Tratado de Brétigny

Los territorios ocupados por Francia (en verde) e Inglaterra (en rosa) tras la firma del Tratado.

Por el Tratado de Brétigny, suscrito en 1360, el rey de Francia Juan II el Bueno recuperó su libertad pero cedió a Inglaterra numerosos territorios, entre ellos Aquitania.[1]

La paz de Brétigny puso fin al primer periodo (1337-1360) de la Guerra de los Cien Años. Los términos del tratado fueron en general favorables a Inglaterra: Eduardo III de Inglaterra renunció al trono de Francia a cambio de una Gran Aquitania entre el Loira, los Pirineos y el Macizo Central, así como Calais y sus alrededores; también impuso un rescate de tres millones de escudos por la libertad de Juan II de Francia, capturado, con uno de sus hijos, Felipe II de Borgoña, en la batalla de Poitiers en 1356,[2] y quien posteriormente volvió a su prisión inglesa poco antes de morir para no hacer frente al pago de su enorme rescate.

El Tratado de Brétigny permitió al sucesor francés en el trono, Carlos V de Francia, dedicarse, ya con el reino en paz, a una amplia tarea de reconstrucción. La segunda fase de la guerra de los Cien Años comenzaría cuatro años más tarde con la batalla de Cocherel, librada el 16 de mayo de 1364 por una fuerza aliada del Reino de Navarra y el Reino de Inglaterra contra el Reino de Francia.

  • referencias

Referencias

  1. , pág. 96. Ediciones Rialp. En Google Books. Consultado el 24 de octubre de 2016.
  2. Martínez Gómez-Gordo, Juan Antonio (1998). Doña Blanca de Borbón: la prisionera del castillo de Sigüenza, su historia y su leyenda, pág. 69. AACHE Ediciones de Guadalajara. En Google Books. Consultado el 24 de octubre de 2016.
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