Tomás de Berlanga

Estatua de fray Tomás de Berlanga.

Fray Tomás de Berlanga O.P., nacido Tomás Martínez Gómez (o Enríquez Gómez) ( Berlanga de Duero, Soria, en 1487 – † Berlanga de Duero, 8 de agosto de 1551) fue un religioso dominico español, nombrado obispo de Panamá (1534-1537).

Biografía

Fray Tomás de Berlanga, nació en Berlanga de Duero (Soria), España, en 1487 y murió en su mismo pueblo natal el 8 de agosto de 1551. Su nombre de pila era Tomás Martínez Gómez (o Enríquez Gómez) y pertenecía a una familia de modestos agricultores. Según se deduce de algunos apuntes de su época, durante sus primeros estudios ya se perfilaba como aplicado, ingenioso y virtuoso. Más tarde pasó a estudiar a Burgo de Osma, para seguir los pasos de Santo Domingo de Guzmán.

Posteriormente estudió en el convento de San Esteban en Salamanca, y una vez preparado para enfrentarse a las tareas de la Orden Dominica, en 1508 profesó y continúa su preparación humanística además de instruirse en temas geográficos, náuticos y de ciencias naturales que le valdrán en el futuro para desarrollar una extraordinaria labor positiva en sus viajes por el Nuevo Mundo. En 1510 embarca para la isla Española formando parte de la segunda expedición dominica, y algún tiempo después fray Tomás es elegido como prior del Convento de los Dominicos de Santo Domingo.

Desde 1531 a 1545 se hizo cargo del obispado de Panamá aunque antes de su nombramiento fue enviado a México como Viceprovincial de su Orden. En 1533 era nombrado consejero de la Corona española y en 1535 y, como legado regio, viajaba hasta Lima para mediar sobre las disputas que sostenían Diego de Almagro y Francisco Pizarro sobre los límites de sus respectivas gobernaciones.

En el viaje oficial que le llevó hasta Lima, una calma chicha y las corrientes marinas le apartaron de su ruta y le llevaron hasta un archipiélago que fray Tomás de Berlanga bautizaría como islas Galápagos, por la cantidad de grandes quelonios que habitaban dichas islas. El descubrimiento y descripción de estas islas, era comunicado por fray Tomás al emperador Carlos I de España, desde la ciudad ecuatoriana de Portoviejo, que un año antes había sido fundada por Francisco Pacheco, por orden de Diego de Almagro.