Tierra de Campos

Extensión de la comarca de Tierra de Campos en Castilla y León

Tierra de Campos es una comarca natural española, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León, que se extiende por las provincias de Palencia, Valladolid, Zamora y León.

Su origen está en los llamados Campus Gallaeciae (campos galaicos), que es el primer topónimo documentado que alude a esta comarca,[ cita requerida] para posteriormente ser llamados Campos Góticos (Campi Gothici o Campi Gothorum), zona de especial importancia para el Reino Visigodo debido a que el grueso de la población visigótica se asentó primeramente en dicha comarca a fines del siglo V, cuando fue expulsada del sur de la Galia por el expansionismo de los francos.[ cita requerida] Más tarde esta población se dispersó por otros puntos de la antigua Hispania o se asentó en Toledo, la capital de su reino.

La primera alusión como Campos Góticos a esta comarca campesina aparece por primera vez en la Crónica Albeldense, en la cita «Campos quos dicunt Goticos usque adflumen Dorium eremauit, et xpistianorum regnum extendit».[2]

Esta comarca, a pesar de su gran sentido de identidad, con características geográficas, económicas, sociales e históricas afines, no cuenta con el necesario reconocimiento legal para su desarrollo administrativo, lo que ha llevado a sus municipios a organizarse en mancomunidades como única fórmula legal que les permite la optimización de la gestión de algunos servicios públicos municipales.[3]

Calificación: región o comarca

Calle de Villalón de Campos

Los geógrafos que han estudiado Tierra de Campos siempre han destacado su inconfundible, significativa e individualizada personalidad, apreciable tanto en sus rasgos fisiográficos, como en sus caracteres económicos, que la diferencian de forma nítida de otros espacios de la península ibérica. Pero no todos han coincidido en aplicarle el mismo apelativo genérico. Algunos utilizan el calificativo región natural, al fijarse esencialmente en su configuración externa, modelada por el relieve, el clima y la vegetación, justificando el empleo de este término por la homogeneidad de su aspecto, de su relieve pronunciadamente nivelado, por la uniformidad de su paisaje, de sus producciones y condición de vida, ya que el concepto de región natural implica una porción de territorio determinada por circunstancias especiales de relieve, suelo, clima, paisaje y vegetación que guardan entre sí una relación y que merced a sus recíprocas influencias vienen a presentar un aspecto de unidad geográfica, con fisonomía y caracteres propios que la individualizan y diferencian de los países que la rodean. Otros rechazan este calificativo y prefieren usar el de comarca, reservando aquél para la meseta castellana, unidad territorial mucho más amplia que engloba al espacio terracampino, junto a otros. Este cambio no obedece simplemente a una mutación terminológica, sino que proviene de una variación conceptual en la acepción del término región, ya que actualmente los geógrafos ya no consideran únicamente el medio físico como determinante exclusivo de la caracterización regional de un espacio territorial; para ellos existen otros factores, como el económico, el social, el político o el histórico, que también intervienen, y de forma más determinante, en dicha caracterización. Así, prefieren hablar de región geográfica, región fisiográfica o simplemente de región física al referirse a zonas que presentan caracteres litográficos, climáticos y paisajísticos uniformes y homogéneos. Por lo que Tierra de Campos ya no suele ser calificada como región natural, sino que resulta criterio bastante común utilizar el apelativo de comarca para aludir a ella.[4]

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