Toltequidad

Se llama toltequidad (en náhuatl, tōl-tēca-yō-tl, transcrito como toltecáyotl) es el conjunto de elementos culturales de lo que se dio en llamar Mesoamérica en el siglo XX.Es la recuperación de la filosofía precolombina, apoyados en el papel de Tollan y Quetzalcóatl en la mitología de Mesoamérica. Principalmente apelan a un texto de Miguel León Portilla, quien dice que la toltecáyotl fue un conocimiento que se extendió por toda Mesoamérica a partir de Teotihuacan. La toltecáyotl es, entonces, una reconstrucción de las tradiciones culturales que compartieron los pueblos del Anahuac náhuatl a partir de varias fuentes históricas, pero no se cuenta con un registro específico de ella ni consta la manera en que esta filosofía se traducía en la vida cotidiana de los antiguos nahuas. El primer diccionario de la lengua náhuatl, redactado en el siglo XVI por Molina, traduce el término tōltēcayōtl como 'arte para vivir'.

Uso moderno

La introducción y difusión de ese título en el mundo académico se debe al antropólogo Miguel León Portilla quien, en 1980, publicó un libro titulado "Tōltēcayōtl, aspectos de la cultura náhuatl". En ese trabajo Portilla resume los principales postulados filosóficos, estéticos y teológicos de las culturas mesoamericanas.[1] El investigador Guillermo Marín Ruiz observa:

Si (en el Viejo Mundo) tuvieron el Tao, el hinduismo y el budismo, nosotros tenemos la tōltēcayōtl, el pensamiento filosófico del México antiguo. Si otras civilizaciones tuvieron a Zoroastro, Hermes, Buda, y basaron su alimentación en el trigo, el arroz o la papa, nosotros tenemos a Quetzalcoatl y el maíz... Más que una cultura o etnia, tolteca fue un grado de conocimiento de los hombres sabios del México antiguo, y Teotihuacan fue el centro generador e irradiador de la tōltēcayōtl en todo el Ānahuac.

La toltequidad se basa en una serie de principios que quedaron recogidos en el Huēhuehtlahtōlli[2] o '[libro de] las antiguas palabras', que recoge parlamentos tradicionales conservados por tradición oral y otros documentos. Los principales son los siguientes:

Tengan gran cuidado de buscar la amistad de Aquel que está en todas partes y es invisible e impalpable. Mantengan la paz con todos, por nada del mundo humillen a otra persona. No pierdan el tiempo que nos ha sido otorgado en este mundo, ni de día ni noche, porque el tiempo es sumamente necesario

Bernardino de Sahagún, Suma Indiana

De este modo os convertiréis en toltecas: si adquirís hábito y costumbre de consultarlo todo con vuestro propio corazón

Olmos, Huēhuehtlahtōlli

No es por la existencia colectiva por lo que Nuestro Señor nos conserva sobre la tierra. ¡Que lleguemos a vivir por mi mérito y por el tuyo!

Códice Florentino, Libro VI

Te estoy liberando de la tierra, de la oscuridad, de lo sucio y lo mortal. Te estoy desatando de la condición del simio. Soy el gran libertador.¡Adelante, iniciado, esfuérzate!”

Ritual de los Bacabs

Mēxihcayōtl y Tōltēcayōtl

La mēxihcayōtl, traducido como "mexicanidad", es el legado ideológico de las culturas del altiplano mexicano, en particular la cultura Mexica o Azteca. De la misma forma que la toltequidad es el legado ideológico de todas las culturas "toltecas", entendiéndose este término como "cultas o civilizadas" que engloba a todas las culturas de Ānahuac ( Mesoamérica).

A partir de una interpretación difundida por el antropólogo Wigberto Jiménez Moreno en un congreso científico en 1941 ("Tula y los Toltecas según las Fuentes Históricas”, Sociedad Mexicana de Antropología, 1941), el término “tolteca” se ha venido asociando exclusivamente con los moradores de la ciudad de Tula, en el estado de Hidalgo. Sin embargo, Tula (aztequización de Tollan) es el nombre en nahuatl de la capital; fue compartido por ciudades como Teotihuacan, Cholula, Chichén, Tenochtitlan, etcétera. La actual ciudad de Tula, en el estado de Hidalgo, se llamaba antaño Xicocotitla y, si bien llegó a ser capital de un reino nahua, no fue la única ni la más espléndida. Como afirma el Códice Matritense (de informantes mexicas), todos los mesoamericanos cultos eran considerados toltecas:

El tolteca es sabio, es una lumbre, una antorcha, una gruesa antorcha que no ahuma. Hace sabios los rostros ajenos, les hace tomar un corazón. No pasa por encima de las cosas: se detiene, reflexiona, observa… De este modo os convertiréis en toltecas: si adquirís hábito y costumbre de consultarlo todo con vuestro corazón.

Códice Matritense
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