Tranvía de Bogotá

Tranvía de Bogotá en 1884

El tranvía en Bogotá se inauguró el 24 de diciembre de 1884, con el tranvía de tracción de mulas que rodaba sobre rieles de madera revestidos con zunchos. Ocho años después se instalaron rieles de acero importados de Inglaterra. La administración del tranvía estaba a cargo de la compañía estadounidense Bogotá City Railway Company.

Historia

Tranvía ardiendo frente al Capitolio Nacional durante el Bogotazo.
Vestigios del tranvía de Bogotá en el Eje Ambiental con carrera Séptima.

La primera línea del tranvía recorría la carrera Séptima desde la Plaza de Bolívar, pasaba por el parque Centenario, hasta la plazoleta de San Diego, y de ahí continuaba hacia el norte por la carrera 13 (llamada entonces Camino Nuevo), hasta Chapinero. La tarifa era de cinco centavos. En 1872 se inauguró una línea que unía la Plaza de Bolívar y la Estación de la Sabana.

En 1884 se importaron rieles de acero de Inglaterra, reemplazando los originales de madera que generaban altos costos de mantenimiento. Otra innovación técnica se implementó en 1910 con la electrificación de las vías.

Como resultado de un boicot ciudadano a la Railway Company, motivado por un sentimiento antiestadounidense, se clausuró la compañía y la administración del tranvía pasó al municipio. Se creó entonces la Empresa del Tranvía Municipal de Bogotá.

El municipio recibió un sistema compuesto por cuatro líneas, una planta eléctrica, 180 mulas, nueve bueyes, seis carros eléctricos, 33 carros de pasajeros de carga, 12 kilómetros de red y dos kilómetros electrificados.

Después de la electrificación, se fue extendiendo la prestación del servicio hacia los barrios del sur. En 1922, bajo la gerencia de Nemesio Camacho el sistema contaba con veintinueve carros eléctricos, cinco de mulas y dos de carga.

En 1947 se realizó la última extensión del sistema, llevándolo hasta el barrio Santander, de la actual localidad de Antonio Nariño.[1]​ Para el pago del pasaje, se mandaron a imprimir a la litografía granada de Bogotá, unos cupones de 5 centavos, los cuales eran válidos para un solo viaje. Eran de tamaño pequeño y de diseño sencillo, con en el escudo de Bogotá a la izquierda y el valor a la derecha. Cada año cambiaban de color. En la actualidad, algunos coleccionistas de billetes y documentos antiguos conservan algunos ejemplares.

La destrucción de algunos vagones del tranvía durante los sucesos del Bogotazo fue usada por el gobierno como excusa para terminar con la empresa. El servicio de tranvía funcionó en Bogotá hasta 1951.

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