Torre de San Pedro (Ayerbe)

Torre de San Pedro.
Restos de lo que fue un Calvario.

La Torre de San Pedro, en Ayerbe, está situada al norte de la población, en una calleja sin salida. Es un edificio adosado a edificaciones particulares, alguna de las cuales son restos de la antigua iglesia; a principios del siglo XIX, con acuerdo afirmativo del Supremo Consejo de Castilla, tuvo que ser demolida por los ayerbenses porque amenazaba inminente ruina. La bóveda comenzó a resentirse y a abrirse, ya que sus puntos de apoyo no resistían el empuje que recibían, de tal forma que se empezó a agrietar, por lo que el Cabildo eclesiástico se abstenía cuanto podía de hacer celebraciones en ella pasándolas a la iglesia del convento dominico.

Su fábrica es de sillería que conserva marcas de cantero al exterior y al interior. Tiene tres cuerpos, de los cuales los dos últimos son el campanario, que en dos de sus frentes está abierto por arcos geminados superpuestos, solucionados de distinta forma, según el número y disposición de columnillas en que se apoyan. Los capiteles son lisos. En el frente de poniente, los arcos están enmarcados por una moldura con taqueado jaqués que también aparece en la cornisa del tejado, apoyada en modillones, lo mismo que el resto de los frentes.

En el interior de la torre hay una cámara, que tiene decoración mural lineal. Son restos de un “Calvario” del que se conserva la parte superior del Cristo y de san Juan. Sobre esta figura quedan restos de una inscripción: “DEINDE DICIT DISCIPVLO ECE...” Otra inscripción había donde estaba la Virgen que ha desaparecido por completo. Sobre el Cristo aparece la fecha 1567. La bóveda está recubierta con pintura que imita casetones renacentistas. Los pisos superiores de la torre tienen distintos sistemas de abovedamiento.

En el frente norte, por el exterior, queda todavía el arranque de la bóveda de cañón sobre arcos fajones. En el frente de levante hay una construcción más sencilla que tiene sillares en zócalo, ladrillos en estructura y tapial como aparejo de relleno, en donde se abren vanos en forma de óculos.

Al interior es una estancia de muros enlucidos que conserva algunas molduras. El acceso actual a la torre es por una sencilla entrada de arco de medio punto abierta en el frente de mediodía. Otras entradas cegadas quedan en el frente de poniente y norte.

El edificio de la torre es románico, del siglo XII, y fue declarado Monumento Arquitectónico-Artístico el 14 de julio de 1924 (Gaceta,18 de julio de 1924).

Colegiata de San Pedro Apóstol

Planos de la Colegiata de San Pedro.

En el año 1792, Don Pedro Blecua y Paul, en el libro "DESCRIPCIÓN TOPOGRÁFICA DE LA CIUDAD DE HUESCA Y TODO SU PARTIDO EN EL REYNO DE ARAGÓN" cuenta lo siguiente:

La iglesia parroquial, con visos de colegiata por el uso de palmatoria y vuelta morada en la muza, que conserva su clero, tiene la advocación de San Pedro y San Pablo, y es toda ella antiquísima, de cantería sólida, decentemente surtida y adornada. Tiene su Capítulo eclesiástico de cura presidente y nueve racioneros, patrimoniales, en los meses y vacantes de Real Patronato, por especial gracia de Su Majestad el señor Carlos III, año 1766, debiendo proveerse a concurso y terna del reverendo obispo, el que las presenta libremente en las vacantes y meses ordinarios o no reservados. Su renta consiste en una porción de trigo y vino, que por congrua contribuyen los diezmadores, la décima de aceite y frutos menores con lo votivo, que todo asciende: la del cura, a 4.300 reales de vellón, y la de cada racionero, a 2.600, con la obligación de asistir a todo el ministerio pastoral. Hay también sacristán, organista etc., para el mejor servicio de la iglesia y aumento del culto y oficios divinos que diariamente se celebran con el correspondiente aparato.

Los hábitos corales que usaban los clérigos ayerbenses, eran los tradicionalmente empleados por los cabildos colegiales en la Corona de Aragón: sotana, sobrepelliz, muza con vuelta morada, en el caso del vicario y de los racioneros, y con vuelta negra en el de los beneficiados y capellanes; todos ellos se cubrían con bonete. Los sacristanes iban revestidos solamente con sotana y sobrepelliz. Las grandes ocasiones y solemnidades quedaban señaladas externamente mediante el uso de capas pluviales y de los cetros capitulares así como, saliendo tres sacerdotes de terno; uno de preste(presidente), que iba con capa pluvial, y los otros dos, revestidos con dalmáticas (uno la llevaba de diácono y el otro de subdiácono).

Las Constituciones que regulaban la vida de esta colegiata estipulaban que la entrada en el Coro, para comenzar los capitulares el Oficio Divino, debía hacerse:

  • 1 de abril a Santa Cruz de mayo – 7h 30’
  • Santa Cruz de mayo a la exaltación de la Santa Cruz en septiembre - 7h
  • Exaltación de la Santa Cruz a santa Teresa de Jesús – 7h 30’
  • Santa Teresa de Jesús a 1 de abril – 8h

En caso de haber Maitines fundados por la mañana y los sábados para la Misa de la Virgen, se entraba en el Coro una hora antes y si había entierro o procesión, media hora antes. Para las Vísperas se observaba el mismo orden, pasando de las 14 h a las 15 h.

Para el canto de las misas mayores, desde Santa Cruz de mayo hasta la Exaltación de la Cruz en septiembre, los racioneros entraban en el Coro a las 8 de la mañana, el resto del año lo hacían a las 9 de la mañana, salvo fundaciones de misas o aniversarios.

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