Torre de la Seo

Campanario barroco de La Seo de Zaragoza.

La torre y campanario de la catedral del Salvador de Zaragoza, llamada por antonomasia «La Seo», fue construida sobre un proyecto diseñado en Roma en 1683 por el arquitecto Giovanni Battista Contini ( 1641- 1723), con el objeto de adoptar un estilo moderno e internacional para la antigua torre mudéjar que presentaba un aspecto de deterioro.

Para dirigir la edificación se contrató en 1686 a los maestros de obras zaragozanos, Pedro Cuyeo, Gaspar Serrano y Jaime Busiñac, que fue llevada a su término con la colocación de un chapitel bulboso en 1704, siendo Arzobispo de Zaragoza Antonio Ibáñez de la Riva Herrera.

Exterior

La torre-campanario sigue los cánones del barroco romano, y muestra el estilo arquitectónico de Contini, que fue discípulo de Carlo Fontana. Consta de cuatro cuerpos de los cuales el inferior conforma un basamento de piedra que alcanza la altura de las naves y el resto, más estilizados, están construidos en ladrillo. En los detalles ornamentales (cornisas, balaustrada, escultura) aparece la piedra caliza.

En la base aparece en piedra sillar una puerta de arco de medio punto. El cuerpo inferior, de planta cuadrada, se resalta con placas rectangulares y una cartela rematada en frontón partido por un óculo. Los restantes, cuya anchura disminuye en progresión, son de apariencia variada.

El segundo cuerpo, ya en ladrillo, es de sección cuadrada con aristas redondeadas que conforman seudopilastras toscanas de capitel en goleta. En 1787 se incorpora un reloj en su frente rodeado por dos figuras del escultor Joaquín Arali que representan el Tiempo y la Vigilancia.

El tercero es de planta octogonal, con estrechos vanos de medio punto para las campanas y semicolumnas corintias adosadas en las aristas cóncavas, que forman un juego de curvas convexas que alterna con las cavidades de los huecos. En los ángulos aparecen esculturas de las Virtudes Cardinales, que fueron añadidas un siglo después, en 1786, por Joaquín Arali.

El cuarto y último cuerpo, sobre la cornisa volada del cuerpo inferior, acentúa el estilo de Borromini, con flameros en la base que conjugan con las ventanas del paramento y una cornisa que ritma el juego convexo y cóncavo que se subraya con la altura. Remata la torre con el airoso chapitel bulboso de entrante a su mitad, coronado por una fina aguja.

Todo ello determina una torre campanario esbelta y elegante, debido al juego de líneas onduladas que se incrementa desde un sólido paramento inferior cuadrado hasta los gráciles remates curvilíneos y sinuosos.

Other Languages