Transitividad (gramática)

La transitividad es una característica de ciertos verbos de poder tener dos participantes o argumentos nucleares, un argumento externo al sintagma verbal (llamado usualmente sujeto gramatical, argumento A o simplemente argumento externo) y otro argumento interno (llamado usualmente primer objeto).

Los verbos que tienen dicha característica se llaman verbos transitivos y los que no la poseen se llaman verbos intransitivos (en español algunos verbos transitivos admiten casos en que aparecen sin objeto: como manzanas/ estoy comiendo). Es importante señalar que algunos verbos admiten diátesis transitivas e intransitivas, por lo que sería más razonable hablar de construcciones transitivas y construcciones intransitivas (ya que el verbo en unas y otra puede ser el mismo al no ser la transitividad una propiedad léxica de esos verbos).

En las lenguas nominativo-acusativas, el argumento externo se marca en caso nominativo y el interno en acusativo.

Otra manera de explicar la transitividad es considerarla como una relación de determinación semántica donde el verbo es el determinado y el complemento directo es el que precisa, orienta o determina la acción verbal. Así, los verbos transitivos son los que necesitan acotación semántica porque su significado es muy amplio, vago o general. Por el contrario, los verbos intransitivos son aquellos que, siendo autosuficientes semánticamente, no necesitan de ninguna determinación o acotación.

Alineamiento morfosintáctico

La existencia de verbos transitivos en todas las lenguas permite clasificarlas desde el punto de vista tipológico en nominativo-acusativas, ergativas, inactivas, etc. En lo que sigue denominaremos a los dos participantes principales de un verbo transitivo A (sujeto-agente) y O (objeto-paciente) y denotaremos al único participante de un verbo intranstivo S (sujeto simple). Como todas las lenguas necesitan algún medio para distinguir las funciones A y O, pueden clasificarse las lenguas según el tratamiento que dan a S, A y O como:

  1. Lenguas nominativo-acusativas, que tratan esencialmente S y A de la misma manera y O de una manera diferente. En latín por ejemplo S y A se marcan con caso nominativo cuando aparecen junto a un verbo (en voz activa) y se marca O con caso acusativo. En español, S y A suelen preceder al verbo mientras que O suele ir detrás de él.
  2. Lenguas ergativo-absolutivas, que tratan esencialmente S y O de la misma manera, marcándolas con caso absolutivo cuando la lengua tiene caso morfológico explícito; mientras que A suele marcarse con caso ergativo.

Algunas lenguas presentan en algunos tipos de oraciones un alineamiento del primer tipo, pero en otras un alineamiento del segundo tipo según cierto criterio semántico, y en ese caso se dice que presentan ergatividad escindida. El caso de las lenguas activo-inactivas puede entenderse como un caso de ergatividad escidindida dado por el significado del verbo. Finalmente algunas lenguas marginalmente marcan diferentemente S, A y O llamándose estas lenguas, lenguas tripartitas, o repartidas.

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