Turismo en México

La pirámide de Chichén Itzá, una de las " nuevas siete maravillas del mundo moderno" , es uno de los destinos turísticos más populares.
Las playas de Cancún y su vida nocturna, convierte al centro turístico en un destino importante para nacionales y extranjeros.
El templo de Santa Prisca, en el pueblo mágico de Taxco.

El turismo en México es una actividad económica importante para el país y es una de las mayores en el mundo, colocada en noveno lugar a nivel mundial en términos de llegadas de turistas internacionales, con 32,7 millones de visitantes en 2015, es el primer destino para turistas extranjeros dentro de América Latina.[2] El turismo contribuye con el 8.2% del PIB nacional; 45% de esta actividad está orientado a la zona costera.

Las atracciones turísticas de México son las ruinas antiguas de la cultura mesoamericana, las ciudades coloniales y los complejos turísticos de playa. El clima templado del país junto con su herencia histórica cultural —la fusión de la cultura europea (particularmente la española) con la cultura mesoamericana— también hacen de México un atractivo destino turístico a nivel mundial. La gran mayoría de los turistas extranjeros que visitan México provienen de los Estados Unidos y Canadá. El siguiente grupo en importancia son visitantes de Europa y América Latina. Un número reducido de turistas también proviene de los países de Asia.[3]

En la clasificación del Índice de Competitividad en Viajes y Turismo (TTCI por sus siglas en inglés) de 2011, que mide factores que hacen atractivo realizar inversiones o desarrollar negocios en el sector de viajes y turismo de un país específico, México alcanzó el lugar 43 a nivel mundial, siendo el primero clasificado entre países de América Latina y el segundo en el continente americano.[4]

Historia

La historia del actual México se inicia hace cerca de 3,000 años con una sucesión de pueblos autóctonos que desarrollaron culturas propias en el sur y el centro del país. Sucesivamente, a lo largo de 30 siglos, el dominio de amplios territorios del México de hoy correspondió a los olmecas, los mayas, los toltecas, los zapotecas y los mexicas, entre muchos otros pueblos. Los viajes en el México prehispánico tenían la misma naturaleza que en otros sitios del mundo: comercio, peregrinaciones o guerras. En la Península de Yucatán existía una red de caminos que unían las ciudades y pequeñas poblaciones, estos caminos llamados sacbés (sak beo'ob en maya); estas vialidades estaban equipadas para zonas de campamentos y en los pueblos se construían casas de hospedaje y abastecimiento de viandas.[5]

En la época virreinal de 1521, el navegante Fernando de Magallanes al servicio de España llegó al archipiélago filipino y tomó posesión jurídica de las islas, bajo el trono español, pero sin dejar un solo soldado o español cualquiera en las islas que valiera la colonización de España. Aunque se sabía que los indígenas eran sumamente dóciles y además se quería arrebatar el poder de Portugal en las Indias Orientales, Hernán Cortés envió tres barcos rumbo a Asia, que zarparon de Zihuatanejo en 1527. En el camino dos de ellos naufragaron, y el tercero llegó, pero no regresó por no haber encontrado la corriente del retorno. Después en 1541, López de Villalobos fue enviado por el virrey Antonio de Mendoza para encabezar una expedición hacia las Indias Orientales en busca de nuevas rutas comerciales. Su expedición partió de Puerto de Navidad en 1542 a bordo de cuatro carabelas.

Existieron cuatro troncales del Camino Real, que unían la ciudad de México con Acapulco, Veracruz, Audiencia ( Guatemala) y Santa Fe: «Conformaban una cuádruple ruta repleta de caminantes, carretas y recuas de mulas».

El Camino Real de Tierra Adentro siguió una ruta marcada por el terreno: «La actividad volcánica y un clima inclemente labraron una tierra rica en depósitos de plata, cobre, oro, ópalos, turquesas y sal. Los desplazamientos de las placas tectónicas abrieron en el centro de Nuevo México una grieta de más de kilómetro y medio de profundidad, la segunda más larga del mundo. Las aguas del deshielo que fluían hacia el valle formaron el río Bravo y éste fue llenando con sedimentos la profunda brecha».

Other Languages