Teatro español de la primera mitad del siglo XX

Representación en 1931 de La zapatera prodigiosa, de García Lorca, con Margarita Xirgu, José Cañizares y Alejandro Máximo, en escena.

El Teatro español de la primera mitad del siglo XX, escindido y marcado por la guerra civil española, puede dividirse en dos periodos. El primero de ellos (1920 - 1937), de signo creciente, y con dos referencias claras, la obra dramática de Valle-Inclán y el teatro imposible de García Lorca, único autor español con proyección internacional.[2] y el teatro escrito en el exilio de autores como Rafael Alberti, Alejandro Casona o Max Aub, entre otros.

«No puede haber teatro sin ambiente poético, sin invención...».[3]
—Federico García Lorca

En el contexto europeo

A principios del siglo XX el teatro español continuaba estancado en fórmulas decimonónicas, ajeno a la renovación emprendida en otros países europeos por directores y dramaturgos como Stanislavski, Gordon Craig, Antoine o el suizo Adolphe Appia.

Ya a lo largo del siglo XIX la oferta y la demanda teatrales se habían ordenado en dos categorías: un teatro "selecto" (por la selección de los temas, afines a la burguesía que lo consumía), "caro" (y por tanto también selecto económicamente) y materializado en subgéneros muy diversos, desde la alta comedia al teatro poético de filiación modernistas; y frente a él, un teatro "popular", cuyos personajes eran estereotipos de las clases menos pudientes, que alcanzó su máxima expresión en el sainete social, y con la participación estelar de grandes autores como Carlos Arniches o Benavente, más tarde Premio Nobel.[4]

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