. Entre los maestros de la primera época se encontraban don Odo, Lanfranco, Fornelino y Guillermo Lombardo.

Tras el fallecimiento de Alfonso VIII, acaecido en 1214, el estudio general de Palencia entró en crisis, agravada con el paso de los años. Pese a los esfuerzos del monarca Fernando III de Castilla por revitalizar la universidad y la protección del papa Honorio III, esta crisis no pudo evitarse. En el año 1263, cuando la Universidad de Palencia estaba cercana a su desaparición, el papa Urbano IV protagonizó el último esfuerzo por mantenerla concediéndole los mismos privilegios con los que contaba la Universidad de París.

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