Tita Merello

Tita Merello
Tita Merello , by Annemarie Heinrich.jpg
Tita Merello en 1938.
Información personal
Nombre de nacimiento Laura Ana Merello
Otros nombres

La morocha argentina[1]

Tita de Buenos Aires
Nacimiento 11 de octubre de 1904
Bandera de Argentina Buenos Aires, Argentina
Fallecimiento 24 de diciembre de 2002
(98 años)
Bandera de Argentina Buenos Aires, Argentina
Lugar de sepultura Cementerio de la Chacarita Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Pareja Luis Sandrini (1942-1948)
Información profesional
Ocupación actriz, cantante
Años activa 1920 - 1991
Premios artísticos
Premios Cóndor de Plata Mejor actriz
1955: Guacho
1953: Deshonra
1952: Los isleros
1951: Arrabalera
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Laura Ana Merello, más conocida como Tita Merello ( Buenos Aires, 11 de octubre de 1904[2]Ib., 24 de diciembre de 2002), fue una actriz y cantante argentina de tango y milonga.

Nacida en un conventillo de San Telmo, inició su carrera artística en el teatro como una cancionista de bajo nivel.[5] y «La milonga y yo».

Su debut en cine fue en el primer filme sonoro argentino, ¡Tango!, junto a Libertad Lamarque. Luego de realizar una serie de películas a lo largo de la década de 1930, se consagró como actriz dramática en La fuga (1937), dirigida por Luis Saslavsky. En pareja con Luis Sandrini, abandonó parcialmente su carrera para apoyar a la del actor y a mediados de los años 1940 ambos se radicaron en México, donde Merello filmó Cinco rostros de mujer, por la cual obtuvo el premio Ariel a la Mejor Actriz de Reparto.[7]

Luego de la caída del peronismo, debió exiliarse en México ante la falta de trabajo y, a partir de los años de 1960, de regreso a Argentina, la mayoría de sus trabajos fueron dirigidos por su amigo Enrique Carreras. Fue una asidua partícipe del ciclo televisivo Sábados circulares y su actuación en La Madre María (1974), dirigida por Lucas Demare, fue muy elogiada por los críticos y le proporcionó una renovada popularidad. Se retiró en 1985 aunque continuó realizando apariciones públicas y brindando consejos en radio y televisión. En 1990 fue distinguida como « Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires» por ser un «mito viviente de la iconografía porteña»[11]

Biografía

Primeros años (1904-1917)

Merello (centro) con su medio hermano Pascual Anselmi (izquierda) y su madre Ana.

Laura Ana Merello —conocida posteriormente como Tita Merello— nació como la hija de Santiago Merello —chofer— y la uruguaya Ana Gianelli — planchadora— el 11 de octubre de 1904[13]

Su padre murió a causa de tuberculosis cuando Laura Ana contaba con apenas cuatro meses de edad.[15]

Luego de su estadía en el asilo, vivió esporádicamente en Montevideo, Uruguay, donde se desempeñó como sirvienta sin paga.[18]

En 1916, se trasladó con su madre[23]

Carrera

Ingreso al teatro y primeras grabaciones (1917-1933)

Una de las fotos más populares de Merello, en su juventud.

Merello comenzó trabajando como corista en la compañía de Rosita Rodríguez en el Teatro Avenida hacia 1917 con el fin de poder solventarse económicamente.[24]

«No empecé por vocación, sino por hambre... Me costó trabajo aprender a vivir, pero aprendí a vivir, a leer, a pensar por mi cuenta. Si fuera verdad que la inteligencia se desarrolla mejor cuando encuentra resistencia, yo tendría que ser la mujer más inteligente del mundo. Fui resistida y resistente».

Tita Merello.[18]

En 1922, prosiguió su carrera en el Teatro Bataclán, ubicado en la zona de locales de escasa categoría del Bajo Flores y considerado de muy bajo nivel y casi pornográfico, donde se presentó con algunas actuaciones eróticas.[27]

En 1925, estrenó el tango « Leguisamo solo» de Modesto Papavero —creado en homenaje al yóquey uruguayo Irineo Leguisamo— en la obra «En la raya lo esperamos» de Luis Bayón Herrera en el Teatro Bataclán. Tras varias actuaciones sin trascendencia, su primer aproximamiento con el denominado «teatro dramático» lo obtuvo en la obra El lazo, escrita por Claudio Martínez Paiva en los años de 1920, donde conoció al empresario propietario del Teatro El Nacional, Pascual Carcavallo, que presentaba algunos de los espectáculos porteños más populares en ese entonces.[29]

Tita Merello escogiendo su vestuario, c. 1930.

Merello alternó la actuación con contadas incursiones dentro del ámbito discográfico. En 1927, grabó dos temas para el sello Disco Nacional-Odeón, los tangos «Te acordás reo» de Emilio Fresedo y «Volvé mi negra» de José María Rizzuti con letra de José Antonio Díaz Gómez —finalmente inéditos—.[4]

En 1930, Merello recibió el pedido de Libertad Lamarque de reemplazarla en El conventillo de la Paloma,[21]

Debut en cine y revelación como actriz (1933-1946)

Muchos historiadores afirman que participó en una película muda de 1928 anterior a ¡Tango!, titulada Buenos Aires tenebroso, cuyas copias desaparecieron y, por lo tanto, se desconoce los nombres del director e integrantes del elenco; Merello siempre negó su participación en el filme.[35]

Paralelamente, Merello actuó con la compañía de Francisco Canaro en la obra La muchachada del centro (1932), que se mantuvo durante 900 escenificaciones e incluso fue representada en Uruguay, momento para el cual fue reemplazada por Elsa O'Connor a causa de una dolencia.[38]

Tita Merello y Santiago Arrieta en La fuga (1937).

En Así es el tango (1937), Merello recibió un papel cómico junto a Luisa Vehil. El director del filme, Eduardo Morera, comentó después: «...habían compuesto un tango —titulado «Nostalgias»— para que Tita lo estrenara... Ella lo ensayó, pero cuando iba a interpretarlo me di cuenta de que su personaje no tenía nada que ver con el romanticismo de esa canción. Si Tita la hubiera interpretado, habríamos quebrado el clima que requería la historia». Finalmente, Vehil interpretó el tango y Merello se ofendió tanto que jamás volvió a cantar el tango «Nostalgias».[39]

En 1942, durante el estreno de Buenos Aires de ayer y de hoy, Merello generó sorpresa en el público y la prensa por su actuación sumamente histriónica. Canaro, uno de los directores, dijo que «mostró dos facetas distintas en ambas épocas de la historia».[42]

Filmación en México (1946-1947)

En 1946, su entonces pareja Luis Sandrini fue convocado para trabajar en tres producciones cinematográficas mexicanas.[47] El director era Gilberto Martínez Solares y los guiones estaban a cargo de Carlos A. Olivari y Sixto Pondal Ríos, quienes también se encargaron de realizar la adaptación del libreto.

Merello llevó a cabo el papel de una mujer de cabaret que seducía al personaje interpretado por Arturo de Córdova, a la vez que entonaba los versos de «Copa de ajenjo».[48]

Luego de que Sandrini concluyera los tres rodajes, la pareja retornó a Buenos Aires por un pedido del productor Atilio Mentasti para filmar Dios se lo pague, Historia de una mala mujer y Don Juan Tenorio —una de sus películas más recordadas—.[46]

Consagración (1947-1955)

Guillermo Battaglia, Gloria Ferrándiz y Tita Merello en Filomena Marturano (1948).

En Don Juan Tenorio, Merello encaró el papel del ama mientras que el rol protagónico fue destinado a la joven cantante Virginia Luque.[53]

Al momento de interpretar a Laura Moreno en el thriller policial Morir en su ley, dirigida por Manuel Romero,[57]

Tita Merello en Los isleros (1951).

En 1950, recibió un libro cinematográfico de Ernesto L. Castro para la filmación de Los isleros con dirección de Lucas Demare,[29]

Tras una destacada actuación en Pasó en mi barrio (1952),[62]

El periodista Pedro Ochoa concluyó que Merello «en ocasiones debió defender a sus hijos de sus propios padres. Así sucedió en Pasó en mi barrio, Guacho, Filomena Marturano y Mercado de abasto. Por momentos es una madre posesiva y que llega a la injusticia para sobreproteger a sus hijos. Sugestivamente uno de sus últimos papeles fue el de la Madre María. Tita es una actriz versátil que asumió los papeles más disímiles, pero del conjunto de sus películas se destaca un solo personaje».[63]

Problemas políticos y exilio (1955-1958)

Tita Merello, 1952.

Merello le solicitó expresamente a Demare que Pepe Arias fuera el coprotagonista de su próxima película, Mercado de abasto (1955), a pesar de la prohibición de actuar que el actor había recibido por parte del gobierno peronista.[65]

Al informarse por parte de la productora Artistas Argentinos Asociados que la película La morocha, filmada en 1955, demoraba en estrenarse —se presentó recién en 1958—, Merello pensó que su carrera podría terminar.[67]

«Siempre se me ha criticado que me quejo por la falta de dinero, pero es verdad. Yo he trabajado esporádicamente, en épocas en las que no se pagaba tanto como ahora. Además, siempre he ayudado a quien me lo pidió, eso lo pueden confirmar todos los que han necesitado de mí. Yo he dado mucho, nunca tuve intenciones de ser la más rica del cementerio».

Tita Merello.[18]

En 1958, tras las elecciones presidenciales, Arturo Frondizi asumió el cargo de presidente de la Argentina, lo que permitió el retorno definitivo de Merello a Buenos Aires[4]

Reveses profesionales (1958-1967)

Sus apariciones en televisión se acrecentaron considerablemente y llegó a ser la protagonista en 1964 de Acacia Moreno, un teleteatro escrito por el guionista Alberto Migré con la participación especial de Oscar Ferrigno. En televisión, había debutado recién en 1962 con Tangos en mi recuerdo y posteriormente había realizado Vivimos así, programa que debió abandonar por problemas de salud.[68]

Tita Merello y Osvaldo Miranda en Ídolos de entrecasa (1968)

En 1961, después de varios años sin aparecer públicamente, se sometió a una pequeña cirugía estética en su nariz para iniciar el rodaje de su próxima película, Amorina, labor por la cual obtuvo el premio en dinero que otorgaba el Instituto Nacional de Cinematografía.[30] Horacio Salas, en su libro El Tango, comentó:

«Tita Merello asumió desde el humor la representación de los sectores marginales, que nacidos en la más extrema pobreza arribaron al centro con el objeto de sobrevivir en el mundo del tango. Algunas de las letras de su repertorio son recuerdos de la picaresca de los primeros años y representan, en la misma asunción de su origen, una burla a la tilinguería del medio pelo porteño abocado a ocultar el ámbito en que transcurren los años de la infancia y las dificultades económicas sufridas hasta que llega el momento del éxito».[3]

A lo largo de la década de 1960, Merello protagonizó una serie de películas de poco éxito dirigidas por su amigo Enrique Carreras que, en varias oportunidades, sólo alcanzaban una repercusión mínima por su sola presencia en el filme. Fue así como integró el elenco de Los evadidos (1964), La industria del matrimonio (1964), Los hipócritas (1965) —basada en el caso policial de la joven Norma Penjerek—, Ritmo nuevo, vieja ola (1965) y El andador (1967) —que sí tuvo éxito cuando fue representada en la temporada teatral de 1966—.[71]

Popularidad renovada (1967-1985)

Sus participaciones como comentarista en Sábados circulares de Nicolás Mancera alrededor de 1968[71]

En 1972, publicó un libro semiautobiográfico denominado La calle y yo, donde redactaba recuerdos, consejos, reflexiones, algunos versos y poemas de su autoría.[75]

Patricia Castell, Tita Merello y Tina Serrano en La Madre María (1974).

A los 70 años, recibió un papel protagónico para encabezar La Madre María (1974), basada en la historia de vida de la curandera María Salomé Loredo.[79]

Hacia esas épocas, Merello condujo dos ciclos televisivos, Conversando de todo con Tita y Todo Tita, en los cuales brindaba enseñanzas y hablaba sobre hechos de actualidad.[68]

En 1980, el director Alejandro Doria la convocó para un papel importante en Los miedos que, debido al impacto que generaban en ese momento las producciones cómicas de Alberto Olmedo y Jorge Porcel, no tuvo el éxito esperado.[30]

Vida posterior (1985-2001)

Reclusión y soledad

Desde la década de 1980, molesta por el asedio de los medios periodísticos, Merello redujo sus apariciones públicas y se recluyó en su vivienda de Recoleta,[16]

«Hace 49 años me senté por primera vez en un banco situado en la iglesia de la Merced, en la calle Reconquista, y sigo yendo al mismo banco. Pero los pedidos son distintos... Hace 49 años no fui a pedir. Lo que sí me acuerdo es que no recé. Estuve un mes en cama y me iban a operar. Esto lo digo para que la gente nunca pierda la fe, aún en los peores momentos. Me iban a sacar un riñón. Ya tenía la habitación pedida. Me levanté con el permiso del médico para ir a la iglesia. Y fui a la Merced. Me senté mucho tiempo en ese banco pidiendo claridad en mi determinación. Cuando regresé a mi casa, en la calle Agüero, frente al Mercado de Abasto, le dije a mi mamá que no me iba a operar. Todavía tengo el riñón. ¿Vale la pena que siga yendo cuarenta y nueve años después? En ese banco rezo por mis compañeros que no tienen trabajo. Y también he pedido por el amor. ¿Por qué no? Por que el amor también quise vivirlo. Y lo viví. Pero ahora pido más para los demás... »

Tita Merello.[87]

Últimos años

Durante sus últimos años, Merello adquirió popularidad por su experiencia y manera de hablar verborrágica, que se hacían evidentes durante sus conversaciones televisivas. En 1990, el Consejo Deliberante la declaró Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por considerarla un «mito viviente de la iconografía porteña».[68]

En 1992, luego de realizar su último CD de tango en compañía de Nacha Guevara, fue convocada insólitamente en el programa de Susana Giménez, ¡Hola Susana!, te estamos llamando, donde la conductora la reconcilió en el Día del Amigo con Malvina Pastorino, la viuda de Sandrini.[29]

«A todos los argentinos les pido que no se olviden de mí. Gracias por creer que fui algo más de lo que soy».
—Tita Merello, 1999.[32]

En 1996, Amalia Lacroze de Fortabat le otorgó el premio Fondo Nacional de las Bellas Artes vía telefónica. El honor consistía en una estatuilla y 20 000 pesos que Merello decidió donar al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y a la Casa Cuna.[89]

A pesar de haber perdido la visión en uno de sus ojos y padecer problemas auditivos, Merello siempre mantuvo una buena salud. Sin embargo, el 24 de mayo de 1996 debió ser internada en el Hospital de Clínicas durante tres días a causa de una fuerte hemorragia nasal derivada de un pico de presión.[20]

Durante un breve período, Merello recibió un subsidio de 800 pesos que le era entregado también a la actriz Sabina Olmos por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, presidida por su amigo Julio Mahárbiz. Cuando se enteró en 1999 del suicidio de Olmos, de entonces 85 años, expresó: «No supo esperar».[95]

Fallecimiento

Los decesos de Favaloro en julio de 2000[98]

Al día siguiente, sus restos fueron trasladados a la iglesia San Pedro Telmo,[102]

Vida personal

Si bien Merello jamás se casó ni tuvo hijos, sí estuvo vinculada sentimentalmente con varios actores como Arturo García Buhr, Luis Sandrini, Oscar Valicelli, Juan Carlos Thorry y Tito Alonso.[20]

Merello conoció a Sandrini en 1933 durante el rodaje de la película ¡Tango!,[103]

En 1949, cuando Malisa Zini abandonó la compañía teatral que integraba Sandrini, el actor decidió llamar a la joven actriz Malvina Pastorino para su reemplazo. Pastorino confesó que «cuando lo conocí me inquietó. Me elogió las piernas y me sentí cohibida, pues tenía fama de " Don Juan": siempre había chicas revoloteando a su alrededor... Luis comenzó a cortejarme como un novio formal. Me hice amiga de su madre [Rosa] y fue a mi casa materna a pedir mi mano. Me enamoré. Hicimos un pacto: no hablar nunca de nuestros respectivos pasados».[103] y luego en la parroquia de San Isidro. El matrimonio tuvo dos hijas, Malvita y Sandra.

Merello nunca se repuso de su separación con Sandrini y solía recordarlo a menudo —de hecho, le dedicó uno de sus tangos, «Llamarada pasional»—, motivo por el cual fue incapaz de formalizar otras relaciones.[105]

Sandrini falleció en julio de 1980 luego de once días de agonía a causa de un colapso vascular. Merello no asistió a su funeral en el Teatro Presidente Alvear ni a sus exequias en el cementerio de la Chacarita; en cambio, apareció en televisión y manifestó: «Permitíme, Malvina, que lo llore con vos».[104]

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