Todos los fuegos el fuego

Todos los fuegos el fuego
de  Julio Cortázar Ver y modificar los datos en Wikidata
Género realismo fantástico
Idioma Español Ver y modificar los datos en Wikidata
País Argentina
Fecha de publicación 1966
ISBN 84-95594-58-7 Ver y modificar los datos en Wikidata
OCLC 432923766 Ver y modificar los datos en Wikidata
Serie
Historias de cronopios y de famas Todos los fuegos el fuego La vuelta al día en ochenta mundos
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Todos los fuegos el fuego es el título de uno de los libros de cuentos del autor argentino Julio Cortázar, publicado en 1966. Considerado como uno de los mejores libros de relatos de Cortázar, reúne ocho cuentos de trabajada composición. Es considerado un clásico de la literatura castellana[3]

Análisis de la obra

Los cuentos se desarrollan en Cuba, París, Buenos Aires, una isla del Mediterráneo y la Antigua Roma.[5]

En Todos los fuegos el fuego, está presente el concepto de figuras de Cortázar, representado por la interacción o constelaciones de comportamientos en los cuales una persona puede relacionarse con otra aún en distintos espacios y tiempos. Debido a ello parece que existieran patrones, que son los que el propio Cortázar definió como figuras, a las que el autor beneficia en Todos los fuegos... violando las divisiones de tiempo y espacio.[6]

La autopista del sur inicia con unas palabras irónicas en italiano. Es domingo y los autos están detenidos por un enorme embotellamiento. Nadie tiene nombre, pero son identificables por los vehículos que conducen, que reflejan sus profesiones, personalidades o estatus social. El tiempo se mide por la radio, pero parece no tener importancia. Durante la narración se pasa del sol abrasador del verano a la nieve. En la autopista se da la vida y la muerte. Un hombre muere y es «enterrado» en el maletero de un automóvil, y una pareja se conoce, se enamora y concibe un hijo. Pero justo cuando comienzan a pensar en su vida juntos, la fila avanza y cada cual vuelve a su vida normal, perdiendo el contacto.[6]

El título de La salud de los enfermos se basa en la ambigüedad de una frase en latín que aparece en algunos hospitales católicos, Salus infirmorum.[6]

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