Terminología descriptiva de las plantas

Los términos aquí citados corresponden a la terminología descriptiva de las plantas, que sirve para comprender las secciones de Descripción que aparecen en los artículos sobre taxones de plantas.

La terminología normalmente comienza a conocerse con la morfología, de lo que tratará éste, el primer artículo. La morfología de las plantas es un campo de estudio que trata sobre las estructuras normalmente visibles a ojo desnudo o con herramientas sencillas, como una lupa de mano, de los órganos de las plantas.[1]​ Una lectura introductoria sobre la ciencia de la morfología de las plantas se puede encontrar en el artículo, La ciencia de la morfología de las plantas.

Los términos citados aquí son en gran parte descendientes de aquéllos usados por botánicos y herboristas en el pasado, empezando quizás por el antiguo griego Teofrasto, uno de los primeros en usar terminología técnica.[6]​ en la sección de bibliografía).

La variabilidad es formalizada por los taxónomos en forma de caracteres "tipológicos"[9]​ del taxónomo que los utiliza, por lo que una descripción en palabras nunca será suficiente para abarcar la variabilidad del carácter en una especie o los detalles de cada carácter en la misma, de los que la única manera de aprenderlo es observando ejemplares de la misma especie; pero si la descripción dispone de un glosario con los límites de cada término morfológico claramente expresados, es importante repasarlo y extraer del texto toda la información que se haya racionalizado sobre el taxón, porque de los atributos que lo delimitan, los que son caracteres son una unidad evolutiva que puede tener una función o ser una restricción que explique una parte del plan corporal del taxón.

Una aproximación morfológica normalmente visualiza a la planta como estructurada en órganos altamente correlacionados con funciones específicas,[6]​).

Introducción: los órganos de la planta

Los artículos complementarios son Tracheophyta (las plantas vasculares) y sus derivados, como Pteridophyta (helechos y afines), Spermatophyta (las plantas con semilla) y Angiospermae (las "plantas con fruto", mal llamadas "plantas con flores").

Introducción a los órganos de la planta

Órganos de los helechos y afines: en el esporofito, raíces, tallo, hojas, y los órganos encargados de la reproducción, en estas plantas siempre originados en las hojas, llamados esporangios. En helechos el tallo es ancestralmente postrado, y las hojas no tienen zona de abscisión, la intemperie eventualmente las destruye quedando los restos de su inserción al tallo. Las raíces se originan todo a lo largo del tallo plagiótropo. El esporofito es recorrido por sistemas de órganos, particularmente el sistema de haces vasculares. De las esporas germina un gametofito que cuando maduro se reproduce sexualmente formando un nuevo esporofito, que en su primer estadio (el "embrión") se desarrolla nutrido por el gametofito donde ocurrió la fecundación.
Órganos de las gimnospermas: en el esporofito maduro, además de lo anterior, las hojas portadoras de esporangios se encuentran en ramas especializadas llamadas flor (o inflorescencia, rama portadora de flores), tanto si están estructurados en flores como en inflorescencias en gimnospermas son conos, también llamados estróbilos. El gametofito masculino se desarrolla dentro de la espora masculina en el grano de polen, que se libera del esporangio masculino en su hoja portadora o estambre en su cono masculino, y llega al cono femenino, a la hoja portadora del esporangio femenino llamada carpelo, donde está el gametofito femenino dentro de la espora femenina inmóvil en el esporangio femenino encerrado en el óvulo. Al encontrarse los gametofitos (pequeños pero multicelulares y maduros) ocurre la fecundación y posterior formación del embrión que se desarrolla nutrido por el gametofito femenino, hasta que entra en un estadio del desarrollo en el que entra en latencia, listo para dispersarse, en ese momento encerrado dentro de los tejidos del óvulo que se desarrollaron hasta formar el resto de la semilla.
Órganos de las angiospermas: en la flor evolucionaron órganos que la adaptaron a síndromes de polinización animales y a la formación del fruto, el nuevo órgano de dispersión (ver texto).

En esta sección se introducen los órganos de las plantas y hasta qué nivel de detalle los describe el campo de la morfología.

Entre las plantas terrestres, la morfología del organismo multicelular, tanto de la generación gametofítica como de la generación esporofítica, divergió tempranamente en briofitos en sentido amplio (musgos y afines) y plantas vasculares (helechos y afines, gimnospermas y angiospermas); los briofitos normalmente tienen un glosario aparte y en éste no serán tratados. De las plantas vasculares, en helechos y afines los gametofitos, si bien visibles a ojo desnudo, son poco importantes en su correlación morfología/taxonomía, y no serán tratados tampoco en este glosario, los de las gimnospermas y angiospermas son demasiado pequeños para ser tratados en morfología, y lo único que se observa de ellos son las estructuras del esporofito de la generación anterior que los encierran: el grano de polen (que encierra al gametofito masculino) y el óvulo (que encierra al gametofito femenino). El esporofito de estos grupos en cambio se desarrolla hasta ser conspicuo y nutricionalmente independiente del gametofito, y puede verse como una modificación del mismo esporofito ancestral "generalizado", que consta de sólo unos pocos órganos que a lo largo de la evolución fueron ricamente modificados en cada grupo.

Los órganos del esporofito al nivel más ancestral en plantas vasculares vivientes son la raíz[10]​ En ese sentido es útil la distinción que hace la terminología entre las estructuras según su origen ancestral, y las estructuras que poseen esa función pero tienen otro origen del desarrollo (por ejemplo, la diferencia entre un "pétalo", que puede parecerlo o no, y un órgano "petaloideo" con función de pétalo, siendo virtualmente cualquier otra pieza capaz de evolucionar a petaloidea).

Las plantas vasculares vivientes, originadas en el ambiente terrestre, desarrollan un vástago aéreo y una raíz subterránea, los dos a partir de un meristema apical, un grupo de células indiferenciadas que se dividen por mitosis dejando los tejidos en formación detrás de ellas. Los dos meristemas están orientados a desarrollarse hacia arriba y hacia abajo respectivamente (poseen geotropismo negativo y positivo respectivamente). Esta especialización entre una parte aérea, que se desarrolla en busca del sol y el aire, y una parte subterránea, que se adentra en la tierra en busca de agua y sales, es lograda gracias a la comunicación entre ellas provista por los haces vasculares, los que le dan el nombre al grupo. Los haces vasculares son haces de apilamientos de células que recorren todo el largo de tallo y raíz, muchas veces están muertas a la madurez (cuando son funcionales), a través del interior de las cuales se transportan líquidos y solutos en solución (minerales, nutrientes como carbohidratos, hormonas...), y cuando es necesario los haces se ramifican de forma cada vez más fina hasta llegar a las inmediaciones de las células de todas las partes vivas de la planta, como se observa en la venación de las hojas. El xilema está formado por células muertas, de las que sólo quedan las paredes celulares formando un tubo que transporta el agua con sales minerales y otros solutos disueltos absorbida por las raíces (está asociado a células vivas que lo rellenan cuando se accidenta o envejece). El más delicado floema está formado por células vivas, que transportan la "savia elaborada" a través de su citoplasma, y se destruye después de envejecer y dejar de ser funcional. Las plantas, descendientes de algas que no contaban con ese impedimento, necesitan el intercambio gaseoso con el aire, ya que realizan fotosíntesis y respiración celular, pero son los momentos en que más agua pierden por transpiración. El agua transportada por el xilema desde las raíces se evapora al llegar a la superficie en contacto con el aire cercana a los extremos de los tubos de conducción. Una planta terrestre sin protección se desecaría en pocos minutos al Sol. Las plantas terrestres evitan la desecación en todas sus partes verdes gracias a que su epidermis, de una célula de espesor, es secretora de una capa cerosa que la impermeabiliza, la cutícula. La cutícula sólo es interrumpida por los ostíolos (poros) delimitados por las células especializadas de los estomas, que dan a una cámara subestomática en la que el intercambio de gases ocurre sin la barrera de una cutícula gruesa. Los estomas están formados por dos células de la epidermis (células oclusivas) que cuando se modifican abren o cierran el ostíolo de forma acoplada con la situación metabólica de la planta en relación al ambiente. En el interior de tallo y raíz pueden haber quedado todo a su largo tejidos meristemáticos, o con el potencial de volver a serlo, llamados en conjunto meristemas laterales, responsables de un crecimiento posterior en grosor, llamado crecimiento secundario. Durante el crecimiento secundario, que puede presentarse en espermatofitas, la epidermis se rompe y es reemplazada por tejido formado debajo de ella, cuyas paredes en las capas celulares externas, en general muertas a la madurez, están impregnadas por compuestos complejos con una alta cantidad de ceras que lo impermeabilizan llamados suberina. En el contexto de las descripciones morfológicas, por corteza se hace referencia al aspecto externo de las partes leñosas (de textura dura) de las plantas, en general coinciden con las protegidas por tejido de algún tipo de crecimiento secundario, sea éste anómalo o no, pero también pueden volverse leñosas (de textura dura) las partes externas de los tallos por engrosamiento (lignificación, depósitos de lignina) de las paredes celulares al final de un crecimiento primario, como sucede en palmeras. El súber del crecimiento secundario respira por lenticelas, zonas con aspecto de verrugas[3]​ también llamada Histología Vegetal en castellano. Las hormonas vegetales y los solutos y compuestos transportados por xilema y floema son parte de lo que se estudia en Fisiología Vegetal.

El tallo
En el tronco de las palmeras se pueden apreciar los nudos, las cicatrices foliares o las vainas persistentes de las hojas antiguas, debido a que se vuelven leñosas (de textura dura) al final del crecimiento primario. El tronco de las palmeras no vuelve a aumentar de grosor luego de volverse leñoso.
Detalle del vástago durante el crecimiento primario en espermatofitas. La ramificación es axilar (todas las ramas se originan en la axila de una hoja).
En la rama de un árbol de crecimiento estacional pueden observarse las cicatrices foliares (1), las cicatrices de las hojas protectoras de la yema apical que entró en dormición al inicio de la época desfavorable (2), y las hojas —en este caso compuestas— y la yema que acompaña a cada una en su axila (3). El sector antiguo de la rama presenta corteza, en este caso debido a algún tipo de crecimiento secundario, como puede observarse en sectores más antiguos del árbol donde las cicatrices foliares con el tiempo quedaron enmascaradas por éste.

El tallo se volvió postrado en las pteridofitas ancestrales, a lo largo del que se originan las hojas y las raíces adventicias. En los demás grupos (gimnospermas y angiospermas) el tallo es ancestralmente erguido.

Las ramas se forman en plantas vasculares ancestrales por división del meristema apical del tallo en dos (división dicotómica); en helechos y afines no se observa ramificación, y en espermatofitas, la ramificación es axilar, esto es que el meristema apical del vástago deja detrás de él zonas meristemáticas hacia el lado externo, justo debajo de la epidermis, observables al principio como abultamientos en el cilindro del tallo, llamadas primordios foliares —que se diferenciarán en hojas con los caracteres anatómicos de las eufilofitas— y los primordios de la yema en su axila (en el ángulo entre la hoja y el tallo).[11]​ Las hojas se desarrollan inmediatamente, las yemas pueden presentar un período de dormición. La sección del tallo en la que se inserta una o más hojas se llama nudo, y todo el largo del tallo comprendido entre dos nudos es un entrenudo. Las hojas programadas para tener una vida más corta que la rama que las porta, poseen en su base una zona de abscisión de forma que al caer la hoja deja una cicatriz en el tallo llamada cicatriz foliar cuyo aspecto puede ser parte de las descripciones morfológicas. La raíz primaria también se ramifica, pero no se ven primordios desde el exterior, ni posee los nudos con las yemas y hojas o cicatrices foliares que caracterizan al vástago. Los primordios de las raíces laterales se originan en tejidos interiores a la dermis y son visibles recién cuando rompen los tejidos de protección para abrirse paso a través de ellos. Los órganos que no se originan en los sectores mencionados se llaman adventicios. Son adventicias por ejemplo, las raíces que se originan en los nudos del tallo de las plantas rastreras, las estoloníferas y las rizomatosas.

La hoja
Licofilos en una licofita, la planta vascular basal.
Bases foliares envainadoras
Base foliar envainadora en palmeras, el sector basal del pecíolo se ensancha en la inserción al tallo.
Base foliar envainadora en poáceas, la vaina termina abruptamente al comenzar la lámina, no tienen pecíolo (salvo bambusóideas). En la foto la vaina es abierta (no cerrada), sus márgenes no están fusionados del otro lado del tallo, aunque lo rodeen completamente.
Estípulas foliosas y adnatas al pecíolo en la hoja de Rosa, una hoja compuesta con 5 folíolos. Nótese la yema en su axila.

Los licofilos de las licofitas (el grupo basal) se diferencian morfológicamente de los eufilos ("hojas verdaderas") del resto de las plantas vasculares por su tamaño y porque los inerva un único haz vascular, además de poseer diferencias anatómicas que aquí no serán expuestas; este glosario tratará sobre la diversidad de los eufilos, megafilos (de lámina amplia y venación ramificada) cuya lámina puede originarse de meristemas diferentes dentro de las eufilofitas. En algunos grupos se perdieron los megafilos secundariamente (después de haberlos adquirido), convergiendo con las licofitas en la morfología de un microfilo.

Normalmente los megafilos, de los que tratará este glosario, están compuestos por pecíolo y lámina o limbo, el pecíolo con la función de alejar la lámina del tallo y a veces torcerse y girar para orientarla de cara al sol; la lámina con la función de fotosíntesis, respiración y transpiración. Las hojas pueden ser envainadoras, de manera que las inervan más haces vasculares en su inserción al tallo. La vaina puede ser abierta o cerrada, cerrada es que sus extremos están fusionados del otro lado del tallo, pero una vaina puede rodear todo el tallo y ser abierta. Las hojas pueden presentar un par de apéndices a los lados de la base llamados estípulas, que pueden estar ricamente modificadas. La yema en su axila permite diferenciar una hoja simple de una compuesta en espermatofitas, los folíolos de las hojas compuestas pueden ser muy parecidos a las hojas simples, pueden hasta poseer peciolulos. Como el resto de las partes vivas de la planta, las hojas son inervadas por haces vasculares de transporte que en el caso de las hojas, por su grosor en relación a las mismas protruyen de la lámina o son observables a simple vista, por eso los patrones que forman entran dentro del campo de la morfología y son llamados venas o nervios.

La mayoría de las hojas son bifaciales[6]​: tienen dos caras bien definidas y diferentes, normalmente una adaxial (ontogenéticamente ante el tallo) y una abaxial (ontogenéticamente alejada del tallo), que si la hoja no se resupina (no gira sobre su eje) coinciden con la faz anterior y la posterior respectivamente, y en un tallo perpendicular al suelo (ortótropo), con la faz dorsal y la ventral de una hoja aplanada dorsoventralmente, en relación al cielo y al suelo ("ventral" es ante el suelo).

Los esporangios

Los esporangios pueden ser muy variados en los glosarios de helechos donde su morfología y los patrones con los que se distribuyen en la hoja portadora son relativamente económicos de tomar y su uso enfatizado taxonómicamente,[11]​ pero no se tratarán en este glosario; las ramas especializadas en portar los esporangios de las gimnospermas, como los conos de las coníferas, poseen una morfología muy diferente de las de angiospermas y tampoco se tratarán en este glosario.

Partes de la flor de angiosperma. El pedicelo y el receptáculo pertenecen a un tallo de crecimiento determinado (que se agota después de dar la última hoja), las piezas florales (sépalos, pétalos, estambres y carpelos) son hojas modificadas, insertas en el receptáculo. En este ejemplo los carpelos están reunidos en un único pistilo (una unidad funcional).
En las angiospermas los carpelos encierran los óvulos (en negro) en el ovario de un pistilo (verde-cian).
En angiospermas, el momento de la apertura floral o antesis suele coincidir con el de la dehiscencia (apertura por desgarro espontáneo de sus tejidos) de las anteras, que expone el polen, y el de la receptividad de los estigmas (ya están listos para recibir polen de su propia especie y hacerlo germinar). Pero los tiempos de una y otra pueden variar, de forma de facilitar la polinización cruzada. En Cucurbita (foto) los estambres de la flor masculina están conados (fusionados entre sí) por sus anteras y sus filamentos. Unas horas antes de la apertura floral y si se arrancan sus pétalos y sépalos es cuando mejor se pueden observar las líneas de dehiscencia, que ya están empezando a ceder.
Marcado el estigma, la región del pistilo preparada para recibir el grano de polen y hacerlo germinar.
Marcado el estilo con la función de ser recorrido por el gametofito masculino haustorialmente (alimentándose de él a medida que avanza), que se coopta para la función de exponer el estigma a los polinizadores. El estilo es masivo (macizo, no hueco), si el lóculo (cavidad) del ovario llega hasta él no es un estilo, es parte del ovario con un sector apical estipitado.
Detalle de flor femenina (presenta sólo el verticilo de carpelos, le faltan los estambres, o están presentes pero no son funcionales, son estaminodios como en este caso) de Cucurbita. Se observan los 3 estigmas bilobados (que se corresponden con el sector apical libre, sin fusionar entre sí, de los 3 carpelos), y el estilo que termina en un ovario ínfero, hundido en el receptáculo. También se observa una estructura en este caso proveniente del receptáculo que secreta néctar, el disco nectarífero (en este caso en realidad con forma de anillo, rodeando el verticilo de carpelos), que funciona como recompensa de la polinización animal. Los animales pueden ser atraídos por los pétalos y la fragancia con la creencia de que hay néctar y pueden ser engañados por la falta de recompensa, pero si esto pasa, no vuelven a visitar las flores de la misma especie.
Flor del arce o maple (Acer), vista bajo la lupa (la flor es de sólo unos milímetros de tamaño). El ovario tiene la morfología del que será el futuro fruto inmaduro justo después de la fecundación, en este caso al madurar será un fruto seco con dos alas. En el número de estigmas se puede calcular el número más probable de carpelos que conforman el ovario, en este caso está formado por dos carpelos con el sector apical libre. En los verticilos externos los estambres y los tépalos (pétalos y sépalos, indiferenciados).
Relación entre gineceo ("el sector de la casa de las mujeres", el conjunto de todos los carpelos de la flor) y pistilos. A la derecha arriba un ovario ínfero, como si estuviera hundido en el receptáculo (el receptáculo está expandido y adnato -fusionado- al ovario); es ínfero a las demás piezas florales en relación a las coordenadas del observador, porque en relación al receptáculo siguen estando siempre en el mismo orden, el gineceo sigue siendo el último verticilo de piezas florales. A la derecha abajo en un receptáculo expandido en una concavidad en la que están insertos los pistilos libres, como en la rosa (Rosa).

Las angiospermas comparten con las gimnospermas que poseen estambres y carpelos, las hojas fértiles, portadoras de los esporangios masculinos y femeninos respectivamente (en castellano), y en ambos grupos están tan modificados que normalmente no son reconocibles como hojas sin el conocimiento previo; ambos se presentan en ramas de entrenudos cortos de crecimiento determinado llamadas flor (en castellano), las que se especializan en algún "síndrome floral" (adaptación a una estrategia particular de reproducción). En espermatofitas, por "reproducción" se implica polinización (transporte por agentes externos del grano de polen, que porta al gametofito masculino, hasta las inmediaciones del óvulo que porta al gametofito femenino), el encuentro entre los dos gametofitos, fecundación y formación del embrión nutrido por el gametofito femenino y su esporofito madre hasta la formación de la semilla madura (lista para germinar), por lo que en angiospermas, en el síndrome floral también se encuentra la morfología del fruto al comenzar su formación, se puede decir que el ovario y las partes accesorias que formarán el fruto son un "fruto inmaduro" ya justo después de la fecundación, que al madurar está listo para dispersión, o lo está una unidad que lo contiene o es parte de él.

En la flor de angiosperma, las hojas del síndrome floral o "piezas" se disponen alrededor del tallo especializado en este orden: los sépalos (piezas protectoras, verdes) que en conjunto forman el cáliz, los pétalos (piezas llamativas de atracción de polinizadores animales) que en conjunto forman la corola (ambos grupos en conjunto son el perianto), los estambres que en conjunto forman el androceo, y los carpelos que en conjunto forman el gineceo, éste a su vez conformado por una o varias unidades funcionales llamadas pistilos —cada pistilo formado por uno o más carpelos—. La región del tallo en la que están insertas las piezas es llamada receptáculo, o eje floral o tálamo. El receptáculo puede ser una continuación del tallo en su morfología o puede ser expandido, puede tener forma de plato o cabezuela, o puede volverse una concavidad, como en las flores de ovario ínfero, etc. El orden en que se disponen las piezas en el eje nunca varía —alguna puede faltar—, y el eje floral nunca deja de ser determinado (nunca deja de agotarse después de dar la última pieza), pero es común que varíe la forma y función de las piezas florales y que su morfología sea una parte importante de las descripciones taxonómicas. La forma del receptáculo, la posición y número de las piezas florales en él y cómo se relacionan entre ellas (las diferencias relativas en tamaño, forma, si hay piezas florales fusionadas o faltantes) forman síndromes florales "generalizados" que suelen ser parte de las descripciones taxonómicas de grupos que se ubican en la categoría de familia,[cita 1]​ otra forma de decirlo es que típicamente definen familias de plantas (véase fórmula floral y diagrama floral).

En el estambre, en el interior de cada esporangio masculino, se forman granos de polen, es la espora masculina cubierta de material proveniente del esporofito, en el interior de la cual se desarrolla el gametofito masculino hasta el momento en que el grano de polen ya está "maduro", listo para ser liberado —el gametofito masculino es "endospórico"— (Simpson 2005[1]​ lo llama gametofito inmaduro, porque en el momento de su liberación aún no fue diferenciado). En el carpelo a su vez se forma el o los óvulos (en la figura en negro), un esporangio femenino rodeado de un (gimnospermas) o dos (angiospermas) tegumentos protectores provenientes del esporofito, que en su interior forma una única espora femenina, la que a su vez en su interior forma un único gametofito femenino -también endospórico. Los nombres de género "masculino" y "femenino" fueron asignados debido a que la gameta femenina nunca abandona el gametofito femenino, y es la que está rodeada de tejidos nutricios. En cambio las células espermáticas nadan hasta la gameta femenina en grupos primitivos, y también en espermatofitas son acercadas hasta las proximidades de la gameta femenina primero por agentes externos que transportan el gametofito masculino (proceso llamado polinización), y en angiospermas el gametofito masculino se termina de acercar activamente por crecimiento haustorial (adentrándose y alimentándose de los tejidos que atraviesa) en el carpelo hasta el gametofito femenino y su gameta.

En angiospermas, el carpelo está plegado encerrando el óvulo dentro de él y ofrece en su lado externo una superficie especializada en recibir el polen llamada estigma o superficie estigmática, el polen que se deposita en el estigma "germina", esto es, el gametofito masculino emite un "tubo polínico" —se desarrolla por elongación de sus células hacia afuera de la pared del polen penetrando por el estigma en los tejidos del estilo macizo (no hueco) que es atravesado haustorialmente (alimentándose de él a medida que avanza) hasta el ovario y uno de sus óvulos, en el que penetra y encuentra el gametofito femenino—. Al emitir dentro de él un juego de cromosomas ocurre la fecundación, que en angiospermas es "doble", debido a que también debe fecundar —agregar un juego de cromosomas— al tejido del gametofito femenino que se desarrollará en un tejido de reserva que proporcionará los nutrientes al nuevo esporofito cuando se desarrolle: el endosperma. También los restos del esporangio pueden desarrollarse formando otro tejido de reserva: el perisperma. El mismo gametofito femenino es un tejido de reserva, relativamente significativo en gimnospermas. Formación de granos de polen y óvulos, el recorrido del tubo polínico y lo que ocurre después de la fecundación hasta la formación de la semilla madura (lista para la dispersión) son tratados fundamentalmente al microscopio en el campo de la embriología de las plantas[14]​.

Una rama que porta más de una flor es una inflorescencia, el tallo en su origen es el pedúnculo (no confundir con el pedicelo de cada flor individual). El "síndrome floral" adaptado a una estrategia particular de polinización no siempre involucra a una flor individual, a veces puede ser una inflorescencia que funciona como una única flor, como en las flores compuestas (llamadas así desde antiguo porque son "flores compuestas por flores") o asteráceas, como el girasol, la margarita y el panadero; en los que cada "semilla" deriva de una única flor, o en las aráceas, como la cala, en la que el "pétalo" de la cala es en realidad una bráctea que da inicio a la inflorescencia protegida por ella. A veces el síndrome floral es sólo un sector radial de una flor simétrica, como en el lirio (Iris), donde una única flor da lugar a 3 construcciones florales bilabiadas" (con "dos labios", dos piezas petaloideas, una dorsal y una ventral) que encierran un estambre y un estigma cada una, pareciendo toda la flor una inflorescencia.

La semilla
Señalado el hilo (?rafe?) de una semilla de Cucurbita maxima.

En helechos y afines el nuevo esporofito se desarrolla directamente sobre el gametofito en el que ocurrió la fecundación, al principio nutrido por éste —es un embrión— pero enseguida se independiza, sin entrar en dormición. En las "plantas con semilla" (gimnospermas y angiospermas) una vez formado el cigoto en el carpelo, el nuevo esporofito al desarrollarse protegido y alimentado por el gametofito que lo originó es correctamente llamado embrión, los tegumentos del óvulo provenientes de su esporofito madre maduran en tegumentos de protección en la semilla, y pueden madurar también los tejidos de reserva —endosperma y perisperma—; hasta que en un momento se detiene su desarrollo y el nuevo esporofito entra en latencia dentro de sus tegumentos y tejidos de reserva: es la semilla madura, lista para la dispersión. En morfología sólo se detallan algunos caracteres del óvulo y la semilla, en general los visibles sin ayuda del microscopio —por ejemplo, la ubicación y forma del hilo, que es la cicatriz que dejó al caer el funículo, el cordón que unía la semilla a la placenta en la pared del carpelo—, y el aspecto a ojo desnudo del embrión al abrir los tegumentos, en el que ya se pueden apreciar morfológicamente el primer vástago y la primera raíz, el primero con hojas llamadas cotiledones, típicamente engrosados y reservantes. La semilla es el órgano de dispersión y colonización de nuevos ambientes en gimnospermas, en angiospermas es el fruto.

El fruto
Frutilla o fresa (polifruto de Fragaria). El receptáculo como parte accesoria, derivado de una flor de ovario súpero, de pistilos libres. Cada pistilo fructifica como un único fruto (seco, indehiscente), el conjunto derivado de una única flor es el polifruto (carnoso, debido al receptáculo carnoso). Pericarpio: pared del fruto, derivado de la pared del ovario. Se observan un estilo y estigma marcescentes (que se marchitan pero perduran en el fruto). Marcado en el receptáculo (rojo) el recorrido de los haces vasculares (amarillentos) que inervan las piezas florales (los carpelos). En la frutilla los sépalos de la flor son persistentes en el fruto (abajo, verdes), también inervados por haces vasculares no dibujados. Nótese que no se puede diferenciar un polifruto de una infrutescencia sin observar su desarrollo desde el estadio de flor.
Manzana (fruto de Malus). El receptáculo como parte accesoria, derivado de una flor de ovario ínfero. Marcado en el receptáculo el recorrido de los haces vasculares que inervan las piezas florales. En la manzana los sépalos son persistentes en el fruto, los pétalos y estambres caen y el crecimiento del fruto enmascara las cicatrices, y los estilos y estigmas son marcescentes (se marchitan, pero persisten marchitos en el fruto).

En angiospermas el fruto (el "carpio") se desarrolla después de la fecundación a partir de un ovario. Pueden sumarse partes de las cercanías en la misma flor llamadas "partes accesorias", como el receptáculo en frutillas y manzanas.

El pericarpio es la pared del fruto maduro (listo para dispersión), es un término de la morfología del fruto, no de los tejidos de los que proviene. Por lo que el pericarpio podría incluir partes accesorias si las hubiera. Tradicionalmente se identifican en él 3 capas con funciones diferentes: el exocarpio externo de protección (la "cáscara"), el mesocarpio y el endocarpio interno de protección de la semilla. No siempre se diferencian las 3 capas.

Nótese que el fruto no necesariamente se corresponde con todo el gineceo de una flor individual, los frutos podrían derivar de cada pistilo individual de una flor de pistilos libres.

Nótese también que "fruto" no es la "unidad de dispersión" como en el lenguaje coloquial. La unidad de dispersión podría ser un polifruto, un fruto o polifruto con partes accesorias provenientes de partes externas a la flor (como en Juglans regia, la nuez en lenguaje coloquial), o una infrutescencia, como en el ananá (Ananas comosus), cuyo tallo se continúa después de dar la infrutescencia en un "penacho" (una roseta) de hojas fotosintéticas. Las unidades de dispersión que mejor conocemos son las que están adaptadas a la estrategia ecológica de recompensar con alimento a los mamíferos que en consecuencia transportan y depositan las semillas en sitios alejados de la planta original.

El síndrome floral que permite la reproducción de la planta (polinización, fecundación y dispersión) es parte de lo que se estudia en la biología reproductiva de las plantas[6]​ en cambio menciona el campo más estricto de la "biología de la polinización" o biología floral).

La plántula

La semilla dispersada puede necesitar de condiciones particulares que pueden ser que un animal la quite de su fruto, la escarificación (degradación de los tejidos del exocarpio) por el paso por el sistema digestivo de un animal herbívoro, o un período de frío, etc. antes de germinar. La germinación normalmente comienza con la absorción de agua. Los cotiledones juegan un rol crucial en este período, pueden mantenerse dentro de los tegumentos y funcionar como órgano de absorción del endosperma y otros tejidos nutritivos durante la germinación, o pueden volverse epígeos (ser elongados por sobre tierra) y fotosintéticos, o ser ellos mismos reservantes de nutrientes, o combinaciones de estas funciones. Desde la germinación hasta que termina de absorber las reservas que trajo consigo en la semilla y se marchitan sus hojas cotiledonares, el esporofito se encuentra en el estadio de "plántula". Si al finalizar este estadio la planta ya es independiente, seguirá desarrollándose hasta madurar (portar hojas fértiles) y reiniciar el ciclo: ya es una planta establecida.

La planta establecida es una planta juvenil, si llega a desarrollarse hasta tener la posibilidad de portar hojas fértiles (aunque todavía no lo haya hecho) es una planta adulta. Las plantas pueden ser adultas y no madurar nunca, como las que se crían fuera de su nicho ecológico en ambientes donde nunca encontrarán las condiciones para portar hojas fértiles. Las plantas en condiciones diferentes también pueden mantenerse juveniles por el resto de su vida, como los potus de interior, que nunca llegan a desarrollar los caracteres de la especie adulta. La planta madura es la que fructificó y dio unidades de dispersión viables al menos una vez.

La sucesión de hojas
Commelina, una monocotiledónea. Rama en la axila de una hoja mostrando una sucesión foliar. La única hoja por nudo envaina todo el tallo (es una monocotiledónea) y en esta familia la vaina es al principio cerrada, pero se rompe longitudinalmente a medida que el tallo sigue aumentando en grosor durante su crecimiento primario. El aumento de número de haces vasculares se ve reflejado en el aumento del tamaño del limbo de las hojas sucesivas.

Las hojas primordiales son las primeras hojas que nacen por encima de los cotiledones de la planta joven, en angiospermas tienen una forma diferente de las hojas de la planta adulta, son más pequeñas y en general más simples (por ejemplo en plantas de hojas compuestas, tienen menor número de folíolos que las hojas que aparecerán después). Una vez que el tallo aumentó de grosor y cuenta con el número de haces vasculares como para poder inervarlas, y por todo el resto de la vida de la planta, aparecen las hojas vegetativas o nomófilos, las hojas fotosintéticas de la planta adulta, características de cada especie.

La sucesión a hojas más grandes y complejas también puede darse en las ramas individuales a medida que aumentan de grosor.

Los profilos son las hojas del primer nudo sobre un eje lateral (más estrictamente un eje axilar, originado en la axila de una hoja, ya que a veces un eje lateral es el mismo tallo que se geniculó -se torció-, como en los ejes simpodiales), no tienen yema en su axila, son dos en dicotiledóneas y uno en monocotiledóneas, y también son diferentes de los nomófilos, normalmente más pequeños (muchos autores los llaman "bracteolas"). Sobre el eje axilar después de los profilos pueden desarrollarse nomófilos con la respectiva yema en su axila u otras hojas; si aparecen los antofilos (las piezas florales), entonces es un "eje floral". Cuando el mismo eje pasa del estado vegetativo al estado floral, a menudo el cambio es anunciado por una modificación en la forma de las hojas. Por ejemplo el limbo puede reducirse, la hoja volverse sésil (sin pecíolo), y la coloración puede cambiar. La palabra general para las hojas que no son nomófilos es brácteas, muchas brácteas no tienen yema en su axila.[16]