Tremendismo

El tremendismo es una técnica literaria narrativa que se desarrolló, fundamentalmente, en la novela española de los años 1940.[4]

Max Aub en su Manual de la Historia de la Literatura Española,[6] Otras novelas representativas son La fiel infantería (1944) de Rafael García Serrano, Los hijos de Máximo Judas (1949) de Luis Landínez, Lola, espejo oscuro (1951) de Fernández Flórez.

La crítica ha puesto en evidencia la relación de continuidad de esta estética con una larga tradición que enlaza con la poesía satírica del siglo XV, La Celestina, la picaresca, Quevedo, Baroja, Valle-Inclán, Solana, etc.[7]

También en poesía se utilizó la etiqueta para calificar a la nueva tendencia rehumanizadora de la revista Espadaña, frente al clasicismo garcilasista imperante en la posguerra.[9]

El término fue acuñado, entre otros críticos, por Antonio de Zubiaurre y Rafael Vázquez-Zamora, quizá con intención peyorativa. El propio Camilo José Cela, supuesto objetivo de la crítica descarnada, dice del tremendismo en el prólogo de Mrs. Caldwell habla con su hijo: «entre otras cosas, es una estupidez de tomo y lomo, una estupidez sólo comparable a la estupidez del nombre que se le da». Ya antes, el autor de Pascual Duarte habría escrito en un artículo publicado en 1952, núm. 46 de Correo Literario: «Tremendismo es un voquible entre puritano, insulso y laborista que, como era de esperar, hizo fortuna. Se disputan su invención, a juicio de los historiadores, el poeta Zubiaurre y el crítico Vázquez Zamora».[11]

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