Tiempo de valientes

Tiempo de valientes es una película de suspenso argentina estrenada en el año 2005. Es la segunda película en la carrera del director Damián Szifron, producida por K&S Films.

Sinopsis

La película empieza mostrando el asesinato de dos empleados militares, Gauto ( Hilario Quinteros) y Villegas ( Carlos Portaluppi), a manos de tres agentes de la SIDE, José Lebonian ( Oscar Ferreiro), Lisandro Prada ( Tony Lestingi) y Lomianto ( Ernesto Claudio), después de que hubiesen cumplido con un encargo especial: traer desde Córdoba un tonel especial para transportar uranio y venderlo a terroristas extranjeros. Al radicarse la denuncia en la policía por parte de la esposa de uno de los empleados asesinados, el comisario Ricardo Alonso ( Martín Adjemián), por sugerencia de dos policías de la seccional, Pontrémori ( Daniel Valenzuela) y Farina ( Marcelo Sein), le encarga la investigación del caso a uno de sus mejores detectives, Alfredo Díaz ( Luis Luque), que atraviesa un difícil momento en lo emocional al enterarse de la infidelidad de su esposa. Ante esta situación, Pontrémori sugiere que Díaz haga su trabajo acompañado por un psicólogo, para lo cual contactan a Mariano Silverstein ( Diego Peretti), quien tiene una causa judicial por un accidente de tránsito. Para cerrar la causa, Silverstein acepta acompañar a Díaz, cumpliendo una sentencia como "probation".

Mientras Silverstein analiza a Díaz y éste continúa con la investigación, entre ambos entran en confianza casi instantáneamente, a tal punto que Díaz es invitado a cenar en casa de Silverstein, contrariando los planes de su mujer, Diana ( Gabriela Izcovich). Mientras cenan, Díaz descubre que Diana engaña a Silverstein y lo pone en evidencia, desatando la furia del psicólogo. Después de discutir con su mujer, Silverstein le pide a Díaz que lo saque de su casa. Mientras conversan sobre la situación, Díaz es informado del hallazgo de una camioneta Renault Kangoo con dos cadáveres dentro, en la dársena F del puerto de Buenos Aires.

Al llegar al lugar, Díaz y Silverstein se encuentran con el comisario Alonso y Farina. Después de comprobar que los cadáveres eran de los empleados militares y formular algunas hipótesis, Díaz y Silverstein pasan la noche en un hotel cercano, y a la mañana siguiente reciben los resultados de las pericias, tanto de los cadáveres como de la bala encontrada en uno de ellos. Al enterarse que la camioneta había sido robada en el barrio de Constitución, Díaz y Silverstein van a ver a Cardinali ( Antonio Ugo), un ladrón de autos amigo de Díaz, que tiene su "búnker" en un sótano de los talleres ferroviarios de la estación de trenes. Un descuido de uno de los ladrones de la banda de Cardinali hace que se delate a él mismo como el responsable del robo de la camioneta.

El ladrón brinda información a regañadientes sobre la persona que le había encargado aquel trabajo, Lisandro Prada (a quien el ladrón conoce por el nombre de Oscar) y Díaz logra encontrarlo en una confitería del microcentro porteño. Al interrogarlo, Prada trata a Díaz de una manera sumamente irrespetuosa, lo que provoca que Díaz lo arreste. Al tratar de esposarlo, forcejean y el interrogado logra zafarse, y pide a un policía que aprese a Díaz y a Silverstein, identificándose como agente de la SIDE.

Momentos más tarde, Díaz y el ladrón de autos son llevados a la SIDE para ser interrogados, y el comisario Alonso es tranquilizado por Lebonian con excusas falsas. Mientras tanto, Díaz es torturado y el ladrón es asesinado. Silverstein vuelve a su casa y, evadiendo las preguntas de su mujer, investiga en Internet sobre una empresa de transportes a la que Prada había dicho pertenecer, Transportes Camarasa, la cual resulta ser una empresa transportadora de residuos tóxicos, sobre todo de plantas nucleares. Mientras, recibe una llamada de un oficial del Ejército, que termina por aclararle el asunto. En ese momento, Lomianto llega a la casa de Silverstein con la intención de eliminarlo, pero el psicólogo logra reducirlo a golpes y sacarle información sobre Díaz, enterándose que sería asesinado antes del amanecer.

Alarmado por el riesgo de que Díaz sea asesinado, Silverstein pide ayuda en la comisaría, pero al no tener éxito decide ir a rescatar a Díaz él mismo, disfrazándose de policía. Usando excusas y artimañas, logra entrar al edificio de la SIDE, y entra al área restringida por una ventana, pero es descubierto y va a parar al cuarto donde Díaz es interrogado.

Harto de tantos contratiempos, Lebonian decide asesinar a ambos amigos, pero al escuchar un timbre, abre la puerta y es derribado de una trompada por Pontrémori, que había entrado con Farina para rescatar a Díaz. Después de liberados, Díaz, Silverstein y los demás se dirigen al Centro Atómico de Campana en helicóptero para frustrar el robo de uranio.

Prada y dos delincuentes más, haciéndose pasar por empleados de Transportes Camarasa, logran entrar al centro atómico y robar el uranio, pero son detenidos. Prada es ultimado por Díaz y Lebonian es arrestado por la Gendarmería. Después de todos estos hechos, Díaz y Silverstein son invitados por un ex agente de la SIDE ( Alejandro Awada) a entrar en un organismo de seguridad internacional.

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