Teatro augusto

Jorge I de Gran Bretaña, "Augusto".

El Teatro augusto (en inglés: Augustan drama) puede referirse al teatro de la Antigua Roma durante el reinado de César Augusto, pero dentro de la crítica literaria inglesa se refiere sobre todo a las obras de Gran Bretaña a principios del siglo XVIII, siendo un subgénero dentro de la literatura augusta de dicha centuria. El rey Jorge I se refería a sí mismo como «Augusto», y los poetas de la época cogieron esta referencia muy oportunamente, pues la literatura de Roma en la época de Augusto pasó de la poesía histórica y didáctica a la poesía épica y la sátira, refinadas y sofisticadas.

En la poesía, el principio del siglo XVIII estuvo dominado por la sátira, y en la prosa, vio el nacimiento de la novela. En cambio, en lo que se refiere al teatro, era una época de transición entre la comedia de la Restauración, altamente ingeniosa y sexualmente juguetona, la tragedia patética a caballo entre los dos siglos, y cualquier otra historia posterior que reflejaba la ansiedad de la clase media. La escena augusta se apartaba del centro de atención de la Restauración que era poner cuernos, los matrimonios de conveniencia y una vida de placer. En su lugar, el teatro augusto reflejaba las cuestiones que se planteaba la clase mercantil y lo que significaba pertenecer a la pequeña nobleza o alta burguesía llamada gentry: qué era un buen comerciante, cómo conseguir fortuna con moralidad, y cuál es el comportamiento adecuado de quien sirve a otros.

El teatro augusto tiene reputación de decadente. Una razón para ello es que había pocas figuras dominantes. En lugar de un genio aislado, una serie de dramaturgos trabajaban sin cesar por encontrar temas que atrajeran a un nuevo público. Además, los teatros comenzaron a prescindir de los dramaturgos o alquilarlos para unos temas prefijados, de manera que el productor se hizo el dueño del guion. Cuando el público se cansó de los autores anónimos y las obras de baja calidad, y una nueva generación de talentos hizo que la escena se volviera política y agresiva, el ministro whig intervino y comenzó la censura oficial que puso fin a unos contenidos atrevidos e innovadores. Esto conspiró con el gusto del público por los efectos especiales para reducir la producción teatral y promover la novela.

La tragedia de clase media

Joseph Addison, colaborador de Richard Steele y autor de Catón.

Como ocurre con la prosa y la poesía, no hay un momento en claro en el que se inicie la «era augusta» en el teatro, pero el final está claramente marcado. El teatro de la época augusta finaliza definitivamente en 1737 con la ley de censura teatral llamada Theatrical Licensing Act. Antes de 1737, la escena inglesa cambió rápidamente de la comedia de la Restauración y la tragedia de la Restauración y sus nobles temas por el melodrama, que se desarrolló rápidamente.

George Lillo y Richard Steele escribieron las obras que marcaron la pauta en los inicios del período augusto. Las obras de Lillo se apartaron conscientemente de los héroes y los reyes para volcarse en los tenderos y aprendices. Enfatizaban el drama a nivel doméstico, más que a nivel nacional, y los defectos o fallos que determinan la caída de sus héroes ( hamartia), así como la convención formal según la cual la lucha verbal de los personajes debe organizarse de forma que sirve de base para la acción ( agon) de las tragedias son los defectos comunes de caer en la tentación y cometer pecados cristianos. Las tramas se resuelven con perdón y arrepentimiento cristianos. The Conscious Lovers (1722), obra de Steele, gira en torno a un joven héroe que evita batirse en duelo. Estas obras establecen unos nuevos valores para la escena. En lugar de entretener o inspirar a la audiencia, buscaban instruirla y ennoblecerla. Más aún, las obras eran populares precisamente porque parecía que reflejaban las propias vidas y preocupaciones del público.

Joseph Addison escribió una obra titulada Catón (Cato) en 1713, pero no tuvo seguidores. Catón se refería al estadista romano que se opuso a Julio César. El año de su estreno es importante para entender por qué la obra es única, pues la reina Ana estaba seriamente enferma por entonces, y tanto el ministerio tory de la época como la oposición whig (ya dirigida por Robert Walpole) estaban preocupados por la sucesión. Ambos grupos estaban en contacto con el hermano de Ana, el exiliado Jacobo Francisco Estuardo. Los londinenses captaron esta ansiedad, pues Ana no tenía hijos que la sobrevivieran; todos los sucesores cercanos en la familia Estuardo eran católicos romanos. Por lo tanto, la figura de Catón era un símbolo transparente de integridad romana. Los whigs veían en él el rechazo whig a aceptar un monarca absoluto de la casa de Estuardo, mientras que los tories veían en él la resistencia a ser dominados por un general triunfante ( John Churchill, el Duque de Marlborough, cuya esposa Sarah se rumoreaba que controlaba a Anne). Más aún, la acusación de Catón de que César se benefició de una guerra ilegal era un eco de las acusaciones tories contra Marlborough. Ambos partidos aplaudieron la obra, aunque el propio Addison era claramente whig y había pretendido que la obra fuera algo cercano a la propaganda. La obra de John Home Douglas (1756) tendría un destino semejante a Catón en la siguiente generación después de la Theatrical Licensing Act.

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