Templo de Santa Prisca de Taxco

Templo de Santa Prisca
Monumento histórico
(M-12-011-05-00)
Prisca taxco guerrero.jpg
Localización
PaísFlag of Mexico.svg México
DivisiónGuerrero
SubdivisiónTaxco de Alarcón
Información religiosa
CultoIglesia Católica
DiócesisDiócesis de Chilpancingo-Chilapa
Acceso públicoDiariamente

UsoTemplo religioso
EstatusParroquia
AdvocaciónSanta Prisca
Historia del edificio
Fundador(es)José de la Borda
Construcción1751

Arquitecto(s)Cayetano de Ciguenza, Diego Durán, Juan Caballero
Datos arquitectónicos
TipoPlanta en cruz latina, con una nave y crucero
Estilo(s)Churrigueresco, Barroco novohispano
MaterialesCantera

Nave principalUna nave
CúpulaUna cúpula
Torre(s)Dos torres
18°33′23″N 99°36′17″O / 18°33′23″N 99°36′17″O / -99.604588
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El Templo de Santa Prisca es un monumento colonial que se localiza en la ciudad de Taxco de Alarcón, en el norte del estado de Guerrero, México. Se trata de un edificio construido en la década de 1750 (más precisamente, entre los años 1751 y 1758), dedicado para el culto católico en esa población cuya principal actividad fue —y sigue siendo— la minería de la Plata.

La construcción fue ordenada por el minero catalán José de la Borda, uno de los más prósperos de la región taxqueña por el siglo XVIII. Aunque había llegado a Taxco sólo unos treinta y cinco años antes de la construcción del templo de Santa Prisca, José de la Borda ya era uno de los personajes más importantes del mineral, razón por la cual el Arzobispado de México le permitió erigir la parroquia a su entero gusto.

Desde 1758 hasta 1806, el templo fue el edificio más alto de México con una altura de 94.58 metros.

Construcción

La construccion templo de Santa Prisca en Taxco duró 7 años y medio y tuvo como propósito la creación de un espacio desde donde el sacerdote Manuel de la Borda —hijo de José de la Borda, benefactor y fundador de la parroquia— pudiera oficiar misa. El diseño arquitectónico estuvo a cargo del arquitecto francés Diego Durán, y del español Cayetano Sigüenza. Los retablos son obra de los también españoles Isidro Vicente y Luis de Balbás. En el lugar suele decirse, incluso por los guías turísticos, que el templo fue construido en siete años. Esto no es más que una pintoresca leyenda, si bien es cierto que aún está por averiguar el tiempo y técnicas utilizadas en su construcción.