Terciarios Capuchinos

Terciarios Capuchinos
Nombre latino Fratres Tertio Ordinis Sancti Francisci Capulatorum a Beata Virgine Perdolente
Siglas TC
Nombre común Amigonianos
Tipo Instituto de Vida Consagrada de Derecho Pontificio
Regla Regla de los Hermanos y de las Hermanas de la Tercera Orden Regular de San Francisco
Hábito Túnica y escapulario de color marrón, que se ciñe con un cordón blanco
Fundador Venerable Luis Amigó y Ferrer
Fundación 12 de abril de 1889
Lugar de fundación Massamagrell, España
Aprobación 19 de septiembre de 1902 por el Papa León XIII
Superior General Fr. Marino Martínez Pérez, TC (2013-2019)
Religiosos 500
Curia Roma (Italia) Vía Bernardo Blumenstihl, 28 – 36, 00135
Presencia 22 países
Actividades Educación, Reeducación, Comunidades terapéuticas, Parroquias, Misiones
Sitio web [1]
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La Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores (Fratres Tertio Ordinis Sancti Francisci Capulatorum a Beata Virgine Perdolente) conocidos popularmente como Amigonianos; son un Instituto Religioso Clerical de la Iglesia Católica y en ella de la Espiritualidad Franciscana. Fundado el 12 de abril de 1889 en Masamagrell (España) por el obispo Luis Amigó y Ferrer, miembro notable de la Orden de Frailes Menores Capuchinos. Originariamente se creó con catorce postulantes, siendo sus primeras casas la Cartuja de Nuestra Señora del Puig en Valencia y el Convento de Nuestra Señora de Monte Sión en Torrent, ambos ubicados en lo que comprende hoy la Comunidad Valenciana.

Como congregación religiosa católica según sus constituciones, están consagrados y comprometidos en el seguimiento de Jesucristo tal y como propone el Evangelio, viviendo en comunidad fraterna y consagrándose especialmente a Dios en el servicio a la juventud extraviada. Siguen la Regla de los Hermanos y de las Hermanas de la Tercera Orden Regular de San Francisco. Junto a la Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia y la Asociación de Cooperadores Amigonianos, conforman la Familia Amigoniana.

El Padre Luis Amigó inició su apostolado entre los reclusos de los penales. Con ellos, penados también, había jóvenes e incluso niños. Esta experiencia constituyó el germen fundacional de la Congregación. El estado de destrucción que advertia en unos y otros le hizo pensar en un trabajo preventivo a favor de los más jóvenes.

Luis Amigó Ferrer en su juventud.

En su testamento espiritual, Luis Amigó expresa así la misión de su fundación:

Vosotros, mis amados hijos e hijas, a quienes Él ha constituido zagales de su rebaño, sois los que habéis de ir en pos de la oveja descarriada hasta devolverla al aprisco del Buen Pastor. Y no temáis perecer en los despeñaderos y precipicios en que muchas veces os habréis de poner para salvar la oveja perdida; ni os arredren los zarzales ni emboscadas con que tratará de envolveros el enemigo, pues podéis estar seguros de que si lográis salvar un alma, con ello predestináis la vuestra.[1]

La obra con la que los Terciarios Capuchinos inauguraron su misión apostólica fue la Escuela de Reforma de Santa Rita en Madrid (España); que en la actualidad comprende el Colegio Santa Rita, uno de los siete colegios regentados hoy por la congregación en España.

Los Amigonianos según su espiritualidad desarrollan su trabajo con jóvenes que tienen carencias afectivas, familiares, sociales, con alteraciones de conducta y perturbaciones de personalidad. Niños y jóvenes que por diferentes razones son vulnerables. También desarrollan un amplio trabajo en diversas obras educativas desde la enseñanza básica hasta la universitaria.

El espíritu propio del instituto se distingue en la Iglesia por el particular seguimiento de cuatro modelos espirituales: Cristo Buen Pastor, la Virgen de los Dolores; San Francisco de Asís y el Fundador, cuya venerabilidad fue reconocida por el Papa Juan Pablo II a través de la Congregación para las Causas de los Santos en Decreto de 13 de junio de 1992. Su Causa de Beatificación está en curso.

Fray Luis Amigó y Ferrer, obispo.

Las actitudes que marcan el crecimiento humano-espiritual del Terciario Capuchino, son las que identifican también su vida de familia y su actuación apostólica entre los jóvenes inadaptados, haciendo de esto el fundamento de la pedagogía amigoniana. Entre ellas están:

  • Defensa de la vida y la familia.
  • Acogida permanente.
  • Contemplación en la acción apostólica.
  • Vocación a la enseñanza.
  • Actitud para la vida comunitaria.
  • Apertura a los laicos.

Misión

La Congregación ha desarrollado en el transcurso de su historia, y continua desarrollando, una pedagogía especial reconocida como Pedagogía Amigoniana. Se aplica actualmente en España y Latinoamérica teniendo en cuenta las peculiaridades culturales de la zona. El trabajo de los Amigonianos en otros países no hispanos varía en cuanto al tipo de obras y métodos; las misiones se han ampliado con presencias permanentes en África y Asia.

El objetivo de la pedagogía amigoniana incluye la educación, prevención, corrección y orientación de niños y jóvenes que por diversas motivaciones han entrado en conflicto consigo mismos o con la sociedad: jóvenes con carencias afectivas, familiares y sociales; con insuficiencias y disminuciones materiales y morales; con alteraciones de conducta y perturbaciones de personalidad. Con el transcurrir de la historia la misión especifica de la Congregación ha ampliado su perspectiva a toda actividad que comprenda la educación cristiana de la juventud y las familias.

La Pedagogía Amigoniana que hasta la década pasada se denominaba pedagogía reeducativa; requiere, para su puesta en práctica además de los religiosos, de laicos educadores y colaboradores que hayan asumido su mística, que vivan su fe y el Carisma Amigoniano, de personas que estén en talante de crecimiento, trabajen en equipo de educadores y se preparen científica y técnicamente para esta misión. De esta forma el Gobierno General de la Congregación fundó la Asociación Privada de Fieles Cooperadores Amigonianos (C.A.) el 11 de noviembre de 1983, que recibió aprobación pontificia el 8 de diciembre de 1992. El Cooperador Amigoniano según su proyecto de vida es un fiel colaborador de Cristo en la obra de la redención y transformación de este mundo según el Plan de Dios, junto a María Dolorosa y según el estilo de vida de Luis Amigó, el Apóstol de la juventud extraviada. La Asociación está gobernada por el Superior General de la Congregación y actualmente está organizada en todas las Provincias; en España y África opera a través de la Fundación Amigó. .

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