Toma de posesión argentina de las islas Malvinas

Toma de posesión argentina de las islas Malvinas
La fragata Heroína en Puerto Soledad.jpg
EstadoFinalizado
TipoAnexión
ÁmbitoInternacional
PaísBandera de Argentina Argentina
Islas Malvinas
Fecha1820

El 6 de noviembre de 1820 el coronel estadounidense al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, David Jewett, al comando de la fragata Heroína realizó en Puerto Soledad la toma de posesión de las islas Malvinas en nombre del Gobierno de esas Provincias Unidas, que era el nombre de la Argentina usado en aquel entonces.

Jewett hizo izar por primera vez la bandera de Argentina en el territorio malvinense y emitió comunicaciones al respecto dirigidas a los cazadores de lobos marinos y de ballenas, que de varias nacionalidades estaban allí presentes. El explorador británico James Weddell fue testigo del hecho.

La noticia tuvo difusión en la prensa de Europa. Las islas quedaron bajo pacífica posesión de las Provincias Unidas hasta la ocupación británica de 1833.[5]

Antecedentes

Derechos españoles

Las bulas Inter Caetera y Dudum si Quidem de 1493 le adjudicaban al Reino de España «todas aquellas islas y tierras firmes, encontradas y que se encuentren, descubiertas y que se descubran hacia el mediodía», fijada en una línea a cien leguas de las islas Azores. Las islas Malvinas, incluidas en las zonas aludidas por las bulas, fueron avistadas por primera vez en 1520 por Esteban Gómez con la nave San Antonio de la expedición española de Fernando de Magallanes. Las islas comienzan a aparecer en los mapas Pedro Reinel (1522-1523), Diego Rivero (1526-1527 y 1529), Islario de Santa Cruz (1541), Sebastián Gaboto (1544), Diego Gutiérrez (1561), Bartolomé de Olivos (1562), entre otros. Gran Bretaña afirma que las islas fueron descubiertas por John Davis en 1592.[6]

Causas inmediatas

La Patagonia bajo la jurisdicción teórica del Virreinato del Río de la Plata, con los poblados fundados en sus costas.

Luego de instalarse en 1767 en Puerto Soledad,[15]

...esta islas con sus puertos (...) pertenecen a Dn. Fernando VII, rey de España y sus Indias. Soledad de Malvinas, 7 de febrero de 1811 siendo su gobernador Pablo Guillén...[16]

Si bien la población asentada en las islas tenía pensado su regreso, la guerra de Independencia de la Argentina impidió hacer efectivo del retorno hasta 1820. Durante casi diez años, las islas fueron visitadas por balleneros, loberos y pescadores que incluso saqueaban el ganado cimarrón dejado por los españoles.[17]

Lo que sería el nuevo Estado argentino estaba en formación y los primeros gobiernos rioplatenses desde 1810 utilizaron el concepto de uti possidetis iure que definía que las antiguas posesiones coloniales pasaban a ser parte del territorio de las naciones independizadas. La continuación del dominio de las islas, por la tradición de los títulos jurídicos de España en favor de las Provincias Unidas, habilitan a éstas a disponer esas medidas de administración y gobierno.[22]

Las dificultades propias de la Revolución de Mayo imposibilitaron a los criollos rioplatenses que protagonizaron la revolución ocuparse de las tierras situadas en latitudes australes. La provincia de Buenos Aires en la década de 1820 se ocupó de la administración insular designando cargos como permisionarios, concesionarios, comisionados, comandantes y comandantes políticos y militares. Las medidas para administración y gobierno se iniciaron de forma modesta como los permisos de pesca y caza y una concesión para el usufructo de carnes, finalizando con la creación de una Comandancia política y militar.[23]

Primeras medidas tras la Revolución de Mayo

Solicitud para cazar lobos marinos en Malvinas, efectuada por capitán Enrique Libanus Jones y otorgada por las autoridades de Buenos Aires (30 de enero de 1813).
Carta de San Martín sobre Malvinas. Se encuentra en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur.
Carta de San Martín sobre Malvinas

Gerardo Bordas, al regreso de su gobernación en Malvinas, pidió a la Junta de Buenos Aires que le pagasen los sueldos y las gratificaciones que correspondían a sus funciones, equiparadas a las de un buque de guerra en navegación. El jefe del apostadero de Montevideo, no tenía la orden del virrey que justificaba la petición de Bordas, en cuanto a las gratificaciones de un comandante de nave de guerra y lo pasó al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros el 9 de marzo de 1810, para que el funcionario resolviera sobre si los funcionarios del Real Ministerio de Hacienda debían pagar o no lo requerido. Cisneros contestó el 20 de marzo pero la respuesta se demoró, por lo que Zalazar, desde Montevideo volvió a repetir sus demandas el 20 de mayo, pero el tratamiento del pedido debió resolverlo la nueva junta de gobierno, presidida por Cornelio Saavedra.[24]

Con la firma del presidente de la junta y de su secretario Juan José Paso, se contestó:

En orden del 13 de Diciembre dije a Vs. Merced lo que sigue: con esta fecha paso al señor Comandante de Marina de este Apostadero el oficio que sigue: Habiendo notado que después de haberse resuelto en Junto Superior de Real Hacienda, que para los gastos y pagamentos se considere en adelante el establecimiento de Malvinas como un buque navegando y todos los empleados de destino como dependientes del mismo buque (...) que en adelante se satisfagan por el Ministro de Marina de este Apostadero todos los sueldos, gratificaciones y jornales y demás gastos que ocurran en dicho establecimiento o pertenezcan a él, sea de la clase que fueran (...)" y seguía manifestando que lo informaba a los funcionarios correspondientes de la Real Hacienta y Teniente General del Ejército y finalmente ordenaba que copia de esa resolución se posara "Al señor Comandante de Marina".
Dios guarde a V. Merced muchos años. Buenos Aires 30 de Mayo de 1810. Cornelio Saavedra, Juan José Paso. Secretario. A los señores Ministros Generales de la Real Hacienda.[24]

Manuel Belgrano desde el Correo de Comercio había sido el primero en llamar la atención de las Malvinas, describiéndolas.[24]

José de San Martín, en una carta fechada el 14 de agosto de 1816 se refiere a las Malvinas.[26]

La idea de la incorporación al Ejército de los presos que estaban en las islas fue del coronel Luis Beruti, ministro de Guerra en ese entonces. San Martín trasmitió la orden en una carta escrita de su puño y letra, dirigida al teniente gobernador de la ciudad de San Juan, José Ignacio de la Roza. La carta original se encuentra en el archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina y el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur exhibe una copia.[27]

La carta decía:[27]

Oficio del Gobernador Intendente de la Provincia de Cuyo, Coronel Mayor José de San Martín, al Teniente Gobernador de San Juan, Don José Ignacio de la Roza solicitándole, según lo conversado con el Ministro de Guerra [Coronel Luis Antonio Beruti], se cumplimente la remisión de prisioneros de su jurisdicción para que sirvan a la causa pública.


El Señor. Ministro de la Guerra con fecha 31 del pasado me dice lo quesigue:
“Deseoso el Gobierno de poner término a los padecimientos de los infelices que en consecuencia de sus excesos, y en precaución de la tranquilidad pública gimen en las cárceles, calabozos y otras prisiones en el territorio de estas provincias, y con el objeto de hacer útiles al Estado estos individuos, bajo la dirección de jefes expertos que retrayéndolos de sus pasados extravíos los conduzcan por las sendas de la probidad, y honor con provecho de la causa pública, ha tenido a bien acordar V.E. disponga Ud. que todos los de alta clase que se hallen presos en esa jurisdicción de su mando sentenciados a los presidios de Patagones, Malvinas u otros sean remitidos a esta capital con copias de sus respectivas condenas y la mayor seguridad posible comprendiendo también en ellos a los desertores contumaces en este delito. Su E. espera del acreditado celo y filantropía de ese gobierno dictará sin demora las providencias convenientes al puntual cumplimiento de esta resolución, circulando las respectivas a los Tenientes Gobernadores y demás a quienes corresponda en esa jurisdicción de su mando, y me ordena lo avise a Vs. como tengo el honor de hacerlo para su cumplimiento de quedará cuenta” con remisión de los individuos.
Lo transcribo a U. para los efectos consiguientes, y que me de oportuna cuenta de su resultado.

Dios guarde a Usted. muchos años. Mendoza. Agosto 14 de 1816

José de San Martín