Trabajador sexual

Estatua de bronce, Belle en el Barrio Rojo de ( Ámsterdam), frente a Oude Kerk. En marzo de 2007 se añadió la inscripción: "Respeto a todas las trabajadoras del sexo de todo el mundo.".

Un trabajador sexual es una persona adulta en pleno ejercicio de sus facultades que, sin coacción alguna de terceras personas para ejercer esta actividad, gana dinero u otra forma de retribución mediante el ofrecimiento de un servicio sexual.[2] y dominatrices profesionales.

Desde el activismo llevado adelante por grupos de trabajadores sexuales, se tomó la decisión política de usar el término trabajo sexual y no prostitución debido a las connotaciones negativas que conlleva este último.[3]

El sexo como profesión

Dependiendo de las leyes existentes en el país, los trabajadores sexuales pueden estar regulados, controlados o prohibidos. En la mayoría de países, incluso entre los que han legalizado la prostitución, los trabajadores sexuales están estigmatizados y marginados, lo que puede dificultarles la búsqueda de apoyo legal en caso de discriminación (p.ej. discriminación racial por parte del dueño de un club de striptease), impago por parte de un cliente, agresión o violación. El término surge a raíz de la defensa, sobre todo inicialmente por parte de los colectivos implicados, del argumento de que los trabajadores sexuales deben tener los mismos derechos humanos y laborales que cualquier otra clase de trabajador.[4]

Por ejemplo, el Gremio Canadiense para el Trabajo Erótico es un grupo de presión que exige la legalización del trabajo sexual, la eliminación de las regulaciones estatales sobre el mismo, a las que consideran más represivas que las impuestas a otros empleados y negocios, el derecho al reconocimiento y la protección bajo las leyes regulares de empleo, el derecho a formar e integrarse en asociaciones y sindicatos profesionales (sobre todo a fin de poder participar en negociaciones colectivas), y el derecho a viajar y cruzar fronteras legalmente con finalidad profesional. Argumentan también que la legalización del trabajo sexual permitirá llevarlo a cabo en circunstancias mejor organizadas ( burdeles legales), en las que las regulaciones exigibles por ley (como el uso obligatorio de condones y las revisiones médicas obligatorias a los trabajadores) ayudarán a reducir la transmisión del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.

En Holanda, Alemania, Nueva Zelanda, algunos estados de Australia y el estado norteamericano de Nevada, los trabajadores del sexo están reconocidos por sus gobiernos. Allí, el término "trabajador sexual" es usado frecuentemente por aquellos que apoyan los derechos legales y económicos de dichos trabajadores.

El crecimiento del turismo sexual ha llevado a un gran incremento de la industria del sexo. El turismo sexual ilegal con menores (tanto niños como niñas) se ha convertido en un problema notorio en Costa Rica y Tailandia. Además en Costa Rica es cada vez más notorio el negocio de la prostitución (tanto masculina como femenina) y el striptease (el cual lo práctican muchos hombres, incluso estrellas de la televisión de Costa Rica lo practican o han practicado, ejemplos, son Berny Madrigal, Bryan Ganoza, ambos del programa de televisión Combate de la cadena Repretel) y cada vez es más la presión hacia el Gobierno para dar marcha a la legalización de la prostitución, pero aún se oponen diputados religiosos. En otras partes, las industrias de sexo legal (es decir, con mayores de edad y consensuado) suponen una aportación importante a la economía local de algunos centros urbanos. Un ejemplo es el barrio de Reeperbahn en Hamburgo, una zona de prostitución legalizada que paga impuestos y da servicio a turistas de todo el mundo.

Las industrias del sexo (y por tanto sus trabajadores) tienden a florecer junto a las bases militares. El puerto naval británico de Portsmouth tuvo una exitosa y abundante industria local del sexo durante el siglo XIX, y hasta las primerías de los años 1990 había grandes distritos de luces rojas cerca de las bases norteamericanas en Filipinas. El famoso distrito de entretenimiento de Patpong en Bangkok ( Tailandia), empezó siendo una zona de R&R (Rest & Recovery, "descanso y recreo") para las tropas norteamericanas que servían en la guerra de Vietnam a principios de los años 1970.

A veces se emplea también el eufemismo proveedor de servicios para adultos para referirse a trabajadores sexuales, aunque este término es mucho más amplio; incluye a cualquiera que esté relacionado con la industria del sexo, como por ejemplo webmasters de páginas pornográficas, productores de cine porno, etc.

Existen páginas de información disponibles para aquellos que están pensando en entrar en la industria del sexo y buscan información sobre su modo de funcionamiento. Dichas páginas dan información sobre cualquier cosa, desde como iniciarse hasta consejos sobre seguridad e higiene.[5]

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