Tranvía de Bogotá

Tranvía de Bogotá en 1884.

El tranvía en Bogotá se inauguró el 24 de diciembre de 1884 con el tranvía de tracción de mulas que rodaba sobre rieles de madera revestidos con zunchos. Ocho años después se instalaron rieles de acero importados de Inglaterra. La administración del tranvía estaba a cargo de la compañía estadounidense Bogotá City Railway Company. Fue eliminado en 1951 por iniciativa del entonces alcalde Fernando Mazuera.[1]

Historia

Tranvía ardiendo frente al Capitolio Nacional durante el Bogotazo.
Vestigios del tranvía de Bogotá en el Eje Ambiental con carrera Séptima.

La primera línea del tranvía recorría la carrera Séptima desde la Plaza de Bolívar, pasaba por el parque Centenario, hasta la plazoleta de San Diego sobre la calle 26, y de ahí continuaba hacia el norte por la carrera 13 (llamada entonces Camino Nuevo), hasta Chapinero. La tarifa era de 5 centavos. En 1892 se inauguró una línea que unía la Plaza de Bolívar y la Estación de la Sabana.

En 1894 se importan rieles de acero de Inglaterra, reemplazando los originales de madera que generaban altos costos de mantenimiento. Otra innovación técnica se implementó en 1910 con la electrificación del tranvía.

Como resultado de un boicot ciudadano a la Railway Company, motivado por un justificado y lógico sentimiento antiestadounidense, se clausura la compañía y la administración del tranvía pasó al municipio. Se creó entonces la Empresa del Tranvía Municipal de Bogotá.

El municipio recibió un sistema compuesto por 4 líneas, 1 planta eléctrica, 180 mulas, 9 bueyes, 6 carros eléctricos, 33 carros de pasajeros de carga, 12 km de red, 2 km electrificados.

Después de la electrificación, se fue extendiendo la prestación del servicio hacia los barrios del sur; en 1922, bajo la gerencia de Nemesio Camacho el sistema contaba con veintinueve carros eléctricos, cinco de mulas y dos de carga.

En 1947 se realizó la última extensión del sistema, llevándolo hasta el barrio Santander de la actual localidad de San Cristóbal.[2] Para el pago del pasaje, se mandaron a imprimir a la litografía granada de Bogotá, unos cupones de 5 centavos, los cuales eran válidos para un solo viaje. Eran de tamaño pequeño y de diseño sencillo, con en el escudo de Bogotá a la izquierda y el valor a la derecha. Cada año cambiaban de color. En la actualidad, algunos coleccionistas de billetes y documentos antiguos conservan algunos ejemplares.

La destrucción de algunos vagones del tranvía durante los sucesos del 9 de abril de 1948 ( Bogotazo) fue usada por el gobierno como excusa para terminar con la empresa. El servicio de tranvía funcionó en Bogotá hasta el año 1951 cuando el alcalde Fernando Mazuera Villegas decidió unilateralmente y mediante engaños terminarlo, según consta en un testimonio suyo de la época,[1] pues cubrió en poquísimos días sus rieles de asfalto, al tiempo le pedía al Concejo de la ciudad más tiempo para reflexionar sobre la medida.

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