Televisión en Argentina

Líderes de audiencia
según Kantar Ibope

La televisión es uno de los medios de comunicación más desarrollados en Argentina. Nacida el 17 de octubre de 1951,[1] la televisión argentina está fuertemente arraigada a la cultura e idiosincrasia del país, siendo la cotidiana compañía favorita de los argentinos desde hace más de 60 años. En la pantalla local se encuentran exponentes de los más variados géneros y formatos televisivos. Hay una amplia oferta de programas de producción propia, así como versiones locales de formatos adquiridos en el exterior, y en algunos casos reposiciones de programas nacionales y extranjeros. La primera televisora de Argentina fue Canal 7, hoy denominada Televisión Pública Argentina con sede en la ciudad de Buenos Aires, que actualmente es la que tiene mayor cobertura a nivel nacional.

Con una amplia cantidad de emisoras con sede en diferentes ciudades del país, Argentina es la cuarta potencia a nivel mundial en materia de exportación de formatos televisivos, sólo superada por Estados Unidos, Holanda y Reino Unido.[4]

Historia

Martín Tow mostrándole al Presidente Farrel y al Vicepresidente Perón, distinto equipamiento de transmisión de TV, en 1944. (Foto AGN)

Los principios (1951 - 1959)

La primera licencia para una estación de televisión en Argentina fue otorgada en 1945 a Martín Tow, aunque sólo de carácter experimental.[1] poco después, el 4 de noviembre de ese año. A las dos semanas, la transmisión del partido de fútbol entre San Lorenzo y River Plate desde el Viejo Gasómetro, marcó el inicio del deporte en la nacida TV. Tras el derrocamiento de Perón, por la autodenominada Revolución Libertadora en 1955, la emisora pasó definitivamente a manos del Estado Nacional.

En el nuevo medio se fueron formando artistas, operadores, escenógrafos, camarógrafos, maquilladores, iluminadores y directores, la mayor parte de ellos provenientes del mundo del espectáculo que en aquel momento vivía su época de oro: el teatro, el cine y la radio. Todo se hacía en vivo, dando lugar muchas veces a equívocos e improvisaciones. Algunos espacios eran comprados por las empresas comerciales o agencias de publicidad por lo que Canal 7 no era el patrocinador de todos sus programas.

En los primeros años de la Televisión Argentina, los programas culinarios eran los favoritos de la Ama de casa. Desde 1952 y por más de 30 años, la recordada Doña Petrona y su infaltable ayudante Juanita Bordoy, enseñaron a cocinar a generaciones de argentinos como en el programa Buenas tardes, mucho gusto.

El primer formato de producción nacional fue el Telenoticioso, al que siguieron los musicales y los culinarios con la mítica Petrona C. de Gandulfo. A partir de 1956, atendiendo a las demandas de un público predominantemente femenino nacieron las primeras telenovelas, siendo pionero el Teleteatro a la hora del té, con Fernando Heredia y María Aurelia Bisutti. En la programación general, en tanto, la oferta comenzó a ampliarse: se impusieron los periodísticos con figuras como Blackie o Tito Martínez del Box; las comedias familiares con Mirtha Legrand, Ángel Magaña, Jorge Salcedo y Osvaldo Miranda; y los shows musicales con la presentación de cantantes solistas. Nuevos nombres ganaron un lugar indiscutible en el flamante medio: Augusto Bonardo, Juan Carlos Thorry, Analía Gadé y hasta el diseñador de modas Jean Cartier.

Otros programas pioneros fueron: Operación Cero, Todo el año es Navidad, La familia Gesa, Historias de jóvenes y Obras maestras del terror. Fue la década de los locutores Adolfo Salinas, Guillermo Brizuela Méndez, Pinky, Juan Carlos Rousselot, Julio Bringuer Ayala, Nelly Prince, Guillermo Cervantes Luro, Carlos D'Agostino, Cacho Fontana, entre otros. Entre los programas de deportes, se destacaba La cabalgata deportiva Gillette con transmisiones de boxeo, mientras que los estrenos cinematográficos eran cubiertos por periodistas como Domingo Di Nubila y Chas de Cruz con su Diario del cine.

El 25 de noviembre de 1957, fue aprobado el Decreto-Ley 15 460, que estableció el otorgamiento de licencias, dando origen a la televisión privada.

La llegada de la televisión privada (1960 - 1969)

El 18 de abril de 1960 nació Canal 12 de Córdoba, la segunda televisora del país y primera en el interior. En Buenos Aires, el 9 de junio del mismo año inició sus transmisiones Canal 9; el 1 de octubre de 1960 lo hizo Canal 13[6] y el 21 de julio de 1961, Canal 11. En la vecina ciudad de La Plata, el 25 de junio de 1966, fue el turno de Canal 2. También fueron inaugurándose emisoras en diversas ciudades del país como Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Bahía Blanca, Mendoza, etc.

Canal 9, de la Compañía Argentina de Televisión (Cadete) creada por los hermanos Lowe, profesionales del cine, no tuvo mucho éxito inicial y en 1963 pasó a manos de Alejandro Romay quien le dio un perfil popular, centrado en productos masivos. Canal 13, de Producciones Argentinas de Televisión (Proartel) dirigida por Goar Mestre, uno de los pioneros del medio a nivel latinoamericano, desarrolló un estilo de programación apuntado especialmente a la clase media. Canal 11 -luego llamado Teleonce-, de Difusión Contemporánea (Dicon) fundada por el sacerdote Héctor Grandinetti, promovía una televisión para toda la familia, siendo adquirido en 1970 por Héctor Ricardo García quien le dio una orientación más popular y periodística. Los tres canales privados capitalinos tuvieron en sus comienzos un "padrino" estadounidense, como accionista y proveedor exclusivo de tecnología y contenidos: NBC de Canal 9, CBS de Canal 13 y ABC de Canal 11, relación que se extinguió con los años.[7]

A principios de los '60, Canal 13 emite los sábados a la noche El Club del Clan, un programa musical con cantantes de la Nueva ola, que logró ser un suceso alcanzando más de 50 puntos de rating y convirtiendo en estrellas a Palito Ortega, Violeta Rivas y Raúl Lavié, entre otros.

La década de 1960 fue la época de gran expansión del medio basada en una programación variada, en adelantos técnicos notables como la máquina Ampex que permitía la grabación en carreteles de cinta sin cortes, en la ofensiva publicitaria que desechó las placas estáticas y donde las propias emisoras comercializaban los segundos de aire a través de sus gerencias comerciales, y en una industria que crecía a su sombra y retroalimentaba su funcionamiento: revistas especializadas -Radiolandia, Antena, Canal TV, TV Guía- y mediciones de audiencia (rating). Estas últimas daban cuenta de los programas preferidos por el público: humorísticos como Felipe, Viendo a Biondi y Telecómicos; comedias como Dr. Cándido Pérez, señoras, La familia Falcón y La nena; telenovelas como El amor tiene cara de mujer y Cuatro hombres para Eva; además de series de acción y comedias norteamericanas: El fugitivo, Bonanza, Combate, Ruta 66, La caldera del diablo, Yo quiero a Lucy, Los tres chiflados, El show de Dick Van Dyke, Disneylandia, Lassie, Rin Tin Tin, etc.

En 1960 había hecho su aparición en pantalla Tato Bores, un actor clásico del humor político que mantendría su vigencia hasta los años '90, con interrupciones impuestas por la censura de diferentes gobiernos. Aparecieron también programas destinados a segmentos particulares de la audiencia: infantiles como Titanes en el ring, El Capitán Piluso y El flequillo de Balá; juveniles como El club del clan y Escala musical; o femeninos como Buenas tardes, mucho gusto. Los fines de semana tenían gran impacto receptivo los programas de larga duración en vivo, conocidos como ómnibus: el pionero Sábados circulares, Sábados continuados, Sábados de la bondad y Domingos de mi ciudad, luego convertido en Feliz domingo para la juventud. La década cerró con la cobertura de la llegada del hombre a la Luna el 20 de julio de 1969, la inauguración de la primera estación de comunicaciones vía satélite, en Balcarce, el 20 de septiembre, y el éxito de programas hoy ya clásicos como Los Campanelli, Telenoche, Almorzando con Mirtha Legrand y La campana de cristal.

En 1960, Canal 9 emite en las tardes, un programa infantil para la merienda de los más pequeños del hogar; El Capitán Piluso, protagonizado por Alberto Olmedo. El programa fue un éxito de audiencia manteniéndose durante tres años en el 9, para luego emigrar a Canal 7 y Canal 2, por otras tres años más.

Paralelamente los canales del interior comenzaron a incorporar las máquinas grabadoras, retransmitiendo la programación de Capital Federal en diferido. La escasa calidad de la señal más allá de los 60 kilómetros de las antenas emisoras llevó a la instalación de repetidoras, además de la creación de los primeros circuitos cerrados en diversas localidades, naciendo la televisión por cable.

En 1969, se dio un gran avance para el país en materia televisiva que achicó la escala global. En la ciudad bonaerense de Balcarce, se instaló la primera estación terrena que permitió las transmisiones vía satélite. Sin embargo, la fragilidad inicial en el uso de esa tecnología se percibe en el hecho, por ejemplo, de la llegada del hombre a la Luna, el primer acontecimiento que se transmitiría en directo, que no se supo hasta último momento si se podría ver o no.[8]

Los años 70 (1970 - 1982)

En la década de 1970 continuó creciendo la oferta segmentada: musicales como Música en libertad y Alta tensión para la juventud, Grandes valores del tango y Asado con cuentos de Luis Landriscina para el público mayor; transmisiones deportivas como las peleas de boxeo de Carlos Monzón y Víctor Galíndez, y el Mundial de Fútbol de 1974; humorísticos como La tuerca, Hupomorpo, Operación Ja Ja y El chupete; concursos como Si lo sabe cante y Yo me quiero casar, ¿y usted? de Roberto Galán; los dramas unitarios entre los que se destacaba Cosa juzgada, con uno de los mejores elencos de la escena nacional y dirigido por David Stivel.

Las telenovelas por su parte, comenzaron a ocupar la franja nocturna, sucediéndose los grandes éxitos de Alberto Migré como Rolando Rivas, taxista, Pobre diabla, Dos a quererse y Piel naranja, consagrando a nuevas figuras formadas en el medio: Soledad Silveyra, Claudio García Satur, Beatriz Taibo, Arturo Puig, María de los Ángeles Medrano, Claudio Levrino, Arnaldo André, etc.

Intervención estatal

En 1973, habiendo expirado los plazos de licencia, el Estado Nacional intervino los canales privados 9, 11 y 13 de la Capital Federal, primero en forma parcial y luego definitiva por decreto del gobierno de María Estela Martínez de Perón del 1º de agosto de 1974

Proceso de Reorganización Nacional

El 24 de marzo de 1976 se produce un golpe de estado autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. De 1976 a 1983, los canales de televisión pasaron a ser controlados por las Fuerzas Armadas: el 9 por el Ejército, el 11 por la Fuerza Aérea y el 13 por la Armada.

El 3 de mayo de 1979, Canal 7 pasa a llamarse Argentina Televisora Color (ATC) y comienza a transmitir desde el complejo construido en Figueroa Alcorta 2977'. Desde el 1 de mayo de 1980 emite su programación a color.

Con la estatización se hizo moneda corriente la censura. Durante la dictadura se impusieron las listas negras: figuras como Norma Aleandro, Marilina Ross, Juan Carlos Gené, Irma Roy, Luis Politti, Federico Luppi, Bárbara Mujica, Carlos Carella, Héctor Alterio, David Stivel, entre otras, ya amenazadas durante el gobierno anterior por la llamada Triple A, fueron prohibidas por decisión de la Junta Militar. Asimismo fueron víctimas numerosos periodistas del medio.

Argentina organiza el Mundial de Fútbol de 1978, por lo que se decide transmitir el evento por televisión en color, adoptando el sistema PAL-N. Se construyó un complejo de transmisión situado en la Avenida Figueroa Alcorta 2977 de la Ciudad de Buenos Aires con una estructura edilicia única en Argentina diseñada para funcionar como una emisora de televisión (por ej., sus estudios están flotando y recubiertos en una cápsula de aire, evitando filtraciones de sonidos de aviones que sobrevuelan continuamente, etc). Fue inaugurado a principios de 1978, denominado originalmente Argentina 78 Televisora / Centro de Producción a colores Buenos Aires. Sin embargo, la transmisión al aire del Mundial 78 se realizó en blanco y negro, hacia la provincia de Buenos Aires y el exterior en color, y sólo la final del evento fue transmitido en color bajo la norma alemana PAL para todo el país. Finalizado el campeonato, el complejo fue otorgado a Canal 7, que el 3 de mayo de 1979 pasa a llamarse (ATC) Argentina Televisora Color identificación creada bajo la dirección de Carlos Montero padre. Otros nombres propuestos eran: Televisión Nacional de Argentina, Televisión Argentina, Radio-Televisión Argentina, Primera Televisión Argentina y Red de Televisión del Estado. La inauguración oficial de las transmisiones en color fue el 1 de mayo de 1980.

A comienzos de la década de 1980, se impuso una televisión pasatista con series estadounidenses que naturalizaban la violencia, los apremios ilegales y el sexismo: El hombre nuclear, La mujer biónica, Las calles de San Francisco, Kojak, SWAT, Los ángeles de Charlie. Las telenovelas incorporaron a niños o adolescentes en sus roles protagónicos, como Andrea del Boca o Las Trillizas de Oro, o reeditaron viejas historias como Rosa... de lejos (inspirada en Simplemente María) que se convierte en un éxito de audiencia con más de 60 puntos de Rating, a las que se sumaron otras de origen latinoamericano, sobre todo mexicanas, de bajo costo para la situación cambiaria de la época. Otros programas de estos años fueron Tiempo nuevo de Bernardo Neustadt, Pinky y la noticia, El show de Velasco Ferrero, La hora de Andrés y El Rafa. Un hito aparte lo constituyó Videoshow de Cacho Fontana, el primer programa en utilizar una videocámara.

En 1980, sobre el antecedente de la Comisión Nacional de Radio y Televisión (CONART) creada en 1972, fue establecido el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) con el fin de controlar el funcionamiento de los medios audiovisuales. Paralelamente fue promulgado el Decreto-Ley 22.285 de Radiodifusión, que mantuvo su vigencia, por casi tres décadas.

El 8 y 9 de mayo de 1982, y en plena Guerra de Malvinas, sucede un hecho histórico en la televisión argentina. ATC decide realizar una maratón televisiva denominada 24 horas por Malvinas, cuyo objetivo principal era recaudar fondos para los soldados que combatían en las Islas Malvinas. El programa fue conducido por Lidia Satragno y Jorge Fontana junto a una decena de actores, cantantes, deportistas y otras personalidades, que donaban objetos personales al Fondo Patriótico Malvinas Argentinas, y alcanzó un rating de 52.2 puntos.[9] Luego de 24 horas donde se exaltaba el espíritu patriótico de la audiencia, se logró reunir la inusitada cifra de 50 millones de dólares, con grandes dudas si lo recaudado llegó a destino.

La TV de los '80

El retorno de la democracia el 10 de diciembre de 1983, trajo aires frescos en la sociedad y por ende en la televisión, que renovó formatos y lenguajes, mostrando el grado de creatividad y madurez que el medio podía alcanzar. Ya en la última etapa de la dictadura, algunos productos ciertamente audaces para ese momento, marcaron el rumbo de lo que vendría: Nosotros y los miedos y Compromiso, dramas unitarios que abordaban temáticas profundas, incluso las relacionadas con el pasado reciente del país; Semanario insólito, una particular mezcla de información y humor, inspiró más tarde a Cable a tierra y La noticia rebelde.

Mirtha Legrand conduce desde 1968 Almorzando con Mirtha Legrand, el segundo programa más longevo de la historia de la televisión argentina, con más de 40 temporadas al aire.

Alejandro Romay retomó la conducción de Canal 9, efectivizada el 25 de mayo de 1984. Paralelamente, Canal 2 fue otorgado a José Irusta Cornet, quien más tarde estuvo asociado con Héctor Ricardo García. En cuanto a los Canales 11 y 13, continuaron bajo administración estatal durante el gobierno de Raúl Alfonsín, siendo privatizados por el de Carlos Menem el 20 de diciembre de 1989.

Los Domingos en ATC, Semanario Insólito proponía combinar noticias de actualidad con humor. Fue pionero en su estilo.

Entre los programas destacados de estos años pueden mencionarse: dramas unitarios como Situación límite, Alguien como usted, Vínculos, De fulanas y menganas y Hombres de ley; dramas en serie como Historia de un trepador y Contracara; humorísticos como No toca botón, Calabromas, Hiperhumor, Las mil y una de Sapag y Las gatitas y ratones de Porcel; concursos como Finalísima del humor, Seis para triunfar, Atrévase a soñar y Hola Susana; comedias como Mesa de noticias, Buscavidas, Supermingo, De carne somos, la juvenil Clave de Sol; en tanto que los programas ómnibus continuaron dominando los fines de semana, como Badía y compañía de Juan Alberto Badía o La noche del domingo de Gerardo Sofovich.

A partir de 1986, fue autorizado el uso de los satélites para la transmisión de televisión y radio tanto dentro del país como hacia el exterior, permitiendo asimismo la recepción de cadenas extranjeras. Esto conformó una de las principales ofertas de la televisión por cable, que comenzó su gran desarrollo.

La TV de los '90

El 15 de enero de 1990 fueron efectivizadas las licencias de los Canales 11 y 13:[11]

Emitido por primera vez en 1995 por América TV, Caiga Quien Caiga fue la conjunción de periodismo, humor y entretenimiento con un toque de sátira. Su creador y primer conductor fue Mario Pergolini.

Además del retorno de los canales a manos privadas, la década de 1990 produjo otros cambios. Se liberaron señales y frecuencias; surgieron poderosos multimedios que comenzaron a concentrar en una sola empresa diferentes medios de comunicación, y a su vez en éstos se hizo cada vez mayor la participación de grupos extranjeros en su composición accionaria.

Muñeca Brava, transmitida por Telefe en los mediodías de 1998 y 1999, fue una de las telenovelas más exitosas de los 90. Protagonizada por Natalia Oreiro y Facundo Arana, fue exportada a más de 80 países y traducida a 50 idiomas.

Por otra parte, el incremento del zapping generó desde la propia televisión una retórica más audaz e impactante, en muchos casos marcadamente sensacionalista, a fin de mantener al público cautivo. Indirectamente se vio afectada la difusión de material fílmico, ganando en actualidad aunque no siempre en calidad. Las viejas figuras dieron paso a los jóvenes de entonces como Mario Pergolini, Marcelo Tinelli, Adrián Suar, Cris Morena, entre otros, aunque continuaron algunas de larga data como Mirtha Legrand o Susana Giménez repitiendo fórmulas de éxito seguro.

El videocable, con su oferta de canales extranjeros, permitió la llegada de series originales sin doblaje: Los Simpson, Friends, Seinfeld, La niñera y Los expedientes secretos X. El público infantil también tuvo sus principales referentes en productos importados, proliferando dibujos animados con monstruos y criaturas extrañas. El deporte pasó a ocupar un rol destacado, con canales de dedicación exclusiva. Frente a esto, la TV de aire logró retener la atención del público, sobre todo en los primeros años de la década, con diversos productos: dramas unitarios como Atreverse y Alta comedia; dramas en serie como Zona de riesgo y El precio del poder; humorísticos como El palacio de la risa, Peor es nada, Juana y sus hermanas, Cha cha cha, Videomatch y Caiga quien caiga; comedias como Amigos son los amigos, ¡Grande pa!, El gordo y el flaco, La familia Benvenuto, La banda del Golden Rocket, Son de Diez, Mi cuñado y Un hermano es un hermano; concursos como Ta te show, Nico y Tiempo de Siembra; musicales como Ritmo de la noche; femeninos como Utilísima; infantiles como El show de Xuxa, El agujerito sin fin; juveniles como Jugate conmigo y La TV ataca; evocativos como Siglo 20 cambalache de Fernando Bravo y Teté Coustarot.

A partir de mediados de la década, el horario central pasó a ser ocupado por programas diarios en lugar de semanales como hasta entonces, principalmente telenovelas y comedias como Más allá del horizonte, Perla negra, Por siempre mujercitas, Ricos y famosos, Naranja y media, Gasoleros, Verano del '98, Campeones de la vida. En horario vespertino fueron ganando espacio los talk shows y programas de espectáculos; aunque la ficción prevaleció en comedias juveniles como Muñeca Brava, Montaña rusa, Chiquititas o Cebollitas, además de los consagrados culebrones.

La TV del 2000

En la primera década del 2000, la televisión vio la llegada de diversos reality shows como las primeras ediciones de Gran Hermano, Operación triunfo (Argentina), Popstars: tu show está por empezar, El Bar o Bailando por un sueño.

Las series y unitarios cobraron gran popularidad destacándose; Vulnerables, Culpables, Tiempo final (Argentina) Los Simuladores, Disputas, Mujeres asesinas, Tumberos, Socias y Tratame bien entre otros. Durante esta década también fue habitual ver adaptaciones locales de sitcoms estadounidenses como; La niñera, ¿Quién es el jefe?, Casados con hijos, Hechizada o Amas de casa desesperadas. También se realizaron producciones propias como; Amor mío, Durmiendo con mi jefe, Una familia especial, Sin código, Mosca & Smith, Hermanos y detectives y B&B.

Las telenovelas y culebrones siguieron siendo las preferidas de la audiencia, entre ellas; El sodero de mi vida, Son Amores, Resistire, Padre Coraje, Costumbres Argentinas, Soy Gitano, Los Roldan, Amor en Custodia, Sos mi vida, Montecristo, Lalola, Vidas Robadas , Los exitosos Pells, Por amor a vos, Don Juan y su bella dama y Valientes, entre otros. Las series y telenovelas infantiles y juveniles fueron tan exitosas que lograron traspasar fronteras; Rebelde Way, Frecuencia 04, Floricienta, Patito feo o Casi ángeles entre otras. Además, los canales decidieron poner al aire telenovelas extranjeras que lograron altos índices de audiencia como; la venezolana Mi gorda bella, las colombianas como Yo soy Betty, la fea, Pasión de gavilanes, la cual rompió records de audiencia con cuotas de pantalla del 90% y 34 millones de espectadores en todo el país, La tormenta y Doña barbara, las mexicanas como Vivan los niños, El juego de la vida y Amigas y rivales o las brasileñas como El clon, El color del pecado, Lazos de familia e Isaura, la esclava.

Transmitido por Telefe durante 2005 y 2006, Casados con hijos fue protagonizada por Guillermo Francella y Florencia Peña convirtiéndose en un éxito de audiencia en la TV. Su reflejo del estereotipo de la familia argentina lo transformó en un clásico.

Los programas de entretenimiento más destacados de estos años fueron: Poné a Francella, El show de la tarde, Sabor a mi, Trato hecho, Cuestión de peso, Grandiosas, 12 corazones, el último pasajero, Argentinos por su nombre, Policías en acción, Intrusos en el espectáculo, La cornisa, Duro de domar o Algo habrán hecho por la historia argentina, además de los infaltables, Showmatch, Almorzando con Mirtha Legrand y Susana Giménez.

La incorporación de las nuevas tecnologías al espacio audiovisual ha creado en la televisión argentina ciertas tendencias, entre ellas: la autoreferencialidad con que se nutre a diario a partir de la disposición inmediata de materiales de archivo; el encubrimiento del carácter ficticio del reality show, presentado como verdad y basado, entre otras cosas, en el uso de múltiples cámaras y micrófonos; la supuesta interacción con el público a través de telefonía celular o Internet y hasta la delegación de aspectos de producción a bajo costo, depositados en usuarios ansiosos de protagonismo.

En 2009, fue aprobada la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, con el propósito de reemplazar a la normativa vigente desde la última dictadura, en tanto que el COMFER como órgano de aplicación y control fue sustituido por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), si bien aún está en discusión la constitucionalidad de dicha ley y del citado organismo.

La TV en la actualidad

La televisión actual sigue manteniendo su fisonomía de años anteriores, pero agiornando su contenido a la actualidad. Los canales de aire transmiten su contenido a través de diversas plataformas y en HD, utilizando aplicaciones para interactuar con el público. Las redes sociales son un pilar importante de la televisión actual, contando con una fuerte presencia en la mayoría de los programas.

Los reality y docu-reality de formatos importados siguen copando horas de aire: Bailando por un sueño, Gran Hermano, Tu cara me suena, MasterChef, Elegidos «la música en tus manos», La voz argentina, Celebrity Splash, Perdidos en la tribu, Soñando por cantar, Soñando por bailar y Cuestión de peso, entre otros.

En los últimos años el horario matinal de los canales de televisión se ha vuelto sumamente competitivo y las cadenas apuestan a programas que mezclen humor, actualidad y, en algunos casos, cocina, como; Desayuno Americano, AM, antes del mediodía, Morfi, todos a la mesa, y Cocineros Argentinos. Las noticias de la farándula también ocupan un papel importante en la TV; El diario de Mariana, Intrusos en el espectáculo, Infama, Este es el show. Los programas de preguntas y respuestas se han vuelto indispensables en la pantalla ( Los 8 escalones, Escape Perfecto, o A todo o nada), así también como humorísticos ( Peligro: Sin codificar, Peter Capusotto y sus videos), de interés general ( Susana Giménez, Almorzando con Mirtha Legrand, Gracias por venir, gracias por estar, Historias de corazón), deportivos ( El show del fútbol, Fútbol permitido) y periodísticos ( La cornisa, Periodismo para todos, Intratables, 6,7,8).

Las ficciones argentinas ( telenovelas, telecomedias, sitcoms, series, unitarios) poseen una fuerte presencia en la actualidad. Entre las ficciones más exitosas de los últimos tiempos se destacan; Graduados, Dulce Amor, Los Únicos, Malparida, Farsantes, Guapas, Esperanza mía. A diferencia de las novelas, las series y unitarios argentinos han demostrado un importante avance cualitativo, logrado en muchas ocasiones gracias a acuerdos con compañías privadas internacionales ( Turner, Fox)[14] que se tradujeron en un aumento considerable de su presupuesto. Se destacan; Para vestir santos, El hombre de tu vida, El puntero, Okupas, En terapia, Tiempos compulsivos, , Historia clínica, Historia de un clan, Signos, La celebración. Las telenovelas extranjeras, o "enlatadas" son todo un suceso en la actualidad, como las brasileñas Avenida Brasil y Rastros de Mentiras, que lograron un éxito de audiencia, así también como telenovelas llegadas de Turquía que generaron un boom durante 2015; Las mil y una noches, Ezel o ¿Qué culpa tiene Fatmagül?.

Este año también marcó el inicio de una nueva hora para la televisión argentina. Por primera vez, se crearon producciones nacionales en calidad 4K Ultra HD,[15] que se estrenó con Esperanza mía, de eltrece. El canal también puso en práctica el formato para el unitario Signos.

Con el cambio de autoridades gubernamentales a fines de 2015, se modificó la estructura de Fútbol para Todos. En esta nueva etapa, se incorporó como cadena oficial a eltrece, que junto a Telefe y a América transmitirán a los cinco grandes del fútbol argentino,[17] manteniendo el fútbol en pantalla de aire, con apertura a la publicidad privada.

El 30 de mayo de 2016, en el marco de la apertura de la vigésimo séptima temporada de Showmatch, por primera vez en la TV argentina, la red social Twitter lanzó un emoji especial con el logo del programa, que acompañó desde horas previas a la salida al aire al hashtag #Showmatch2016.[20] Por otro lado, para PASCAL Sifema, la emisión obtuvo 32.2 de media de rating, con un share del 66,2%. Para ambas medidoras, el programa dobló en audiencia a su principal competencia, Moisés y los diez mandamientos.

El 3 de julio de 2016, se dio el regreso de la vigésimo novena temporada de Susana Giménez a Telefe, y la quinta de Periodismo para todos, en la pantalla de eltrece. Estas emisiones, que midieron 24.5 (con pico de 29.1) y 18.0 puntos de rating (con 20.2 como mayor marca) respectivamente, sumadas a la entrevista de Cristina Fernández de Kirchner en Economía Política (de C5N, por cable) y a La cornisa,[22]

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