Thema

Mapa que muestra la extensión del Imperio bizantino ca. 600 y ca. 900, incluyendo los themas de la última fecha
Los themas en Asia Menor hacia 650
Los themas en Asia Menor hacia 950
Los themas del Imperio bizantino a la muerte de Basilio II en 1025

Los thémas o themata (en griego, θέματα; singular θέμα, théma) fueron las principales divisiones administrativas del periodo medio del Imperio bizantino. Se establecieron en la segunda mitad del siglo VII, a raíz de las invasiones eslava y búlgara de los Balcanes y de las conquistas musulmanas del norte de África y Medio Oriente, territorios antes en posesión de los emperadores romanos de Oriente desde la reconquista justiniana, y sustituyeron al anterior sistema provincial establecido por Diocleciano y Constantino el Grande.

En su origen, los primeros themas fueron creados a partir de las áreas de campamento de las tropas de campaña del ejército romano de Oriente, y sus nombres correspondían a las unidades militares que existían en esas áreas. El sistema de los themas alcanzó su apogeo en los siglos IX y X, cuando los antiguos themas fueron divididos y se crearon otros nuevos como resultado de la conquista de nuevos territorios.

El sistema original sufrió cambios significativos en los siglos XI y XII, pero el término se mantuvo en uso como circunscripción provincial y fiscal hasta el final del Imperio.

Características

Un thema era un terreno entregado a los soldados para su cultivo. Los soldados eran aún técnicamente una unidad militar, bajo el mando de un estratego, autoridad civil y militar. No eran propietarios de la tierra, sino únicamente la trabajaban y ésta era controlada por el estado. Por eso, los soldados tenían que hacer por su uso un pago muy reducido. Al aceptar la propuesta, los participantes accedían a que sus descendientes también trabajarían en el ejército y en un thema. De esta forma el estado romano reducía la necesidad de levas impopulares, al tiempo que aumentaba y fortalecía el ejército a un bajo costo. Este sistema fue de gran ayuda al poblar territorios recientemente conquistados, además de que los themas podían ser erigidos como unidades militares en forma muy rápida y siempre que se expandían las tierras públicas durante una conquista.

Antecedentes

A finales del siglo VI y a inicios del siglo VII, el Imperio Romano de Oriente estaba amenazado por todas partes: el imperio sasánida presionaba por el sur y el este, asaltando Siria, Egipto y Anatolia; los ávaros y los eslavos asaltaban Grecia y se disputaban los territorios balcánicos del Imperio; mientras, los lombardos saqueaban libremente el norte de la península itálica sin ninguna oposición.

Para hacer frente a la creciente presión en las provincias más alejadas del occidente del imperio, recuperadas recientemente por Justiniano I (reinante entre 527-565), el emperador Mauricio (r. 582-602) combinó la autoridad civil y militar suprema en la persona de un exarca, formando los exarcados de Rávena y África[2] .

Esta tendencia ya había aparecido en algunas de las reformas administrativas de Justiniano I después de 530. Justiniano había dado autoridad militar a los gobernadores de las provincias plagadas de bandolerismo en Asia Menor, pero más importante, Justiniano también creó la circunscripción excepcional militar-civil de la quaestura exercitus en la península balcánica y abolió la administración civil de la Diócesis de Egipto, poniendo un dux a la cabeza de cada una de sus cinco antiguas provincias[3] . Sin embargo, en la mayor parte del Imperio el viejo sistema siguió funcionando hasta poco antes del año 650, cuando la parte oriental del Imperio se derrumbó bajo la embestida del califato musulmán. La rápida conquista musulmana de Siria y Egipto y las consiguientes pérdidas bizantinas en población y territorio, manifestaba que el Imperio se encontraba luchando por su supervivencia.

Con el fin de responder a esta crisis sin precedentes, el Imperio fue reorganizado drásticamente. El territorio imperial que quedaba en Asia Menor se dividió en cuatro grandes themas, y aunque algunos elementos de la administración civil anterior sobrevivieron, estuvieron subordinados al general gobernante, o strategos[4] .

Razones para las reformas de Heraclio

Con tantas campañas y frentes por asumir, los gastos aumentaron y el tesoro imperal se agotó, por otra parte de la cuestionable gestión de Focas hacía prever una rebelión de sus generales, lo cual finalmente ocurrió. Bajo estas circunstancias, Heraclio ascendió al trono e instituyó las reformas que servirían de columna vertebral del Imperio y de las generaciones venideras.

Las reorganizaciones de Heraclio eran muy necesarias. Haciendo la guerra simultáneamente en el este y el oeste, el tesoro público estaba vacío. El problema creció con el incremento de las expediciones militares, lo que significaba el abandono de las tierras por el campesinado debido a las invasiones o a incrementos en los impuestos. La población agrícola había disminuido mucho en Asia Menor, la base del poder imperial. La mayoría de las grandes ciudades fueron disminuyendo progresivamente su vida urbana, cuya población volvía a la agricultura en medio de un panorama de extrema necesidad. Además, las filas del ejército imperial estaban conformadas sobre todo por mercenarios, un claro signo de debilidad. El objetivo básico de las alteraciones era el regreso al sistema militar republicano, cuya base era el ciudadano campesino armado, que tan bien sirvió durante la formación del antiguo Imperio Romano universal. Para ello Heraclio comenzó distribuyendo la tierra a los ejércitos y soldados a cambio de un deber militar hereditario, reduciendo el gasto del estado en materia militar.

Resultado de las reformas

Este sistema de trasplante de las unidades militares a las tierras sin colonizar y la creación de una legalidad inherente del Estado con cada gobierno al que los soldados servían, resultó en el fortalecimiento del imperio. En las décadas siguientes, los sasánidas se retiraron, los eslavos y ávaros fueron reducidos y las rebeliones dentro del imperio dejaron de ser comunes. La estructura de los themata militares salvó al Imperio Romano de Oriente de su destrucción, y le proporcionó estabilidad durante varios siglos. El precio que se pagó por la supervivencia fue la militarización general de la sociedad y el declive de las instituciones y cultura civil. Por esta razón, la introducción de los themata se ha considerado como el fin de la antigüedad y el comienzo de la Edad Media en el Imperio. Sin embargo, en la Romania, nunca se redujo a los campesinos, granjeros y productores agrícolas al estatus de siervos, como sí ocurrió en el Oeste europeo.

Con el tiempo, el sistema de themas generó familias aristocráticas como los Focas, profundamente afianzados dentro del imperio, con sus ejércitos privados. Estas familias eran prácticamente autónomas, y legalmente tenían tropas para ellos en lugar de para el emperador, por lo cual a menudo desafiaban o incluso usurpaban la autoridad imperial.

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