Templo romano de Córdoba

Templo romano
Bien de Interés Cultural
Patrimonio histórico de España
Templo romano Córdoba.jpg
Declaración 29 de mayo de 2007
Figura de protección Zona arqueológica
Código RI-55-0000129
Coordenadas 37°53′05″N 4°46′35″O / 37.8847, 37°53′05″N 4°46′35″O / -4.77639
Ubicación Bandera de España Córdoba ( España)
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La ciudad española de Córdoba posee los restos de un templo romano, que fue descubierto en los años 1950 durante la ampliación del ayuntamiento.[1] Se encuentra situado en el ángulo formado por las calles Claudio Marcelo y Capitulares. No es el único templo que tuvo la ciudad, pero sí fue posiblemente el más importante de todos, así como el único conocido por excavación arqueológica. Es un templo pseudoperíptero, hexástilo y de orden corintio de 32 metros de largo por 16 de ancho.

Su construcción se comenzó durante el reinado del emperador Claudio ( 41- 54) y se terminó unos cuarenta años después, durante el reinado del emperador Domiciano ( 81- 96).[2] Supuestamente estaba dedicada al culto imperial. Sufrió algunas modificaciones en el siglo II, reformas que parecen coincidir con el cambio de ubicación del foro colonial.

En la zona ya habían sido encontrados elementos arquitectónicos, tales como tambores de columnas, capiteles, etc. todo ello de mármol, por lo que la zona era conocida como los marmolejos. Esta zona de Córdoba pudo constituirse entre el siglo I y el siglo II, como el foro provincial de la Colonia Patricia, título que recibió la ciudad durante la dominación romana.

Samuel de los Santos, entonces director del Museo Arqueológico, y Félix Hernández fueron los directores de la excavación, en 1951. La interpretación de los restos que iban siendo descubiertos fue realizada por el arqueólogo Antonio García Bellido.

Situación actual

Capiteles, fustes y otros fragmentos del templo.

El edificio estaba situado sobre un pódium y estaba conformado por seis columnas en su fachada frontal y por diez columnas en cada uno de los laterales. Actualmente, los únicos restos que quedan del edificio son su cimentación, la escalera, el altar y algunos fustes de columnas y capiteles. Las formas que se ven hoy día son el resultado del proyecto de reconstrucción llevado a cabo a mediados del siglo XX, en los años cincuenta y sesenta, tras el descubrimiento de los restos hallados durante la construcción del Ayuntamiento de Córdoba. Lo que actualmente puede contemplarse se debe a las reconstrucciones llevadas a cabo por el arqueólogo Antonio García Bellido y el arquitecto Félix Hernández. Tanto los pilares como los fustes fueron construidos para la reconstrucción por Félix Hernández.

Lo más destacado del conjunto son los cimientos: los que sustentaban el edificio propiamente dicho y los contrafuertes delanteros, dispuestos en forma de abanico y apoyados en un muro (parte del cual es hoy visible en el Ayuntamiento), los cuales creaban un soporte para evitar que se desplazase por el peso del conjunto, construido completamente en mármol. Este tipo de sujección, llamada antérides, no era frecuente en el Imperio, lo cual supone un valor añadido al conjunto cordobés. Las antérides junto a los masivos cimientos del templo nos hablan de la magnitud que debió tener el templo, ampliamente visible desde la Vía Augusta, principal vía de entrada por el este, que corría paralela al circo.

Alrededor pueden verse algunos fragmentos originales del templo, tales como piezas de tambores o capiteles. Otros restos fueron llevados al Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba para su mejor conservación, como algunos relieves que allí se exponen, y donde también se hallan algunos de sus capiteles, mientras que varios fustes de sus columnas se pueden observar en la plaza de las Doblas.

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