Terremoto de Mendoza de 1861

Terremoto de Mendoza de 1861
Grado IX Mercalli
Fecha 20 de marzo de 1861
Profundidad 30 km
Coordenadas del epicentro 32°54′S 68°54′O / -32.9, 32°54′S 68°54′O / -68.9
Consecuencias
Zonas afectadas Ciudad de Mendoza
Víctimas 4247 muertos
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El Terremoto de Mendoza de 1861 fue el mayor sismo registrado por la historia en la provincia de Mendoza, Argentina. Ocurrió el 20 de marzo de 1861, aproximadamente a las 23.00 UTC. En ésa época este horario correspondía a las 20:30 local.[nota 1]

Fue de magnitud 7,2 en la Escala sismológica de Richter y una intensidad de IX en la Escala sismológica de Mercalli.[1] Su epicentro se localizó a una profundidad estimada de 30 km, en las coordenadas 32°53′59″S 68°54′0″O / -32.89972, 32°53′59″S 68°54′0″O / -68.90000.

Consecuencias del terremoto

Ruinas en la Plaza Pedro del Castillo de la ciudad de Mendoza luego del terremoto de 1861.
Ruinas de la Basílica de San Francisco tras el terremoto de 1861.

El terremoto destruyó y devastó la capital provincial, Mendoza, causando la muerte 4.247 personas, entre una población estimada de 11.500 vecinos, según las fuentes que recogen este hecho. Con estas cifras y daños, se lo considera uno de los terremotos más desastrosos de ese siglo en todo el mundo, y sin dudas el más catastrófico del país durante el siglo XIX.

La mayor parte de las edificaciones se desmoronaron, incluyendo al Cabildo (Casa Gubernamental de la época Colonial) y la Basílica de San Francisco, donde se estaba celebrando misa. Además el fuego provocado por cientos de focos, ya que en las casas se preparaba la cena, incendió una parte importante de la ciudad y el desborde de aguas también hizo su parte de daño.Es decir que la gran cantidad de víctimas obedeció a una sere de calamidades encadenadas. Algunas personas murieron como consecuencia de la energía liberada por el sismo, otros por el incendio que se produjo tras el movimiento telúrico al estar encedidos en las mayorías de las casas las velas y candiles. Otros murieron por el derrame de las aguas al taparse los cauces con los materiales del derrumbe de las viviendas. Muchos fueron devorados por las ratas y los perros que perdieron a sus amos y que debían obtener comida de algún modo. Muchos fallecieron como consecuencia de las heridas sufridas por el movimiento sísmico, debido a la inexistencia de antibióticos para combatir las infecciones.

Siguiendo el plan diseñado por el ingeniero Julio Balloffet la ciudad se reconstruyó en un nuevo lugar cercano, ubicado aproximadamente 1 km al sudoeste, en el solar que pertenecía a la actual Parroquia Santiago Apóstol y San Nicolás, y las autoridades se mudaron al nuevo asiento en 1863. Las nuevas construcciones incorporaron tendencias arquitectónicas modernas, claramente diferentes de las viejas edificaciones coloniales y el diseño de la ciudad nueva fue pensado para la evacuación rápida de los habitantes frente a una nueva emergencia sísmica. Para ello se diseñaron calles más anchas y una mayor cantidad de plazas, las cuales servirían de refugio rápido a los vecinos. En este diseño se hace evidente también la influencia de tendencias urbanísticas de la época.

Ruinas de San Francisco a fines del siglo XIX
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