Tomás Muñoz Lucena

Padre de Tomas Muñoz Lucena. (1878).

Tomás Muñoz Lucena (1860-1943) fue un pintor español.

Biografía

Tomás Muñoz Lucena nace el 4 de junio de 1860. Ingresa en la Escuela de Bellas Artes de Rafael Romero Barros, para posteriormente y becadso por la Diputación cordobesa marcha a Madrid en esta ciudad continuó su aprendizaje con Federico Madrazo, donde su madurez artística se va gestando, continua su carrera en Roma ya que consigue una beca.

En 1884 envía su obra "Ofelia" que causa admiración pero no es premiada, ya que el género histórico sigue siendo el preferido de los Jurados, y los pintores conscientes de ello, sometían sus liberales energías a esta temática.

Plegaria en las ermitas de Córdoba, Lienzo de Tomás Muñoz Lucena

En la Nacional de 1887, formando parte del Jurado: Federico Madrazo, el arquitecto Manuel Aníbal Alvarez, Octavio Picón y con oponentes de la categoría de Sorolla, que presentó "Entierro de Cristo", Martínez Cubells con "Doña Inés de Castro", José Garnelo, con "La muerte de Lucano" y Muñoz Lucena con un importante lienzo de temática histórica: "El cadáver de Alvarez de Castro" consigue la medalla de segunda clase, galardón que también recibe Garnelo.

En 1888 obtiene la Cátedra de dibujo en Córdoba, donde realiza un gran número de retratos, dos años más tarde se traslada a Granada al obtener la plaza de catedrático en esta ciudad. Esta es la época más fecunda del artista, estimulado por el conocimiento oficial de su valía, sigue pintando sin desánimo. El naturalismo conseguido en su cuadro "El cadáver de Alvarez de Castro" llega a sus más altas cimas en la monumental obra de más de cinco metros "Las lavanderas" fechada en Granada con la que presentó a la Exposición Nacional de 1890, obteniendo medalla de segunda clase.

En la Nacional de 1891, envía "La fiesta de las palmas", en 1892, "Arrabales del Escorial", "Un telar","La merienda","Las gallinas", una serie de obras, que nos hablan de un naturalismo y realismo desligado totalmente del género histórico. La influencia de su maestro Romero Barros está presente en la época granadina, que se caracteriza por la gruesa pincelada y la luminosidad. En 1889 expone en el Círculo de Bellas Artes de Madrid su obra "Maruja" que es seleccionada junto con obras de Esteban, Sorolla, Cecilio Plá, Jiménez Aranda, Muñoz Degrain, Simonet, artistas que formaban el elenco más representativo de la pintura española.

En la Exposición Universal de París de 1900, sus obras "Idilio" y "Pastora de pavos" ( Museo Carmen Thyssen Málaga) obtienen medalla de bronce, este reconocimiento a nivel internacional, lo alienta a realizar la obra más importante de su vida: "Plegaria en las Ermitas de Córdoba", consideración de primera medalla en la Nacional de 1901.

En esta época comienza a colaborar en la revista Blanco y Negro, formando parte del grupo de ilustradores que marcaron un camino en las artes gráficas de primeros del siglo XX; Méndez Bringa, Xaudaró, Emilio Sala, Lozano Sidro, Díaz Huertas, Medina Vera. En 1903 pinta "Enjalbegando" que causa sensación a los lectores de esta revista por la frescura de su color, "Desde la altura ¡Qué pequeños los hombres son!" asombra a los lectores esa chica asomada a la torre de la Catedral, igualmente sucede con "Flores de Balcón" y "En los cármenes granadinos", estas cuatro ilustraciones fueron las magníficas muestras que aparecieron en la afamada revista.

Con el nuevo siglo, los gustos fueron evolucionando, la obligada pintura de historia, comenzó a caer en el olvido y el naturalismo y el realismo pasaron a ser los protagonistas de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Muñoz Lucena junto con pintores de la categoría de Benedito -que con su obra "Pescadoras Bretonas" conseguiría la primera medalla- ,Alvarez de Sotomayor con el tema mitológico "El rapto de Europa", Eugenio Hermoso con la ingenua y colorista obra, "La Juna, la Rifa y sus amigas", Gómez Gil con su marina "Playas de Málaga", Alvarez Sala con "Chubasco en la romería", Muñoz Lucena exhibe un alarde de facultades colorista como el sólo es capaz de hacer con su obra "La campana de la vela". Esta obra es representativa de las características pictóricas que seguiría su paleta hasta el final de su vida; su pincelada se afina, sus composiciones pierden estatismo y cobran un dinamismo de carácter impresionista.

Mucho habían cambiado los temas de las obras expuestas, reflejo de la integración en el Jurado de nombres como Alvarez Dumond, Viniegra, Martínez Cubells, Maura, Menéndez Pidal, Gonzalo Bilbao, que cuidaron de que el carácter general de las Exposiciones fuese de placidez, huyendo de asuntos lúgubres y espeluznantes como había sido la tónica general en el pasado siglo.

Los temas que a partir de estas fechas saldrían de su paleta, se identifican plenamente con el gusto impuesto por los Jurados de las Exposiciones Nacionales, cuadros coloristas, brillantes, "Mercado de flores en Granada", "La niña del Generalife", "Evocación", "Niña con frutas"... y un sin fin de deliciosas obras realizadas con una valentía de color, característica predominante de la etapa final de su vida.

En 1924 se traslada como profesor a Sevilla donde se jubila en 1930. Años más tarde, a los 83, muere en Madrid en 1943, el maestro de la buena pintura y de la armoniosa composición. En este artista se funden estos elementos unidos a la palpitación luminosa, que daría carácter a toda una generación francesa y que en Muñoz Lucena se transforma en auténtico protagonista de toda su obra: la luz.

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