Teoría de Adán-Dios

La teoría de Adán Dios es un grupo de conceptos e ideas que se desarrollaron a partir de un discurso de Brigham Young, líder mormón, por primera vez en la década de 1850; según la cual Adán «es nuestro padre y nuestro Dios y el único dios con el que nosotros tenemos que ver».[1] Young, se alega, otorgó a Adán diversos papeles en la historia bíblica, chocando en ocasiones frontalmente con muchos dogmas básicos del cristianismo tradicional. Entre otras argumentaciones que parten de dicha 'teoría' y reinterpretaciones de la época, resalta el pronunciamiento de que Adán fue el padre literal de Jesucristo.

Algunos de los contemporáneos de Young interpretaron la doctrina como si estuviera asumiendo que Adán era el Dios de la Tierra y el padre de Jesucristo. Interpretada así, la doctrina era confusa y fue mal acogida incluso por otros líderes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, así como por el público general mormón, que se posicionó de una manera más pragmática con respecto a las declaraciones del Presidente Young y sus interpretaciones.

1. Los mormones creen en la pluralidad de dioses. No una pluralidad de adoración de dioses al estilo de griegos y egipcios, ya que los mormones son monoteístas en adoración;[2] sino una pluraridad de seres plenipotenciarios en los límites de sus dominios a quienes denominan dioses. En el mormonismo un hombre justo y obediente llega a ser un dios sobre los dominios que el Padre le otorgue.
2. Creen en la premortalidad de todo el género humano, es decir, que cada persona que ha nacido en la tierra, vivió en la presencia de Dios antes de nacer, como ser independiente, dotado de inteligencia y siendo, en espíritu, hijos de Dios el Padre. La preexistencia o premortalidad no es atributo exclusivo, para ellos, de Jesucristo, sino de cada ser humano. En esa vida premortal habrían existido muchos personajes prominentes, empezando por Jesus, el primer hijo nacido a Dios en espíritu, y todos los profetas, siendo uno de suma preponderancia Adán, y, a su vez, todo el género humano.

En ese sentido, Adán, habiendo sido sumamente justo en vida según las escrituras mormonas, habría sido perdonado y bendecido como un gran profeta dentro de su vida. Una vez muerto habría seguido su obra y recobrado el poder y la honra que tuvo como uno de los hijos espirituales más importantes de Dios antes que el mundo fuese y sería en jerarquía, el dios más cercano a Dios el Padre y por ende el único Dios con el cual tenemos que ver, en lo que a jerarquía familiar se refiere.

En otras palabras, "el título Dios atribuido a Adan encierra la autoridad que aun tiene éste lo que respecta a su descendencia, como el Gran Anciano de Días".

Sin embargo no apunta a que Adán sea el Padre de Jesucristo, siendo este último, el único Dios a quien adoran los mormones.

Antecedentes

Aunque José Smith, el fundador del mormonismo, nunca enseñó la doctrina de Adán-Dios en alguna de sus declaraciones públicas registradas, proporcionó varias enseñanzas de las cuales los seguidores de la teoría de Adán-Dios se apoyaron. Por ejemplo, Smith enseñó, en un sermón en 1839, que Adán era en realidad el Arcángel Miguel, quien participó de la Primera Presidencia en la vida premortal.[7]

Brigham Young y otros adherentes a la teoría de Adán-Dios afirmaban que Smith fue el revelador de la doctrina,[11]

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