Tecnología social

Se considera tecnología social a todo producto, método, proceso o técnica, creado para solucionar algún tipo de problema social y que atienda a los requisitos de simplicidad, bajo costo, fácil aplicabilidad (y replicabilidad) e impacto social comprobado.

Según Renato Dagnino, la tecnología social debe adaptarse al tamaño pequeño, tornándose económicamente viable para pequeñas empresas y eprendimientos de autogestión.[1]

Contexto histórico

Si bien la tecnología existe desde que el hombre primitivo pudo controlar el fuego, muy pocas veces ha sido un patrimonio popular, ya que solo una pequeña élite ha podido disfrutar de los beneficios de la ciencia.

Con la Revolución Industrial, comenzó una leve propagación de los beneficios que brindan el conocimiento y la tecnología, pero desde sus comienzos y hasta mediados del siglo XX la tecnología siempre fue elitista, condicionada por la economía y la política.

Recién a fines del siglo XX, con el auge de las comunicaciones y el surgimiento de Internet como medio de expresión realmente libre, por primera vez en la historia de la humanidad, la gente común pudo acceder por completo al conocimiento, a las ciencias y a las técnicas que pueden generar un estado de bienestar universal. Este libre acceso al conocimiento, actualmente está generando una nueva línea de razonamiento popular, que el actual uso comercial indiscriminado, y las aplicaciones bélicas de las complejas tecnologías disponibles, pueden y están generando daños irreparables a la humanidad y especialmente a la biosfera.

De esta nueva línea de razonamiento popular, surge el movimiento tecnológico social el cual es opuesto al antiguo modelo de tecnología imperial, excluyente y elitista que domino los primeros milenios de la historia humana.