Tratado Harris

Tratado de Amistad y Comercio entre Japón y los Estados Unidos, o "Tratado Harris", 29 de julio de 1858.

El Tratado Harris, también llamado Tratado de Amistad y Comercio (日米修好通商条約 Nichibei Shūkō Tsūshō Jōyaku ?), fue un acuerdo entre los Estados Unidos y Japón firmado en el Templo Ryōsen-ji, en Shimoda, el 29 de julio de 1858. Permitió la apertura de los puertos de Edo y de otras cuatro ciudades japonesas al comercio estadounidense y le garantizó la extraterritorialidad a los extranjeros, entre otras estipulaciones.

El tratado

El Templo Ryōsen-ji en Shimoda, donde se firmó el Tratado Harris.

El tratado fue concretado después de la Convención de Kanagawa, celebrada en 1854, que garantizó la apertura de varios puertos japoneses al comercio estadounidense y permitió la creación de un cónsul permanente en Japón. Aunque el Comodoro Matthew Perry había asegurado el abastecimiento de combustible y protección para los buques norteamericanos, le dejó la importante tarea de los derechos comerciales a Townsend Harris, otro enviado de los Estados Unidos que negoció con el shogunato Tokugawa; el tratado es, por lo tanto, conocido como el "Tratado Harris". Llevó dos años romper la resistencia japonesa, pero ante la amenaza de las inminentes demandas británicas por privilegios similares, el gobierno Tokugawa finalmente capituló.

Textos de los Tratados de Amistad y Comercio entre Japón y los Países Bajos, Inglaterra, Francia, Rusia y los Estados Unidos, 1858.

Los puntos más importantes de acuerdo fueron:

  • intercambio de agentes diplomáticos
  • apertura de los puertos de Edo, Kobe, Nagasaki, Niigata y Yokohama para el comercio internacional
  • posibilidad para los ciudadanos estadounidenses de vivir y comerciar en dichos puertos
  • un sistema de extraterritorialidad que colocaba a los residentes extranjeros bajo las leyes de su país origen, en lugar de las pertenecientes al sistema judicial japonés
  • impuestos bajos de importaciones y exportaciones, sujetas al control internacional
  • derecho para las operaciones misioneras y la enseñanza[1]

El tratado sirvió como modelo para otros tratados similares firmados por Japón y otros países en las semanas siguientes. Estos tratados desiguales redujeron la soberanía japonesa por primera vez en su historia; lo que es más importante, revelaron la creciente debilidad japonesa, y en Occidente fueron vistos como un pretexto para la posible colonización de Japón. La recuperación de su estatus y fortaleza nacionales se convirtió en una gran prioridad para los japoneses, y las consecuencias domésticas del tratado significaron el final del control Bakufu (Shogun) y el establecimiento de un nuevo gobierno imperial.