Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación

Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación
Metropolitan University of Educational Sciences
Logo umce.gif
Campusalessandri.jpg
Campus Macul, ubicado en Avenida Alessandri #774, Ñuñoa, espacio comprado por el Director del Pedagógico Juan Gómez Millas en 1948 y casa central de la universidad desde el año 1949.
SiglaUMCE
AliasEl Pedagógico, El Peda
LemaVeritas Lux Humanitatis
«La verdad es la luz de la humanidad»
TipoPública (Tradicional)
Fundación29 de abril de 1889[2]​ (Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile)
24 de febrero de 1981 (ASCP)[3]
4 de septiembre de 1985[4]​ (UMCE) (129 años)
Fundador/esValentín Letelier
Claudio Matte
José Manuel Balmaceda
Localización
DirecciónAvenida José Pedro Alessandri 774, Ñuñoa Escudo de Ñuñoa.svg
Gran Santiago, Flag of Chile.png Chile
CampusSantiago:
227.071 (Total)
50.336 (Construidos)
Graneros:
12.090 (Total)
1.826 (Construidos)
Total:
239.161 (Total)
52.162 (Construidos)[6]
Coordenadas33°27′43″S 70°35′50″O / 33°27′43″S 70°35′50″O / -70.597319
Otras sedesCampus Joaquín Cabezas (Ñuñoa)
Coordinación (Graneros)
Administración
Rector/aJaime Espinosa Araya[5]
Vicerrector/aErika Castillo Barrientos (Vicerrectora Académico)
Claudio Rojas Miño (Prorrector)
Jaime Acuña Iturra (Secretario General)
Osvaldo Garay Opaso (Contralor Interino)
Federación EstudiantilFederación de Estudiantes Pedagógico (FEP)
AfiliacionesCRUCH
CUE
REUNA
Universia[7]
UniTIC[8]
FinanciamientoCLP 21.500.000.000 (Ingresos)
CLP 6.000.000.000 (2016)[1](Aporte fiscal directo e indirecto)
Funcionarios923[6]
Administrativos174[6]
Academia
Profesores474 (19% PhD, 43% MA)[6]
Estudiantes4796 (2016)[6]
 • Pregrado4558
 • Posgrado238
 • Doctorado20
ColoresAmarillo y Azul     
Sitio web
umce.cl
Logo UMCE.png

La Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) es una universidad tradicional y estatal perteneciente al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas y es una de las dieciséis universidades del Consorcio de Universidades Estatales de Chile.

Su origen es el Instituto Pedagógico creado el 29 de abril de 1889, dentro de la Universidad de Chile, como una institución pionera en la formación de profesores capacitados. Anteriormente la formación de profesores de educación básica se hacía por las escuelas normales. Es la cuarta universidad más antigua de Chile después de la Universidad de Chile (1843), la Universidad de Santiago (1848) y la Pontificia Universidad Católica de Chile (1888).

Durante el Régimen Militar, en 1981, se promulgó el DFL N°7 que dio origen a la Academia Superior de Ciencias Pedagógicas de Santiago (ASCP), a partir del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile en Santiago.[9]

La universidad de ubica en la posición número 13 por promedio de puntaje PSU 2017[13]

Historia de la universidad

Antecedentes

Ignacio Domeyko, cientifico chileno-polaco y profesor del Instituto Nacional de Chile, fué el primer intelectual en señalar la necesidad de una institución dedicada a la ciencia de la pedagogía.

Ignacio Domeyko, cientítfico y profesor del Instituto Nacional General José Miguel Carrera manifiesta por primera vez -durante un seminario de en el año 1842- la necesidad cambiar el sistema de educación en Chile, inspirado en los modelos que se estaban implantando en Europa en donde se estaba empezando a desarrollar una nueva ciencia: la pedagogía. En aquella época, Domeyko era un joven inmigrante cuyas lecciones universitarias en los alrededores de su patria, particularmente en París, Francia, le otorgaron una gran cantidad de conocimientos que no sólo se limitaban a la ciencias duras, si no a innovadoras ideas de organización en la enseñanza que no encontró en este país, y que lo motivaron a empezar una lenta pero significativa labor intelectual.[14]

La propuesta del profesor polaco -nacionalizado chileno- fué que se creara una escuela normal similar a una que él mismo había conocido de la mano del filósofo francés Victor Cousin. En este proyecto, usando una decena de las becas que eran otorgadas desde el gobierno liberal de Francisco Antonio Pinto y Díaz de la Puente al Instituto Nacional en 1829, alumnos de todo el país pudieran asentarse en un departamento especial del prominente liceo por dos años repasando los estudios que ya habían sido impartidos en sus escuelas, para luego especializarse en el área que más les interesase por otros dos años más en la universidad.[14]

El informe presentado por Domeyko fue defendido con entusiasmo por el rector institutano Antonio Varas y el gobierno dispuso tres becas para alumnos que aspirasen a ser profesores y se comprometieran a desempañarse en el Liceo de Concepción y de Coquimbo. Sin embargo, la iniciativa no rindió los frutos que se esperaban, ya que:

Los estudios pedagógicos que habían de habilitar para el ejercicio del profesorado eran mas o menos tan largos como los que habilitaban para el desempeño de las otras carreras liberales; y en estas condiciones, no había alumnos sobresalientes que quisieran comprometerse a abrazar una profesión tan mal remunerada cuando en el mismo lapso podían prepararse para seguir otras más lucrativa[14]

Valentín Letelier, El Instituto Pedagógico (1895)

Diego Barros Arana, filósofo e historiador, asume la rectoría del Instituto Nacional entre 1863 y 1872. Notando desde un primer momento la poca preparación del profesorado chileno, se percató, además, que incluso bajo la dirección de esta institución, que disponía de los mejores docentes nacionales (entre ellos destacaban los profresores Amunátegui, Vendel-Heyl, Lobeck, Pizarro)[14]​, la enseñanza resultaba tosca y no tenía la didáctica que él consideraba necesaria. En este periodo crearía una fallida Agrupación de Profesores.

Muchos intelectuales fueron educados por este eminente historiador (que antes de hacer ser rector, fue profesor desde 1838 en la que además es su alma mater) entre los que destaca Valentín Letelier, el principal gestor intelectual del Instituto Pedagógico, quien se mostraría fuertemente conmovido con la forma de educar de Arana, que nunca dejó de visitar las salas de clases ni a los alumnos, preocupado en todo momento de no ser un simple ministro de fé encargado de certificar un determinado hecho, si no de excitar, interesar y guiar las inteligencias educandas.

El Instituto Pedagógico de Chile se pensó en un comienzo como un departamento independiente anexado al prestigioso Instituto Nacional General José Miguel Carrera.

Su creación fue firmemente defendida por numeroso estadistas y docentes, entre los que se distinguía don Valentín Letelier quien defendió con tanta entereza el Pedagógico que llegó a afirmar que Suprimirlo es imposibilitar la formación del profesorado chileno; es hacernos perpetuos tributarios de la pedagogía extranjera. Sobre todo influido por la ya mencionada experiencia que tuvo con Barros Arana durante sus estudios básicos:

En Chile es creencia general que cualquier ingeniero puede ser un buen profesor de matemáticas, que todo médico es competente en las ciencias naturales, y que la enseñanza de las humanidades se pone en buenas manos cuando se la encomienda a los abogados. Es este un gravísimo error porque lo mas propio para aquilatar la idoneidad de un profesor no es su saber, es su didáctica.[14]

Valentín Letelier, El Instituto Pedagógico (1895)

Manuel Montt intentaría retomar la idea original de Domeyko de anexar el hipotético Instituto Pedagógico al Instituto Nacional, que otorgaría 20 becas para aspirantes a profesores, pero al hacer esto sería inevitable la absorción del antiguo establecimiento por el nuevo, como ya había pasado antes cuando el Liceo A0 desarmó la totalidad del inmueble y cuerpo académico de la Real Universidad de San Felipe el año 1813,[16]​ por lo que la idea fué desechada.

Fundación

En 1888, durante el gobierno del presidente liberal José Manuel Balmaceda, el ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública (equivalente al actual Ministerio de Educación) Federico Puga Borne -al igual que Letelier, un ex-institutano y ex-alumno del profesor Arana- construye el decreto de formación del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, que resguardó el presupuesto que permitió darle vida al proyecto luego de 40 años de espera. La suma era de cuarenta mil pesos chilenos, y fué firmado el año siguiente por el nuevo ministro Julio Bañados Espinosa el 29 de abril de 1889.

El ministro Bañados contactó a Valentín Letelier y Claudio Matte, que fueron miembros de la delegación chilena en Alemania entre 1883 y 1885 donde estudiaron el sistema alemán de educación (Matte sirvió como traductor para Letelier, ya que era el único que manejaba el lenguaje alemán) para implementarlo en la institución. Mas tarde, los futuros profesores serían precisamente alemanes.

El pedagógico nació como internado, gratuito y con la obligación de brindar casa, alimento y pensión a los becarios. La educación se dividió en dos ejes: humanidades y ciencias. Humanidades fue separado en cuatro cursos de: castellano/latín, francés/griego, inglés/alemán e historia/geografía. Mientras que ciencias sería dividido en matemáticas y ciencias naturales.[14]

Letelier supo encauzar y cimentar las aspiraciones en un establecimiento de renombre internacional que llevó el nombre de Instituto, ya que fue creada al alero de la prestigiosa Universidad de Chile, pero con una moderna constitución que propiciaba la investigación y la docencia en temas relacionados con la pedagogía, tal cual se usaba en las universidades e institutos europeos como el Instituto de Estudios Políticos de París o los Colleges de la Universidad Cambridge. Este modelo sirvió de ejemplo no sólo en Chile, donde la Universidad de Concepción destacó con un departamento de formación de profesores creado en 1919 con los mismos lineamientos de El peda, si no que también en latino-américa completa. Serían pioneros en formación pedagógica en el continente. Las labores del Instituto Pedagógico fueron tan importantes que cerca del 80% de los docentes chilenos eran formados en estas aulas, llegando a considerarse como uno de los más prestigiosos centros de formación docente en América. Numerosas Misiones Pedagógicas fueron destinadas a formar nuevos Centros Pedagógicos en otros países como Venezuela y Costa Rica.

Primer cuerpo académico del Pedagógico

El ministro Puga encargó por primera vez en 1888 al embajador de Chile en Berlín, Domingo Gana Cruz, seis profesores de educación superior: uno de filosofía, un segundo de historia y geografía, un tercero de filología, un cuarto de matemáticas, un quinto de ciencias físicas y un último de ciencias naturales. Así el embajador comprendió que de su desempeño dependía el futuro del pedagógico, que para los fundadores de la institución, fué idóneo.

Fue contratado un selecto grupo de docentes alemanes de amplia experiencia quienes con dedicación exclusiva pudieron crear sus cátedras y dedicarse a la investigación, el primer cuerpo académico del Instituto Pedagógico estaba constituido por un chileno, Enrique Nercasseau y Morán, y por los profesores alemanes:

  • Augusto Tafelmacher, profesor de matemáticas, egresó de la conocida Universidad de Gotinga, publicó mas de veinte estudio en los Anales de de ciencias matemáticas y naturales de Leipzig y los Anales de la Universidad de Chile sobre matemáticas, métodos educativos y teorema de Fermat, hecho particularmente destacable ya que en estos años nadie había escrito sobre matemáticas en Chile.
  • Jorge Enrique Schneider (pedagogía, filosofía, lógica, metodología, moral y filosofía de las ciencias). Alemán que desde la adolescencia que manifestó su vocación. Estudió Filosofía y Zoología en la Universidad de Jena y luego Pedagogía en la Universidad de Leipzig. Conocido también por fundar el Liceo de Aplicación como una pequeña academia de jóvenes de clase media y alta y que era dependiente del Instituto Pedagógico.
  • Federico Albert Botánico, paleontólogo y ornitólogo, profesor de Ciencias naturales. Hijo de un comerciante de Lübeck. Se doctoró en la Universidad de Estrasburgo con una disertación llamada El arte métrica de commodiano. En 1883 recibió el titulo para ejercer docencia y ya en Chile fué un colaborador de los Anales de la Universidad de Chile.
  • Hans Steffen (historia y geografía). El académico de menor edad en el grupo germano, y que sin embargo, según el barón de Richthroten, profesor en la Universidad de Berlín de joven Steffen, "en el arte de la enseñanza, era superior a sus pares que tenían largos años de experiencia".
  • Federico Hanssen (filología, gramática general, lingüística, latín, griego, francés, inglés, alemán, retórica e historia literaria).
  • Reinaldo Von Lilienthal (aritmética, álgebra, geometría, trigonometría y mecánica, quien estuvo unos meses en Chile y retornó a Alemania, donde se destacó como uno de los más grandes matemáticos de su época. Fue reemplazado por Augusto Tafelmacher, quien ejerció hasta 1907).
  • Federico Johow, notable botánico, quien fue designado como primer director del Instituto Pedagógico (ciencias naturales, biología, zoología, botánica e higiene); sobrino de un jurisconsulto del mismo nombre que fue ministro en la Corte Suprema de Prusia. En 1880 recibió el titulo de doctor en Filosofía y en 1882 el de facultas docenti, es decir, la certificación para ejercer la docencia universitaria. Además fué asistente en el Instituto Botánico de la Universidad de Bonn, en 1883 fué comisionado por la Academia de Ciencias de Berlín para estudiar las Antillas y sectores de Venezuela. El profesor Johow había publicado y siguió publicando en Gaceta de Botánica de Leipzig, en los Anales de la Real Academia de Ciencias de Berlín y otras, incluyendo luego la Anales de la Universidad de Chile.
  • Rodolfo Lenz (gramática). Enseñó las "lenguas vivas", estudió casi todos los dialectos neolatinos, francés antiguo, moderno, provenzal, italiano, español, gótico, alemán antiguo y moderno, sajón antiguo, inglés, árabe, griego, ruso y latín. Hoy en la actual UMCE existe material bibliográfico del Siglo XIX y principios de Siglo XX de autores originales en una biblioteca que lleva su nombre (Biblioteca Histórica del Instituto Pedagógico "Rodolfo Lenz). [17]
  • Alfredo Beutell (química y mineralogía). doctor de filosofía en 1879 y facultas docenti en 1885, asistente del Laboratorio de Química de la Universidad de Breslau y del Instituto Universitario de Greifswald. Público importantes estudios sobre la composición química y las propiedades ópticas de los feldespatos, sobre la pipeta de precisión, sobre el soplete de agua, sobre la válvula espontánea de frascos, etc.
Profesores alemanes que integraron el primer cuerpo académico del Instituto Pedagógico
Federico Albert Taupp,
Botánico del Real Gimnasio de Dorotea en Berlín, profesor de Ciencias naturales.  
Friedrich Hanssen,
Filólogo de la Universidad de Leipzig, profesor de latín, lingüista y retórica.  
Friedrich Richard Adelbart Johow,
botánico de la Universidad de Bonn, primer director del Pedagógico.  
Rudolf Lenz Danziger,
profesor de gramática de la Universidad de Bonn.  

La mayoría de los docentes que llegaron al antiguo Instituto Pedagógico, lo hicieron, en parte, por los conflictos bélicos europeos de inicios del siglo XX y la exhaustiva persecución antisemita. Sobre esto, la filósofa Carla Cordua recuerda su primer año universitario en la casona de la calle Ricardo Cumming de la siguiente forma:

Nosotros teníamos debido a la persecución racial nacionalsocialista en Europa, muchos profesores judíos muy destacados y famosos se vinieron a hispano-américa, muchos a la Argentina, otros llegaron hasta Chile, y en ese sentido, la desgracia de ellos fue la suerte nuestra, porque tuvimos unos profesores fabulosos, completamente excepcionales para el nivel general de los estudios universitarios chilenos. (...) estas personas eran completamente excepcionales, y habían sido correteados de Europa, particularmente en Alemania, pero también en otros países que hasta el día de hoy son anti-semitas

Entrevista a Carla Cordua como parte del ciclo "Memoria y conocimientos" de la Vicerrectoría de Extensión de la Universidad de Chile (2011).

Sus labores docentes empezaron en una hermosa casona en la intersección de la Alameda con la actual calle Ricardo Cumming (antes llamada San Miguel) contando entre su primera generación de estudiantes a Enrique Molina Garmendia fundador y primer rector de la Universidad de Concepción, que declaró con gran cariño y nostalgia:

«En el Pedagógico aprendí a salir del marasmo en que me mantenían envuelto vicios contraídos en el liceo. Aprendí a trabajar, a estudiar y comencé a sentir el seguro resorte de una disciplina interior. Arraigó en mí la idea de que Chile necesitaba más profesores que abogados y educar se me presentó como una misión social. Fue la iniciación en la búsqueda de un sentido pleno de vida».

Enrique Molina Garmendia

Consolidación y prestigio (1900-1934)

Primeros estudiantes del Liceo de Aplicación, y sus primeros profesores, en el centro de la fotografía está Jorge Enrique Schneider, profesor alemán que llegó a Chile para formar parte del primer cuerpo académico de la universidad.
Fachada del Liceo de Aplicación en la calle Cumming en el año 1920, ubicada al costado de la casona que fué la primera sede del Instituto Pedagógico hasta 1949.

Pese a la insistencia de Letelier en dejar el Pedagógico al alero de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, solo a fines de 1890 la casa de estudios acogió esta petición por orden del Consejo de Instrucción Pública. Este hecho es en extremo importante para la consolidación del estatus universitario que aún conserva la profesión pedagógica. Hasta fines del siglo XIX los profesores habían sido formados muy precariamente en las Escuelas Normales de Chile. La dirección del Instituto fue entregada al alemán don Friedrich Richard Adelbart Johow[18]​ y su primera generación de profesores egresó el año 1896.

Liceo de Aplicación

El ministro de instrucción pública del gobierno de Jorge Montt, Joaquín Rodríguez Rosas, dictó el decreto supremo Nº 1554 creando el Liceo de Aplicación, anexo al Instituto Pedagógico, el cual comenzó a funcionar el 28 de marzo de 1892, con el objetivo de dar un espacio a los nuevos profesores para hacer practica de sus habilidades con un selecto grupo de alumnos de la clase media y alta santiaguina:

"(...) cuyas plazas vacantes disputan cada año centenares de padres de familia"

Valentín Letelier, El Instituto Pedagógico

El primer rector de este establecimiento anexado fue el profesor alemán de filología, filosofía y pedagogía (egresado de laUniversidad de Jena y Leipzig), don Jorge Enrique Schneider, que había instalado la idea del Liceo de Aplicación en un informe entregado el 10 de octubre de 1890 al Consejo de Profesores de Chile con el apoyo del director del Instituto Pedagógico, el también alemán, Friedrich Richard Adelbart Johow. [19]

Las primeras clases del liceo fueron hechas en un pequeño salón ubicado en la calle Manuel Rodriguez, y tenía la particularidad de que enseñaban asignaturas no impartidas en el pedagógico como la gimnasia, canto y dibujo hasta que el éxito del proyecto aumentó la matrícula inicial de un par de decenas a mas 100 de alumnos por año obligó a comprar una instalación pegada a la casona de la casona de Cumming. El estar tan cerca de la casa central del Instituto Pedagógico mejoró aún mas su calidad educativa y prestigio, posicionandolo al nivel de colegios capitalinos tan prestigiosos como el Instituto Nacional General José Miguel Carrera o el Colegio de los Sagrados Corazones de Santiago.

Crecimiento y movimientos sociales de principios del siglo XX

La creación del Instituto aumentó la matricula de la Universidad de Chile considerablemente. Un 15% de los matriculados (de un total 1056 para el año 1901) eran futuros profesores, el año 1900 hubo 210 matriculados y en 1917 la cifra aumentó a casi 600. Cabe destacar que de los 1098 alumnos albergaba el pedagógico en el año 1921, mas de la mitad eran mujeres, transformándose en la primera instancia de ingreso femenino masivo a la universidad en el país. Este aumento también significó dificultades, ya que la antigua casona de Cumming con Alameda, que además albergaba a una pequeña cantidad de alumnos del Liceo de Aplicación, no daba abasto y las salas pronto se hicieron insuficientes. La falta de era tal, que incluso el Peda, estando saturado, recibía esporádicamente a los alumnos de la Escuela de Farmacia y la Escuela Dental, pertenecientes a la Facultad de Medicina.[19]

A principios de los años 20 la política de Chile -y el mundo- se vería enfrentada a nuevas ideologías y movimientos que sobrepasarían por completos a los partidos politicos tradicionales. En este sentido, el movimiento estudiantil universitario tomó una mayor madurez para entender y tratar los temas que tensionaban la contigencia chilena, y que asomaban la posibilidad de que el socialismo llegase al poder por primera vez en la historia nacional. Los alumnos por aquel entonces mostraban su disconformidad con el sistema político y social imperante y apoyaban con fuerza el movimiento obrero. La Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, que era relativamente nueva, estuvo compuesta principalmente por estudiantes del Instituto Pedagógico[19]

Otro deber, altamente significativo, que compete a la Universidad, es el de tomar como suyos los problemas de nuestro pueblo y proponer soluciones trascendentes. La Universidad es una institución nacional, es un órgano del estado. Por lo mismo, debe estar al margen de política partidista, de las disensiones ideológicas y confesionales; pero por su condición de entidad moral, no puede estar al margen de los imperativos de la justicia que impulsan, el progreso social. La justicia es, en el alma y en la ciudad de los hombres, armonía lograda: el ideal de inmarcesible vigencia que propuso la sabiduría antigua. Es la conformación de nuestro ser por la eficacia de valores dignificantes y es, en la sociedad, el orden espontáneo que resulta del trabajo solidario.

Eugenio González al asumir la rectoría (después de su paso como Director del Instituto Pedagógico).

Su compañero Pedro León Loyola, también egresado de filosofía y activo dirigente de la Federación de Estudiantes, compartía su visión respecto al rol que debían tener académicos y alumnos frente a los cambios sociales que observaba el mundo entero, y pese a la admiración que le inspiraba la figura de rectitud y conciencia intachable de Claudio Matte, en ese entonces rector de la Chile, le parecía que el trato que este tenía con los alumnos era "impropia para un hombre de este siglo".

Primer laboratorio de psicología universitario en Chile

La Universidad de Leipzig fué la primera en crear un laboratorio experimental de psicología e inspiró a los profesores Mann y Schneider a crear el primer símil universitario en Chile en el Instituto Pedagógico orientados por el mismo Wilhelm Wundt.[20]

Con el siglo XX se inició la Psicología Experimental en Chile. Ésta tuvo un magnífico auge gracias a los profesores Guillermo Mann y J.E. Schnider quienes crearon el Laboratorio de Psicología Experimental, que inauguró el movimiento experimental en el país. Si bien, ya desde 1889 ambos profesores impartían ramos de psicología, recién en 1908 Mann fue designado para comprar en Europa modernos instrumentales y material bibliográfico, estableciendo de manera sólida el laboratorio que apuntaba a tener las características que Wilhelm Wundt usó en el suyo en la Universidad de Leipzig.[21]​ y el mismo Wundt habría orientado a los dos profesores para la selección de los instrumentos. Si bien la mayoría de los instrumentos venían de Leipzig, también había una considerable cantidad de material comprado en Berlín, París y Milán.

A pesar del buen desempeño que tuvo esta iniciativa, la falta de financiamiento estatal (dejó de ser subsidiado en 1917) significó su cierre temprano. Hoy, parte del laboratorio sobrevive en el Departamento de Psicología de la actual Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.[20]​. Sobre estos Guillermo Mann declaró en un informe al Rector Valentín Letelier:

El oficio de los instrumentos destinados de la investigación psicológica no puede ser otro que el de fijar de una exacta y mesurable las condiciones físicas relaciones con los procesos psicológicos que se trata estudiar (...) Podemos distinguir entre los métodos del experimento psicológico las categorías: primero, métodos de estimulación. Segundo, métodos de medición del tiempo de los procesos psíquicos. Tercero, métodos de determinación de las expresiones o manifestaciones de estos procesos. Y cuarto, métodos de medida de fenómenos físicos, relacionado con los hechos psíquicos de manera indirecta

Guillermo Mann

El laboratorio de Mann fue reabierto por Luis A. Tirapegui, psicólogo de la Universidad de Columbia, quien quiso promover los avances de la psicología experimental en la misma línea de su predecesor, el ámbito de la educación y las iniciativas pedagógicas como la adaptación de la escala Binet-Terman al contexto chileno.[20]

Esta reapertura incentivo a otras universidades a crear sus propias versiones del Laboratorio del Pedagógico, como fué el Laboratorio de Psicotecnia de la Universidad de Concepción, cuyo material era similar al original. También nació un laboratorio en la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Escuela Normal de Copiapó con las cuales hubo varios enfrentamientos intelectuales en que chocaban las posturas liberales y conservadoras de unos y otros.[20]

Se reestructuraron los programas de filosofía, se publicaron nuevos textos escolares y se utilizaron novedosas prácticas docentes como la utilización de tests de medición, tales como los de Binet y Simon. El Pedagógico se transformó en centro en el que confluían poetas, literatos, científicos, políticos y trabajadores, siendo un importante foco cultural y social desde donde se desarrolló un espíritu crítico y se fomentó el arte, la cultura y la pedagogía.

Pablo Neruda, premio Nobel, que estudió Pedagogía en Francés en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile describió su paso por el Pedagógico así:

Mis recuerdos recorren tiernamente la vieja escuela universitaria, el Pedagógico, en que conocí la amistad, el amor, el sentido de la lucha popular; es decir, el aprendizaje de la conciencia y de la vida. De aquella escuela y de mis alojamientos sucesivos de estudiante pobre salieron a las imprentas mis primeros libros…Aquellos amores gozosos, lancinantes y efímeros, todo esto condicionó mi existencia.

Expansión a nivel nacional (1934-1973)

Pedro Aguirre Cerda, Presidente de Chile, profesor de filosofía del Instituto Nacional, el Liceo Manuel Barros Borgoño y ex alumno del Pedagógico. Su lema de campaña fué Gobernar es Educar.
Amanda Labarca, ex-alumna y profesora del Instituto Pedagógico, fundadora del Liceo Experimental Manuel de Salas, que luego ella misma anexaría a la universidad en el año 1942.

Campus Av. Alessandri

Pronto las salas de la antigua casona del centro de Santiago se hicieron estrechas y se vio la necesidad de buscar un lugar más acogedor y amplio para el desarrollo de las actividades docentes y de investigación. Cuenta la leyenda que Juan Gómez Millas a la sazón rector de la Universidad de Chile descubrió en uno de sus paseos matinales en biclicleta un hermoso parque franqueado por extensos prados y frondosos árboles en la actual comuna de Macul los cuales le maravillaron y entusiasmaron, pronto el infatigable educador imaginó y proyectó una ciudad universitaria donde las distintas actividades del Pedagógico podrían desarrollarse sin límites.

La realidad es que en el año 1949, el rector Juvenal Hernández, firma un contrato de arrendamiento con la Sociedad Constructora de Establecimientos Educacionales, adquiriendo así el Campus Macul ubicado en la Avenida Alessandri, Ñuñoa, y que disponía de ocho hectáreas que reemplazarían las dos pequeñas sedes que disponía en Santiago.[19]​ Todo esto mientras Juan Gomez Millas era el decano de la Facultad de Filosofía de Educación de la Universidad de Chile. La propiedad adquirida es la sede central del Pedagógico actual (Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación), y el lugar donde concentra la mayor parte de su patrimonio histórico, mayoritariamente libros del siglo XIX, muebles y archivos históricos.

Durante esta rectoría el Instituto Pedagógico tendría, por reglamento, una importancia mayor, la labor de formación docente se intenseificó como nunca, formando ahora profesores con capacidades administrativas en lo relativo a la educación. En 1934 se fijaron once departamentos (biología, filología románica y clásica, filología germánica, matemática, filosofoía, física, geografía, historia y sociología, psicología y química) destinados a la investigación, y Hernández, dispuso una gran cantidad de instrumentos y laboratorios de primera calidad para el óptimo desempeño del nuevo campus en Ñuñoa.[19]

Anexión del Liceo Experimental Manuel de Salas

En diciembre de 1942 se anexa un nuevo experimento pedagógico, el Liceo Manuel de Salas, un colegio creado como una especie de fabrica de profesores por la ex alumna de historia y castellano y profesora de la misma universidad, Amanda Labarca. El colegio fue entregado al Pedagógico por la falta de resultados como institución independiente, y pasó en poco tiempo, a ser unos de los liceos mas importantes del país, siendo a menudo consultado por el Mnisterio de Educación cuando requería respaldo técnico.[19]​ Además el hecho de fusionarse a la universidad, mejoró de manera significativa su presupuesto y calidad docente, de la que, hasta el día de hoy, quedan algunos rastros.

Años mas tarde, y ante una fuerte crisis que sufriría el Pedagógico, el Liceo Manuel de Salas sería entregado a la Universidad de Chile.

Instituto Pedagógico de Valparaíso

Mientras el Pedagógico crecía y ganaba prestigio, se hizo indispensable expandir su manto educador hacia otras regiones del país. En abril de 1948 empezó en funcionamiento el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile en Valparaíso, fue ubicado en los cerros de Playa Ancha en una inmejorable ubicación donde convivía la vida universitaria junto al bullicioso puerto. Tres carreras dieron inicio al programa: Pedagogía en Castellano, en Francés e Inglés. El primer director fue Oscar Guzmán Escobar, quien desde un comienzo privilegió el estudio de las letras y de la filosofía, pronto se sumaría el creciente cultivo de otras ciencias como la Ciencias del Lenguaje, la Historia, e idiomas como el inglés, el francés, el alemán e incluso el japonés. Posteriormente y con la consolidación del Pedagógico de Valparaíso, se empezaría a enseñar filosofía y periodismo.

La Universidad de Chile dotó a esta sede de destacados academicos, entre los que destacan Héctor Castillo, Ricardo Benavides y el profesor Cedomil Goic, junto a destacados profesores de la región como Juan Montedónico, Carlos Pantoja Gómez y Félix Morales Pettorino. La actual Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso fué el lugar en donde se impartieron las clases hasta que el Régimen Militar fragmento la universidad en otras nuevas a lo largo del país.

Fin del Instituto Pedagógico, creación de ASCP y la UMCE (1969-1985)

El día 26 de diciembre de 1969 el presidente Eduardo Frei Montalva decreta que las pedagogías pasan a la Facultad de Educación de la Universidad de Chile, perdiendo el nombre y la estructura organizacional inicial del Pedagógico, además de esto, se agregan nuevas carreras al campus de Ñuñoa en el año 1972, entre las que se encontraban psicología, bibliotecolgía, periodismo, sociología y otras.

El 11 de septiembre de 1973, durante el Golpe de Estado el campus de Macul fue rodeado por efectivos militares. Aunque no hubo resistencia armada, estudiantes y profesores fueron golpeados e insultados, algunos fueron tomados detenidos y asesinados por los organismos de seguridad, como la DINA y la CNI. Además en los años siguientes instalarían campos de detención y tortura cercanos al Pedagógico, (en especial hacia el recinto conocido como Venda Sexy ubicado en calle Irán con Los Plátanos y el de José Domingo Cañas en Ñuñoa) desde donde los detenidos eran trasladados. Por el año 1978 se creo la Comisión Coordinadora del Pedagógico la Agrupación Cultura Universidad que formó una resistencia clandestina que iba desde talleres culturales y teatro hasta marchas, barricadas y tomas que le dieron a la actual UMCE un sello único que se mantiene hasta el día de hoy. El informe Rettig mostró que el Pedagógico tuvo 42 alumnos que fueron asesinados por el militares y carabineros durante el Régimen Militar de Chile.

El 17 de febrero de 1981, durante el Régimen Militar, se promulgó el DFL Nº 7,[3]​ que separó el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile en Santiago, transformándolo en la Academia Superior de Ciencias Pedagógicas de Santiago (ASCP), el cual fue publicado en el Diario Oficial de 24 de febrero del mismo año. Después de casi un siglo, el prestigioso Pedagógico de la Universidad de Chile se veía transformado en una institución sin rango universitario, lejos de lo que había alcanzado bajo la tuición de la Casa de Bello.

En 1985, la junta de gobierno decidió transformar a la ASCP de Santiago en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), mediante la Ley Nº. 18433 de 1985,[4]​ estructura que no ha sufrido cambios hasta hoy, tanto en su organización como su administración.

Crisis (1985-2001)

La separación de la Universidad de Chile tuvo funestas consecuencias para el ex-Pedagógico: sufrió importantes mermas económicas originadas de la disminución de los aportes estatales y la mala administración. Desde 1981 la universidad, al igual que las demás instituciones de Educación Superior, se han visto en la obligación de autofinanciarse y por ende terminar con la educación gratuita imperante hasta la década de los años 80.

Asimismo la universidad se ha visto en la necesidad de deshacerse de parte de su patrimonio para cubrir deudas contraídas hasta el rectorado de 1993, entre estos los inmuebles de Dr. Johow Nº 755, Avenida Grecia Nº 3448 y por supuesto el Liceo Manuel de Salas devuelto a la Universidad de Chile en el 2001 después de una mala administración.

Ley de Retorno a la Universidad de Chile (2001)

Después de una crisis de más de tres meses la Ministra de Educación, Mariana Aylwin, informó a la prensa el 8 de septiembre de 2001 que la UMCE sería traspasada a la Universidad de Chile, a la cual había pertenecido, por casi cien años, hasta 1981.

El periódico El Mercurio de ese día señalaba:

"A raíz del estado de ingobernabilidad total de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (Umce), agravado por el conflicto estudiantil de más de tres meses sin visos de solución, el Gobierno anunció el traspaso de ese plantel pedagógico a la Universidad de Chile. La medida implica el envío de un proyecto de ley con suma urgencia al Congreso muy posiblemente el lunes o martes próximos, según dio a conocer la propia al dar cuenta de los hechos".

Contó con la aprobación de la comunidad de la Casa de Bello, y su entonces rector, Luis Riveros, manifestó que:

"Aquí se pone a prueba nuestro liderazgo y sabemos que fuimos llamados a reponer la profesión pedagógica al nivel académico que nunca debió perder"

La medida ampliamente apoyada (en un 95%) por los estudiantes de la UMCE no prosperó, ya que fue resistida por el anterior rector Raúl Navarro —que dejó su cargo el 2009—, pero además fue rechazada en el Congreso Nacional después de la negación de los parlamentarios UDI y RN y a numerosos académicos de la Universidad de Chile, quienes señalaban que había que depurar a la UMCE para no recibir un lastre administrativo y financiero. A esta oposición hay que agregar al estudiantado de la Universidad de Chile que rechazó de forma mayoritaria esta incorporación.