Terámenes

La plataforma de la colina rocosa de Pnyx, en Atenas, en dónde Terámenes y otros políticos se ponían en pie mientras hablaban. Al fondo está la Acrópolis de Atenas.

Terámenes (muerto en 404 a. C., en griego: Θηραμένης) fue un político ateniense, importante en la década final de la Guerra del Peloponeso, la llamada Guerra de Decelia. Participó activamente en los dos periodos del gobierno oligárquico de Atenas, así como en el juicio de los generales que comandaban la armada ateniense durante la Batalla de Arginusas, en 406 a. C.

Hijo de Hagnón, el fundador de Anfípolis y natural del demo (población) de Estiria, fue uno de los principales instigadores del golpe de Estado de los Cuatrocientos, pero dentro del movimiento oligárquico tuvo una tendencia más moderada que otros, que le llevó a ponerse al frente de la corriente que se opuso a los excesos de la oligarquía y dio paso al gobierno de los Cinco Mil.

Tras la victoria en Arginusas (406 a. C.), consiguió librarse de la acusación de no haber prestado auxilio a los náufragos, pero contribuyó a la condena a muerte de los seis estrategos. Después de la derrota final de Egospótamos, tuvo un papel importante en las negociaciones de la rendición de Atenas y participó en el gobierno oligárquico de los Treinta Tiranos. Pero también en esta ocasión sus tendencias moderadas le distanciaron de sus colegas. Esta vez el resultado fue negativo: se enfrentó a Critias, el radical tío de Platón, y fue condenado a muerte y ajusticiado.

Desde la Antigüedad ha sido objeto de diversas valoraciones. Se le ha culpado por su actitud cambiante (se le llamó « coturno», calzado para ambos pies), pero también se han apreciado su moderación y sus esfuerzos por mantenerse entre los regímenes populares y los excesos de las oligarquías radicales.

Oligarca moderado, a menudo se encontró atrapado entre los demócratas por un lado y la facción extremista de los oligarcas en el otro. Tuvo éxito en sustituir una oligarquía de pocas personas por una más amplia en 411 a. C. pero falló al intentarlo de nuevo en 404 a. C. Fue ejecutado por los extremistas a cuyas políticas se había opuesto.

Terámenes fue una figura central en cuatro grandes episodios de la historia de Atenas. Apareció en escena en 411 a. C. como uno de los líderes del golpe de estado oligarca, pero cuando empezó a diferir de las ideas de los otros conspiradores, comenzó a oponerse a los nuevos líderes y tomó el mando en la oposición a la nueva oligarquía para reemplazarla por una más amplia. Sirvió como general varios años más después de esto, pero no fue reelegido para el puesto en 407 a. C. Durante la Batalla de Arginusas, en la que sirvió como trierarca, se le encargó rescatar a los marineros atenienses de los barcos que se estaban hundiendo, pero se lo impidió una tormenta. Ese incidente desencadenó la furia del pueblo de Atenas, y Terámenes tuvo que defenderse y exonerarse de su responsabilidad en el rescate fallido. La controversia terminó con la ejecución de seis generales que habían dirigido la batalla.

Tras la derrota ateniense en la Batalla de Egospótamos en 405 a. C., Terámenes negoció con Esparta los términos de la rendición. Luego se convirtió en un miembro de la nueva oligarquía conocida como los Treinta Tiranos que Esparta había impuesto a su rival. Terámenes volvió a entrar en conflicto con los miembros más extremistas del nuevo gobierno y sus protestas por el reino de terror impuesto llevaron a los oligarcas a planear su destitución. Fue denunciado a la asamblea oligarca y, luego, al ver que dicha institución tenía reparos en castigarle, fue ejecutado sin juicio.

Terámenes siguió siendo una figura controvertida tras su muerte. Lisias le criticó vigorosamente mientras que perseguía a varios de sus antiguos aliados políticos, pero otros defendieron sus acciones. Los modernos historiadores han ido cambiando su postura en el tiempo: en el siglo XIX, Terámenes era condenado casi de forma universal, pero estudios recientes dan opiniones más positivas. Algunos historiadores han visto en Terámenes un oportunista egoísta, y otros un moderado con principios. Los detalles de sus acciones, sus motivaciones, y la naturaleza de su carácter, siguen debatiéndose hoy en día.

Registro histórico

No se tiene constancia de ninguna biografía antigua de Terámenes, pero su vida y acciones están relativamente bien documentadas, gracias al amplio tratamiento que se da de su figura en varios de los trabajos que nos han llegado. El orador ático Lisias habla detenidamente de Terámenes en varios de sus discursos, aunque de una manera muy hostil.[2]

Diodoro Sículo, probablemente tomando su relato en varios puntos del historiador griego Éforo, proporciona otro relato que se aparta considerablemente del de Jenofonte en varios puntos.[3] Terámenes también aparece en varias otras fuentes, que, si bien no proporcionan muchos detalles, han sido usadas para esclarecer las disputas políticas que rodearon la vida de Terámenes y su recuerdo.

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