Tragedia de Antuco

Vista del volcán Antuco, en cuya ladera norte se produjo la tragedia.

La tragedia de Antuco[3]

La tragedia de Antuco, es la segunda mayor catástrofe del Ejército chileno en tiempos de paz, considerando el número de fallecidos, luego del naufragio del vapor Cazador ocurrido en el año 1856 en Punta Carranza, donde murieron 458 personas entre civiles y militares.[4]

Desarrollo de la tragedia

El 4 de abril de 2005, cerca de 400 jóvenes conscriptos ingresaron al Regimiento Reforzado n.º 17 "Los Ándes". [2] del Ejército de Chile, ubicado en la ciudad de Los Ángeles, con el fin de cumplir el servicio militar obligatorio para todos los hombres mayores de 18 años de edad. La mayoría de los conscriptos, sin embargo, eran jóvenes de escasos recursos que se presentaron voluntariamente con el objetivo de desarrollar una carrera como soldado del Ejército.

Una de las placas recordatorias de los mártires de la tragedia de Antuco.

Tradicionalmente, cada año en la época entre abril y mayo, el regimiento realiza el periodo de instrucción básica para los soldados nuevos, en la zona de la Laguna de la Laja, sector Los Barros, donde el regimiento cuenta con un refugio habilitado para soportar las inclemencias climáticas de la zona y con capacidad suficiente en la cordillerana comuna de Antuco, al interior de Los Ángeles. Tres compañías del regimiento partieron como de costumbre el día 17 de mayo de 2005 a realizar ejercicios de preparación en dicha zona. Sin embargo, un frente de mal tiempo arribó a la zona, provocando nevazón y un importante descenso en las temperaturas.

Los soldados lograron llegar al refugio de Los Barros, localizado en los faldeos al nororiente del macizo volcánico. Aunque la mayoría de ellos no contaba con la vestimenta necesaria para enfrentar temperaturas bajo los -10 °C, el comandante del batallón habría insistido en desarrollar la marcha con otras dos compañías la mañana del 18 de mayo.[2] 112 soldados se quedaron en el recinto, ya que les correspondería marchar al día siguiente (lo que finalmente nunca ocurrió), mientras los que marchaban iban paulatinamente cayendo en medio del "viento blanco" o tormenta de nieve, ante la incapacidad de sus mandos directos y camaradas de salvarles la vida. Muchos cadáveres fueron encontrados tratando de refugiarse y otros tendidos de espaldas, falleciendo congelados durante la marcha. Las autopsias revelaron que no habrían tardado más de dos o tres horas en morir por congelamiento. Algunos soldados lograron llegar hasta el refugio La Cortina, perteneciente antiguamente a la compañía eléctrica ENDESA y en desuso.

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