Templo solar egipcio

Dibujo del Templo Solar de Nyuserra, en Abusir.
L'archéologie égyptienne, Gaston Maspero, 1907.

El Templo Solar egipcio surge con la finalidad de poder representar ritualmente la potencia vivificadora del dios sol Ra, según la concepción religiosa de los sacerdotes de Heliópolis.

En época del reinado de Userkaf, el primer faraón de la dinastía V de Egipto (c. 2500 a. C.), se impone una nueva ideología religiosa, la mística solar del clero de Heliópolis, y se abandona la doctrina de los sacerdotes menfitas. Esta ideología, para escenificar su liturgia, origina una nueva tipología arquitectónica para los templos: el Templo Solar.

Explicación

La apariencia de los templos del sol en el comienzo de la quinta dinastía se asocia con un cambio religioso que tiene sus orígenes en el reinado de Dyedefra, faraón de la cuarta dinastía. Entonces el fortalecimiento del culto al dios sol Ra fue también un cambio en el culto al rey: El faraón había sido considerado como un dios, y ahora era solo el hijo del dios. También hubo cambios en el culto a los muertos. Se crearon santuarios orientados al oeste, lugar donde muere el Sol, asociados, incluso a gran distancia, con las tumbas reales. Ambas estructuras debían facilitar el tránsito al otro mundo del faraón para que pueda reunirse con su padre Ra. Al final de la quinta dinastía llegaron nuevos cambios radicales religiosos, lo que llevó a que dejasen de construirse los Templos Solares; al culto del dios Sol ahora se superpone el de Osiris y el Duat. El faraón Unis es el primero en grabar en las paredes de su tumba los Textos de las Pirámides, un texto desde entonces crucial para la supervivencia en el otro mundo del soberano.[1]

Además del religioso, el culto solar tenía otro significado económico importante, sobre todo cuando se trataba del asociado a una pirámide. Por ejemplo, Neferirkara dejó escrito que las ofrendas para su culto fuesen entregadas en el Templo Solar.[2]

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