The National Gallery

National Gallery
(National Gallery)
Galería Nacional, Londres, Inglaterra, 2014-08-07, DD 036.JPG
Fachada de la National Gallery desde Trafalgar Square
Localización
País Bandera de Reino Unido  Reino Unido
División Bandera de Inglaterra  Inglaterra
Subdivisión Gran Londres
Ciudad Londres
Dirección Trafalgar Square
Información general
Tipo Público
Clase Museo de arte
Coleccion(es) Pintura europea del siglo XIII hasta los años 1900
N.º de obras 2300

Inauguración 10 de mayo de 1824 (192 años)
Ampliación(es) Nuevo edificio, 1838

Director(a) Nicholas Penny
Información del edificio
Construcción 1832–1838
Arquitecto(s) William Wilkins
Información visitantes
Visitantes/año 6 031 574 (2013)[1]
(4.º más visitado del mundo[1] )
Otros datos de interés n.º tel.: 020 7747 2885
Sitio web Página oficial del Museo
Mapa(s) de localización
National Gallery ubicada en Londres Central
National Gallery
National Gallery
National Gallery (Londres Central)
Coordenadas 51°30′30″N 0°07′41″O / 51.508333333333, 51°30′30″N 0°07′41″O / -0.12805555555556
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La Galería Nacional es el principal museo de arte de Londres, situado en el límite norte de la plaza Trafalgar Square perteneciente al municipio de Westminster, en el centro del Gran Londres. Inaugurada en 1824, tiene una colección de más de 2300 pinturas, mayormente europeas, de un amplio periodo histórico entre 1250 y 1900. Por su contenido es una pinacoteca y no un museo generalista, pues no exhibe esculturas ni otras artes, las cuales se muestran en otros importantes museos de la capital. Las esculturas y artes decorativas están en el Victoria and Albert Museum; el Museo Británico alberga arqueología y dibujos, principalmente; y el arte posterior a 1900 se exhibe en Tate Modern. Algunas pinturas de autores británicos se exhiben en la Galería Nacional, pero la Colección Nacional de Arte Británico se concentra principalmente en el museo Tate Britain, específicamente dedicado al arte del país.

La Galería Nacional es una exempt charity (entidad sin ánimo de lucro) y un departamento público del Departamento de Cultura, Media y Deporte.[2]

A diferencia de museos comparables en el continente europeo, como el Louvre parisino o el Prado de Madrid, la Galería Nacional no se formó nacionalizando una colección real de arte. La colección de los monarcas ingleses subsiste a día de hoy como ente independiente ( Royal Collection). La Galería Nacional se creó con una finalidad didáctica, para hacer accesible el arte a todas las clases sociales, y dio sus primeros pasos en 1824 cuando el gobierno británico compró 38 pinturas de los herederos de John Julius Angerstein, un corredor de seguros y patrono de las artes. Después de esta compra fundacional, la galería se enriqueció principalmente con adquisiciones efectuadas por sus primeros directores (destaca Sir Charles Lock Eastlake) y por donaciones privadas, las cuales incluyen alrededor de dos tercios de la colección.[6] pero actualmente no ocurre así: el museo sí posee obras almacenadas, debido al constante crecimiento numérico de la colección y a una exhibición de los cuadros más holgada.

El actual edificio de la Galería Nacional, fue diseñado por William Wilkins entre 1832 y 1838. Solo la fachada en Trafalgar Square permanece esencialmente sin cambios desde su origen, pues el edificio se ha ido expandiendo por sus fachadas a lo largo de la historia. El edificio primitivo de Wilkins fue muchas veces criticado por su diseño impersonal y por su falta de espacio; el segundo problema se alivió con el establecimiento de la Tate Gallery para el arte británico en 1897. Con todo, el museo siguió requiriendo más espacio y a finales del siglo XX sumó el ala Sainsbury, una extensión en el lado oeste del museo diseñada por Robert Venturi y Denise Scott Brown que es un notable ejemplo de la arquitectura Posmodernista en Inglaterra.

El actual director de la Galería Nacional es Gabriele Finaldi.

Historia

La demanda de la Galería Nacional

Realistic painting of a robed figure, arms extended, standing outside on a small platform among people doing various things such as talking to each other, but most of whom are looking at him.
La resurrección de Lázaro de Sebastiano del Piombo. Procedente de la colección de John Julius Angerstein, la cual se convirtió en la colección fundadora de la Galería Nacional en 1824. La pintura tiene el número de acceso NG1, por lo que es oficialmente la primera pintura en ingresar en el museo.

El final del siglo XVIII vio la nacionalización de las colecciones reales de media Europa. La colección real de Bavaria fue abierta al público en 1779 (es la actual Alte Pinakothek de Múnich); la de los Médicis en Florencia en 1789 ( Galería de los Uffizi); y el museo francés del Louvre fue inaugurado con la colección real francesa en 1793.[7] En España, el Museo del Prado abrió sus puertas en 1819. Por el contrario, Gran Bretaña no secundó el modelo continental y la colección real británica permanece en posesión de los soberanos hoy en día. Sin embargo, la alarma social ante la dispersión de importantes colecciones privadas (que en su mayor parte salieron del país) y el deseo de instruir al público general hicieron patente la necesidad de crear un gran museo gratuito y de perfil didáctico, con ejemplos representativos de los estilos entonces más valorados.

En 1777, el gobierno británico tuvo la oportunidad de comprar una colección de arte de categoría internacional, que los descendientes del político Sir Robert Walpole pusieron en venta. El parlamentario John Wilkes propuso ante el gobierno la compra de este "incalculable tesoro" y sugirió que fuera alojado en "una galería noble... que debía ser construida en un jardín espacioso del Museo Británico"[8] No se tomó ninguna medida pese a la apelación de Wilkes, y veinte años después la colección Walpole fue comprada en su totalidad por Catalina la Grande; ahora se conserva en el Hermitage de San Petersburgo.

Un plan para adquirir 150 pinturas de la Colección Orleans de París (la cual fue traída a Londres para venderse en 1798) fracasó, a pesar del interés del Rey y el primer ministro, William Pitt el Joven.[7]

Tras la venta de la colección Walpole, artistas como James Barry y John Flaxman reclamaron el establecimiento de una Galería Nacional. Argumentaron que una escuela británica de grandes pintores solo podía florecer si los artistas jóvenes conocían el canon europeo de pintura, los grandes estilos del pasado. El Instituto Británico , fue fundado en 1805 por un grupo de aficionados británicos, trató de corregir esta situación: algunos socios prestaron obras para exhibiciones que cambiaban cada año, y una escuela de arte se celebraba en los meses de verano. Sin embargo, como las pinturas prestadas eran muchas veces mediocres,[11] Uno de los miembros fundadores de la institución, Sir George Beaumont, Bt, jugaría más tarde un rol clave en la fundación de la Galería Nacional, ofreciendo como regalo 16 pinturas.

En 1823 otra gran colección de arte salió al mercado: la del recientemente fallecido John Julius Angerstein. Angerstein era un banquero nacido en Rusia residente en Londres; su colección constaba de 38 pinturas, incluyendo obras de Rafael y la serie de cuadros Casamiento a la moda de Hogarth. El 1 de julio de 1823 George Agar Ellis, un político liberal, propuso a la Cámara de los Comunes (House of Commons) que comprara la colección.[12] La idea fue respaldada por la oferta de donación de los 16 cuadros de Beaumont, la cual marcaba dos condiciones: que el gobierno comprara la colección de Angerstein y que ambas se expusieran en un edificio adecuado. El inesperado cobro de una deuda pagada por Austria dotó al gobierno de dinero para comprar finalmente la colección por 57,000 libras.

Fundación e inicios

Drawing of a three storied building, seen from the street. Women in long dresses date the picture.
El número 100 de la calle Pall Mall, sede de National Gallery de 1824 a 1834.

La Galería Nacional se abrió al público el 10 de mayo de 1824, tomando como sede la antigua casa de Angerstein en el número 100 de la calle Pall Mall. A las pinturas de Angerstein se unieron en 1826 las donadas de la colección Beaumont, y en 1831 se sumó el legado de 35 pinturas del reverendo William Holwell Carr.[13] Inicialmente el experto encargado de la conservación de las pinturas, William Seguier, llevó él solo toda la tarea de gestionar el museo, pero en julio de 1824 parte de su responsabilidad recayó en el recién creado Board of Trustees (grupo de fideicomisarios o patronato).

La Galería Nacional en Pall Mall estaba frecuentemente abarrotada de público, las salas eran calurosas y su diminuto tamaño en comparación con el Louvre de París era una causa de vergüenza nacional. Pero Agar Ellis, ahora un patrono de la galería, valoraba el recinto por estar "en la misma arteria de Londres", en un lugar muy céntrico; esto era visto como necesario para la Galería para cumplir su propósito social.[15]

En 1832 empezó la construcción del actual edificio (diseñado por William Wilkins) en el sitio de las antiguas Caballerizas Reales en Charing Cross, en un área que había sido transformada en la década de 1820 en Trafalgar Square. La ubicación era estratégica, entre la zona adinerada de West End y las parcelas más pobres al este.[17]

De 1837 hasta 1868 la Academia Real estaba albergada en el ala este del edificio.

Crecimiento bajo Eastlake y sus sucesores

Directores de la Galería Nacional
Sir Charles Lock Eastlake 1855–1865
Sir William Boxall 1866–1874
Sir Frederick William Burton 1874–1894
Sir Edward Poynter 1894–1904
Sir Charles Holroyd 1906–1916
Sir Charles Holmes 1916–1928
Sir Augustus Daniel 1929–1933
Sir Kenneth Clark 1934–1945
Sir Philip Hendy 1946–1967
Sir Martin Davies 1968–1973
Sir Michael Levey 1973–1986
Neil MacGregor 1987–2002
Charles Saumarez Smith 2002–2007
Sir Nicholas Penny 2008–2015
Gabriele Finaldi 2015–

En esa época las pinturas de los siglos XV y XVI acaparaban el interés de la National Gallery, y durante los primeros 30 años del museo las adquisiciones hechas por el patronato (Board of Trustees) fueron principalmente obras del alto renacimiento, un criterio que descartaba las pinturas de otras épocas y estilos. Este gusto conservador causó que se desaprovechasen varias oportunidades de compra, y la gestión de la galería cayó después en completo desorden, con ninguna adquisición entre 1847 y 1850.[18] Un informe crítico de la Cámara de los Comunes en 1851 reclamó el nombramiento de un director, con autoridad superior a la de los patronos. Muchos creyeron que el cargo de director se daría al historiador de arte Gustav Friedrich Waagen, a quien la Galería consultaba sobre cuestiones técnicas como la luz y la presentación de la colección. Sin embargo, el hombre preferido por la reina Victoria, su marido el príncipe Alberto y el primer ministro, Lord Russell, era el conservador de las pinturas del museo: Sir Charles Lock Eastlake, quien era presidente de la Royal Academy, había jugado un rol esencial en la fundación de la Arundel Society y conocía a la mayoría de los expertos en arte de Londres.

El bautismo de Cristo de Piero della Francesca, una de las compras de Eastlake.

El nuevo director admiraba a los pintores primitivos del norte de Italia, de la época medieval, un tipo de arte que había sido ignorado por la Galería pero empezaba a ganar estimación lentamente gracias al interés de los entendidos. Eastlake hizo tours anuales por el continente y por Italia particularmente, buscando pinturas apropiadas para la Galería. Así, compró 148 obras en el extranjero y 46 en Inglaterra,[19] de las cuales muchas eran trabajos esenciales como una de las tres tablas de la Batalla de San Romano de Paolo Uccello. Eastlake también reunió para sí mismo una colección distinta durante su período como director, que consistía en pinturas que sabía que no interesaban a los patronos del museo. Su última meta, sin embargo, era que estas entraran a la National Gallery; ello fue hecho realidad tras su muerte por su viuda Lady Eastlake y su amigo y sucesor en el museo, William Boxall.

La falta de espacio en la National Gallery siguió siendo un grave problema en este periodo. En 1845, un extenso legado de pinturas británicas fue efectuado por Robert Vernon; la cual no había suficiente espacio en el edificio de Wilkins así que fueron expuestas primero en la casa del propio Vernon en el número 50 de Pall Mall y después en la Marlborough House.[22] ; una condición que aún se cumple en la sala 15 de la Galería. Pero el legado Turner no ha sido expuesto adecuadamente en su totalidad; hoy sus obras están divididas entre Trafalgar Square y la Clore Gallery, una pequeña extensión construida a la Tate Gallery completada en 1985.

El tercer director del museo, Sir Frederick William Burton, abrió en el repertorio la sección del arte del siglo XVIII y obtuvo varias compras sobresalientes de las colecciones privadas inglesas. La adquisición en 1885 de dos pinturas del Palacio de Blenheim, la Madona de los Ansidei de Rafael y el retrato de Van Dyck Carlos I a caballo, con un pago récord de 87,500 libras, llevó a la Galería al final de su "época oro de adquisiciones", pues el presupuesto anual de compras fue suspendido para varios años.[24] En 1897 la formación de la Galería Nacional del Arte Británico, conocida informalmente desde el inicio en su historia como la Galería Tate, permitió que algunas obras británicas se cambiasen de museo, siguiendo el precedente impuesto por la colección de Vernon y el legado de Turner. Obras de artistas nacidos después de 1790 fueron llevadas a la nueva galería ubicada en Millbank, lo que permitió que pintores anteriores como Hogarth, Turner y Constable permanecieran en Trafalgar Square.

Principios del siglo XX

La crisis agrícola que a principios del siglo XX afectó al Reino Unido causó que muchas familias aristócratas, terratenientes, viesen menguar sus ingresos y tuvieran que vender sus pinturas; pero los museos nacionales británicos no podían pagar los altos precios del mercado del arte, elevados por la demanda de los coleccionistas norteamericanos.[26] Otros legados importantes fueron los de George Salting en 1910, Austen Henry Layard en 1916 y Sir Hugh Lane en 1917; este último fue uno de los legados más controvertidos de la Galería porque incluía pinturas impresionistas, todavía entonces poco estimadas.

Un dramático incidente de protesta política sucedió en la Galería Nacional el 10 de marzo de 1914: la Venus del espejo de Velázquez fue acuchillada por Mary Richardson, una sufragista que con esta acción quiso protestar por el arresto de la activista feminista Emmeline Pankhurst el día anterior. Días después otra sufragista atacó cinco cuadros de Giovanni Bellini, causando que el museo cerrara hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial, cuando la asociación Women's Social and Political Union llamó a que cesasen los actos violentos como modo de llamar la atención por sus causas.[27]

La recepción del arte impresionista en la Galería tuvo un inicio excepcionalmente tormentoso. En 1906, Sir Hugh Lane prometió 39 pinturas, incluyendo Los paraguas (1883) de Renoir, que se entregarían a la Galería Nacional tras su muerte, a menos que un edificio adecuado se construyese en Dublín. Aunque ansiosamente aceptados por el director Charles Holroyd, los cuadros fueron recibidos con extrema hostilidad por los miembros del patronato; Lord Redesdale escribió: "Yo espero escuchar antes una misa mormona en la Catedral de San Pablo, que ver la exhibición de las obras de los rebeldes del arte moderno francés en los recintos sagrados de Trafalgar Square".[29] Lane murió a bordo del barco RMS Lusitania en 1915, y el destino de sus cuadros generó una disputa que no se resolvió hasta 1959. Parte de la colección está ahora en permanente préstamo en la Hugh Lane Municipal Gallery de Dublín y otras obras rotan entre Londres y Dublín cada pocos años.

Hubo una colecta para la compra de pinturas modernistas establecida por Samuel Courtauld en 1923 compró Un baño en Asnieres de Seurat y otras notables obras modernas para la nación;[30] en 1934 estas se transfirieron de la Galería Nacional a la Tate.

Segunda Guerra Mundial

Pinturas siendo evacuadas de la Galería Nacional durante la Segunda Guerra Mundial.

Poco tiempo antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, las pinturas fueron evacuadas a varias ubicaciones en Gales, incluyendo Penrhyn Castle y los colegios universitarios de Bangor y Aberystwyth.[20]

Durante el transcurso de la guerra, Myra Hess y otros músicos como Moura Lympany, dieron recitales en el museo vacío, para levantar la moral mientras que todas las salas de concierto de Londres estaban cerradas.[39] Terminada la guerra, las pinturas regresaron a su sede de Trafalgar Square en 1945.

Desarrollo desde 1950

Painting of a man happening upon a group of nude women, bathing in a grotto-like space.
Painting of two groups of mostly nude women; on the right, the goddess Diana points accusingly at a woman in the left group who lies on the floor in a state of distress.
Diana y Calisto de Tiziano, pintura que hace pareja con la anterior. Comprada por la National Gallery en 2012 a dúo con la National Gallery of Scotland.

En los años posteriores a la guerra, las adquisiciones se convirtieron increíblemente difíciles para la Galería Nacional debido a que los precios por las pinturas antiguas –y aún más por las impresionistas y posmodernistas – habían subido más allá del presupuesto del museo. Dos de las compras más significativas de la Galería en este período habrían sido imposibles sin la contribución económica de los ciudadanos: el gran Cartón de Burlington House (La Virgen y el Niño con santa Ana y san Juan Bautista) de Leonardo da Vinci, comprado en 1962 por 800.000 libras, en parte gracias a las donaciones del público que acudió a verlo (250.000 personas); y el cuadro de Tiziano La muerte de Acteón (en 1972). Las compras de la Galería garantizadas por el gobierno fueron congeladas en 1985, pero después ese año el museo recibió una dotación de 50 millones de libras del magnate Sir Paul Getty, lo que permitió grandes compras.[40]

El nombramiento como director de Neil MacGregor dio pie a una gran reordenación de las pinturas en el museo, que se separó un tanto de la rígida clasificación por escuelas nacionales que había sido introducida por Eastlake. Una nueva colocación cronológica buscaba enfatizar la interacción entre culturas en lugar de características fijas nacionales, plasmando el cambio vivido desde el siglo XIX en la manera de valorar los diferentes estilos.[43]

Artistas asociados
Paula Rego 1989–1990
Ken Kiff 1991–1993
Peter Blake 1994–1996
Ana Maria Pacheco 1997–1999
Ron Mueck 2000–2002
John Virtue 2003–2005
Alison Watt 2006–2008
Michael Landy 2009–2013

Desde 1989, la galería tiene un programa en el que da un taller a artistas contemporáneos para crear un trabajo basado en la colección permanente. Usualmente el puesto de artista asociado dura dos años, y al concluirlo cada artista exhibe en el museo el resultado de su colaboración.

Las respectivas competencias de la National Galllery y de la Tate, las cuales habían sido cuestionadas por las dos instituciones, fueron más claramente definidas en 1996. El año 1900 fue establecido como el punto final de las pinturas en la National Gallery, de modo que en 1997 más de 60 pinturas de la colección datadas después de 1900 fueron entregadas a la Tate en un préstamo de largo tiempo, a cambio de obras un poco más antiguas de Gauguin y otros artistas. Sin embargo, la futura expansión de la Galería Nacional podría suponer el regreso de las pinturas del siglo XX a sus paredes.[44]

En el siglo XXI, se han activado tres grandes campañas de recaudación en la Galería Nacional: en 2004, para comprar por 22 millones de libras la Virgen de los claveles de Rafael, procedente del Castillo de Alnwick; en 2008, por Diana y Acteón de Tiziano; y en 2012 por su pareja, Diana y Calisto igualmente pintada por el maestro veneciano. Ambas obras de Tiziano fueron compradas a dúo por la National Gallery y la Galería Nacional de Escocia por 95 millones de libras. Estas dos obras maestras fueron vendidas por la famosa colección del Duque de Sutherland. Como todos los museos europeos, la Galería Nacional se ha quedado fuera del mercado de pinturas antiguas de primera calidad, demasiado caro, y solo puede obtener esas adquisiciones con donaciones del público y de empresas; el director saliente Charles Saumarez Smith expresó su frustración ante esta situación en 2007.[45]

En 2014, la Galería Nacional fue el tema de un documental por Frederick Wiseman. La película muestra la administración de la galería y los trabajadores, el laboratorio de conservación, tours docentes y cómo se montaban las exhibiciones de Leonardo Da Vinci, J. M. W. Turner y Tiziano en 2011–2012.[46]

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