The Future is Wild

El futuro es salvaje o Futuro salvaje (The Future is Wild) es una serie documental para televisión producida por Discovery Channel que fue estrenada en 2002. En ella se superponen imágenes de animales futuristas creados en 3D sobre fondos reales, con el fin de intentar mostrar cómo podría ser la fauna que poblase el planeta Tierra dentro de 5,100 y 200 millones de años, a lo largo de 3 episodios distintos. Esto no es en realidad más que una original forma de contar los procesos evolutivos al gran público por parte de varios científicos y divulgadores, entre los que se encuentran Dougal Dixon y Stephen Jay Gould.

Al contrario que su predecesor After Man, serie de libros de los 80 que también trata la Zoología-Ficción, El futuro es Salvaje da una vaga explicación sobre el destino final de la Humanidad. Unos milenios después del siglo XX, los humanos partieron para colonizar otros planetas fuera del Sistema Solar, abandonando la Tierra para siempre. La razón real que llevó a los autores a proponer esto, es que el impacto humano sobre el ambiente es simplemente imprevisible: en tiempos recientes se han extinguido animales como el quagga o la paloma migratoria, que en su día abundaron por millones, debido a la acción única de nuestra especie. Eliminar la acción humana y dejar sólo a la selección natural el trabajo de modeladora permite hacer una aproximación más fácil a la posible fauna del futuro. Se ha producido una serie animada que se llama: Viajeros del Tiempo, aunque en Estados Unidos es llamada igual que el documental, The Future is Wild.

5 millones de años en el futuro

Esta época, en la que la tierra vuelve a vivir una nueva era glacial (ligeramente más dura que la del Pleistoceno, con glaciares en Londres, París o Buenos Aires) es representada en el documental por 4 hábitats distintos: las frías tundras de Francia, el seco desierto salino que una vez fue el Mar Mediterráneo, la sabana que ha sustituido a la selva amazónica y el desierto frío de Kansas. Varios grupos emblemáticos de la fauna del siglo XX se han extinguido hace tiempo, como las jirafas, los elefantes, los rinocerontes, la mayoría de los simios o las ballenas. En este primer episodio se retratan los cambios que pueden desarrollar los individuos de una especie en poco tiempo (por ejemplo, 10 o 15 mil años), como cambios de tamaño, proporciones de extremidades, aumento de la capa pilosa o nuevas conductas sociales.

El mundo helado

La primera escena muestra la vida en la helada, seca y deforestada Europa, donde los animales han debido adaptarse rápidamente a la llegada del frío. Muchos de los antiguos mamíferos polares de Europa, como los renos, los osos o los lobos hace tiempo que se extinguieron por culpa de la presión humana y el pasado calentamiento global, por lo que la mayor parte de la fauna europea actual desciende de animales pequeños y fácilmente adaptables, como roedores, insectívoros o mustélidos. Los mamíferos herbívoros más abundantes son los marmópeles o carpincho lanudo del norte, marmotas del tamaño de una oveja que han aumentado de tamaño y reducido las superficies expuestas (extremidades, orejas, cola...) con el fin de ofrecer menos superficie a la intemperie, lo que les permite hacer frente al frío mejor. Estas adaptaciones son simples, fáciles y rápidas de conseguir, al igual que los cambios de conducta: en lugar de invernar como las marmotas, los marmópeles emigran al sur cuando arrecia más el frío y viven en manadas. También tienen una doble capa de pelo que les aísla eficazmente del exterior, de estructura similar al del extinto buey almizclero.

El mayor carnívoro de Europa y principal depredador del marmópeles es el gelitón o sable boreal, un carnívoro blanco, de dientes de sable, a medio camino entre el oso polar y el Smilodon. Desciende del glotón y como él es solitario y muy voraz. Sigue durante días a los marmópeles hasta que hiere alguno con sus colmillos y lo deja ir para que se desangre y muera solo, alimentándose después de él. Su baja densidad de población debido a los escasos recursos hace que un gelitón pase meses o años antes de cruzarse con otro de su misma especie; por ello las hembras pueden parar el desarrollo del embrión y mantenerlo en estado de latencia hasta que las condiciones climáticas y la disponibilidad de alimentos sea la mejor gracias al fenómeno de implantación diferida.

En el Océano Atlántico el nicho dejado por los cetáceos (extintos) y los pinnípedos (diezmados por los cambios climáticos durante el Holoceno) ha sido ocupado por aves marinas gigantes como el alcanino o cormorana, descendiente del alcatraz. Este animal del tamaño de una foca no vuela y pasa la mayor parte de su tiempo en el mar pero debe regresar a tierra firme para incubar sus huevos.

El desierto Mediterráneo

Empujada por las fuerzas tectónicas, África se movió hacia el norte impactando con España y cerrando el estrecho de Gibraltar. Como resultado, el Mediterráneo quedó cerrado y se secó hasta reducirse a unos pocos lagos salados en medio de un inmenso desierto de Halita en un plazo muy corto, poco más de 10.000 años. Las islas mediterráneas se han convertido en promontorios rocosos rodeados de sal donde la vegetación es reducida y sólo crece entre las grietas de las rocas. Los pocos animales que se han adaptado a este nuevo ambiente son algunos de los menos exigentes, como los lagartos y algunos mamíferos generalistas. El resto se ha extinguido o ha tenido que emigrar a otros lugares. Por las vastas extensiones de sal vagan lagartos corredores de metro y medio como el crestil, que usa los pliegues extensibles de piel de su cabeza y su lengua pegajosa para atrapar moscas que se alimentan de microorganismos en la superficie de los lagos salados, estériles para los peces, en los que también viven aves evolucionadas de frailecillos, que han sustituido a los buitres, los colibris de desierto, águilas y flamencos.

En las islas-montaña el herbívoro más característico es el scrofa, un diminuto cerdo descendiente del jabalí. Ha perdido gran parte de su tamaño y masa muscular en aras del ahorro, y el morro se ha alargado para permitirle buscar comida entre las grietas. Las patas son finas y acabadas en una pezuña alta como la del antílope saltarrocas para permitirle mantener el equilibrio sobre la piedra desnuda. Carece de depredadores, aunque las crías pueden caer víctimas de la comadruña, un alargado mustélido descendiente de la marta cibelina que gracias a su estilizada figura puede moverse por las grietas a salvo del calor.

La sabana amazónica

Debido a que gran parte del agua de la Tierra forma ahora sus casquetes polares, las lluvias en los Trópicos han disminuido y con ellas lo han hecho las selvas ecuatoriales. La del Amazonas ha quedado reducida a un bosque de galería a lo largo de su caudal y afluentes, de mucha menor extensión. En el resto de su extensión, la selva ha sido sustituida por una sabana seca con lluvias estacionales y la mayor parte de su antigua biodiversidad, demasiado especializada debido a la competencia, se ha extinguido. También existen praderas inmensas. Algunos de los animales que habitan en la sabana y praderas, emigraron desde las praderas del sur, como el caraquilla, un ave cazadora terrestre de más de 2 metros de altura que desciende del caracara. Creció de tamaño y dejó de volar para ganar en velocidad y cazar así a los escurridizos animales que habitan entre las hierbas.

Entre éstos se encuentra el babocari o mandriucari, uno de los pocos monos que sobrevivieron a la desaparición de la selva. Desciende del uacarí (mono muy inteligente y sociable, de hábitos semiterrestres) y rara vez sube a los árboles, moviéndose rápidamente por el suelo en bandas de pocos individuos a la búsqueda de comida. Su sociabilidad e inteligencia se han incrementado hasta el punto de que puede construir trampas para peces en los lagos y conseguir así un aporte extra de proteínas.

El último animal mostrado en este hábitat es el placoteco, un roedor que ha sustituido la velocidad por la seguridad. Lento pero seguro, se mueve entre las hierbas bien protegido por su coraza de placas de pelo apelmazado y endurecido. Desciende de algún roedor sudamericano similar al agutí.

El desierto de los vientos

Norteamérica también está cubierta en buena parte de su extensión por glaciares, lo que ha hecho disminuir las lluvias al sur de los mismos. Donde antes estaban las ricas praderas herbáceas y trigales del Misisipi, ahora hay un desierto frío y seco. Los animales que se han adaptado al cambio de ambiente son mínimos. También hay algún generalista que ha emigrado desde el sur, sustituyendo la sabana por el desierto: se trata del placoteco del desierto, pariente del que vive en Sudamérica.

Otro emigrante de hábitos sociales es el buitrélago, un enorme falso vampiro del tamaño de un águila que sobrevuela el desierto durante el día a la búsqueda de presas como pequeños mamíferos y aves. Por la noche, regresa a su cueva, donde puede ser alimentado por otro buitrélago en caso de que no haya capturado nada.

Entre los nativos destacan las topornices, aves sociales que viven bajo tierra y sólo las reinas y machos blanqui-negros salen de noche durante la época de apareamiento. Cavan galerías a la búsqueda de raíces con la ayuda de sus alas transformadas en palas, son ciegas y poseen agudos sentidos del olfato y tacto. Su sistema social es similar al de las hormigas, las termitas o las ratas desnudas africanas.

Esta fría glaciación solo durará unos pocos miles de años más. Luego la actividad volcánica calentara a La Tierra, haciendo que los hielos se derriten y regresen a los polos. Lo que daría comienzo al mundo invernadero 95 Millones de Años en el Futuro.

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