Teoría crítica

Max Horkheimer (izquierda), Theodor Adorno (derecha) y Jürgen Habermas (fondo derecha) en 1965 en Heidelberg.

La teoría crítica es una escuela de pensamiento que pone énfasis en la evaluación y la crítica de la sociedad y de la cultura a partir del estudio de las ciencias sociales y las humanidades. Como término, la teoría crítica tiene dos significados con diferentes orígenes e historias: el primero tiene sus orígenes en la sociología y el segundo en la crítica literaria. A través de este último, la teoría crítica se usa como un término genérico que puede describir una teoría fundada desde la crítica.

En sociología y filosofía política, el término "teoría crítica" describe la filosofía neomarxista de la Escuela de Frankfurt , que se desarrolló en Alemania desde la década de 1930. Este uso del término requiere la capitalización de su nombre propio ("Teoría Crítica"), mientras que "una teoría crítica" o "una teoría social crítica" puede tener elementos de pensamiento similares, pero no enfatizar su linaje intelectual específicamente con la Escuela de Frankfurt.

Los teóricos de la Escuela de Frankfurt, que tuvo su origen en el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Fráncfort del Meno, recurrieron a los métodos críticos de Karl Marx y Sigmund Freud. La teoría crítica sostiene que la ideología es el principal obstáculo para la liberación humana.

La Teoría crítica es representada principalmente por: Theodor Adorno, Walter Benjamin, Max Horkheimer, Herbert Marcuse, Jürgen Habermas, Oskar Negt o Hermann Schweppenhäuser, Erich Fromm, Albrecht Wellmer y Axel Honneth entre otros.

La teoría crítica insiste en la ideología como el principal obstáculo para la liberación humana. Esta fue establecida como una escuela de pensamiento principalmente por los teóricos de la escuela de Frankfurt Herbert Marcuse, Theodor Adorno, Max Horkheimer, Walter Benjamin y Erich From. Asimismo, la teoría crítica moderna también tiene influencias de György Lukács y Antonio Gramsci, así como de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, principalmente de Jürgen Habermas. En los trabajos de Habermas, la teoría crítica fue más allá de sus raíces teóricas del idealismo alemán y se aproximó al pragmatismo americano. El interés por la “base y superestructura” social es uno de los conceptos filosóficos marxistas persistentes en gran parte de la teoría crítica contemporánea.

Definición y primera formulación de la teoría crítica.

La teoría crítica es formulada por Max Horkheimer por primera vez en su obra de 1937.12 En ella, describió la teoría como crítica en la medida en que busca liberar a los humanos de las circunstancias que los esclavizan.

El proyecto inicial se define como marxismo heterodoxo, es decir, de realizar soluciones congruentes a los problemas de la sociedad, como la desigualdad de clases, no solo desde el punto de vista sociológico, sino también filosófico. Aspiraban a combinar a Marx, reparando en el inconsciente, en las motivaciones más profundas. Por ello la teoría crítica debería ser un enfoque que, más que tratar de interpretar, debiera poder transformar el mundo.

Los conceptos centrales de la teoría crítica son los siguientes:

1.     Que la teoría crítica y social debe dirigirse a la totalidad de la sociedad en su especificidad histórica (i.e. cómo se configuró en un momento específico).

2.     Que la teoría crítica debería mejorar la comprensión de la sociedad integrando todas las ciencias sociales principales, incluyendo la geografía, la economía, sociología, la historia, las ciencias políticas, la antropología y la psicología.

Esta versión de teoría “crítica” proviene del uso del término “crítica” de Kant (S.XVIII) y Marx (S.XIX) en la Crítica de la razón pura de Kant y el concepto de Marx de que su obra Das Kapital  forma una “critica de la economía política”. Para el idealismo transcendental de Kant, “crítica” significa examinar y establecer los límites de la validez de una facultad, tipo o conjunto de conocimientos, especialmente explicando las limitaciones impuestas por los conceptos fundamentales e irreducibles en uso en ese sistema de conocimiento.

La noción de crítica de Kant se ha asociado con la revocación de creencias falsas, improbables o dogmáticas, filosóficas, sociales y políticas, porque la crítica de Kant a la razón implicaba la crítica de ideas dogmáticas, teológicas y metafísicas y se entrelazaba con la mejora de la autonomía ética y la crítica de la ilustración de la superstición y la autoridad irracional. Ignorado por muchos en círculos de “críticos realistas”, sin embargo, el ímpetu inmediato de Kant por escribir su Crítica de la razón pura fue para abordar problemas planteados por el empirismo escéptico de David Hume que, al atacar a la metafísica, empleó la razón y la lógica para debatir contra la cognoscibilidad del mundo y de las nociones comunes de la causalidad. Kant, por el contrario, impulsó el empleo de demandas metafísicas a priori como requisito, ya que si se puede decir que algo es cognoscible tendría que establecerse sobre las abstracciones distintas de los fenómenos perceptibles.

Una de las características distintivas de la Teoría Crítica, como Adorno y Horkheimer elaboraron en su Dialéctica de la Ilustración (1947), es una cierta ambivalencia respecto a la suprema fuente de fundación de la dominación social, una ambivalencia que dio lugar al “pesimismo” de la nueva Teoría Crítica sobre la posibilidad de la emancipación humana y la libertad. Esta ambivalencia se arraigó, por supuesto, en las circunstancias históricas en las que el trabajo se produjo originalmente, en particular en el ascenso del Socialismo Nacional, el capitalismo de estado y la cultura de masas como nuevas formas de dominación social que no podrían ser explicadas adecuadamente dentro de los términos de la sociología Marxista tradicional.

Para Adorno y Horkheimer, la intervención del estado en la economía había abolido eficazmente la tensión entre las “relaciones de producción” y “fuerzas productivas de la sociedad”, una tensión que según la Teoría Crítica tradicional, constituía la contradicción primaria dentro del capitalismo. El mercado (como un mecanismo “inconsciente” para la distribución de bienes) y la propiedad privada habían sido sustituidos por la planificación centralizada y la propiedad socializada de los medios de producción.

Sin embargo, al contrario que la famosa predicción de Marx en el Prefacio a la contribución de la crítica de la economía política, este cambio no dio lugar a una “era de revolución social”, sino más buen al fascismo y al totalitarismo. Como tal, la Teoría Crítica fue dejada, en palabras de Jürgen Habermas, sin “nada en la reserva a lo que pudiera apelar; y cuando las fuerzas de producción entran en una simbiosis perniciosa con las relaciones de producción que se suponía que debían abrirse de par en par, ya no hay más dinamismo sobre el cual la crítica pueda basar su esperanza”. Para Adorno y Horkheimer, esto planteaba el problema de cómo explicar la aparente persistencia de dominación en la ausencia de la misma contradicción que, según la Teoría Crítica tradicional, era la fuente de la propia dominación.

En los sesenta del siglo XX, Jürgen Habermas planteó el debate epistemológico a un nuevo nivel en su Conocimiento e interés, identificando el conocimiento crítico como aquello basado en principios que lo diferenciaban de las ciencias naturales o de las humanidades, a través de su orientación a la auto-reflexión y a la emancipación. Pese a no estar satisfecho con el pensamiento de Adorno y Horkheimer en su Dialéctica de la Ilustración, Habermas comparte la opinión de que en forma de la racionalidad instrumental, la era de la modernidad marca un movimiento aparte de la liberación de la ilustración y hacia una nueva forma de esclavitud. En el trabajo de Habermas, la Teoría Crítica trascendió sus raíces teóricas en el idealismo alemán y progresó hacia el pragmatismo americano.

Habermas ahora está influenciando la filosofía de la Ley en muchos países – por ejemplo, la creación de la filosofía social de la Ley en Brasil, y su teoría tiene también el potencial de hacer del discurso de la ley una institución importante del mundo moderno como herencia de la ilustración.

Sus ideas acerca de la relación entre la modernidad y la racionalización están fuertemente influenciadas por Max Weber. Habermas eliminó más elementos de la Teoría Crítica derivados del idealismo alemán Hegeliano, aunque su pensamiento sigue siendo ampliamente Marxista en su enfoque epistemológico. Tal vez sus dos ideas más influentes son los conceptos de la esfera pública y la acción comunicativa; este último llega parcialmente como una reacción a nuevos retos post-estructurales o, también llamados post-modernos para el discurso de la modernidad. Habermas mantuvo correspondencia con regularidad con Richard Rorty y se puede percibir un fuerte sentido del pragmatismo filosófico en su teoría; tal pensamiento atraviesa con frecuencia los límites entre la sociología y la filosofía.

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