Tazón

Un tazón es un recipiente por lo general semiesférico y un poco mayor que una taza, bien sin asas o con dos enfrentadas, y un pie diferenciado que le da estabilidad y le distingue de otros tipos de cuenco. En la familia doméstica del tazón, además de la taza y el cuenco ya enunciados, están la escudilla y una larga lista de recipientes del campo específico de la arqueología.

Tazón tradicional.
Tazón de gazpacho.
Tazón de arroz.

El diccionario incluye otras dos acepciones de tazón: la pila donde cae el agua de la fuente, y, como andalucismo, la jofaina.[1]

En alfarería, se cataloga como recipiente con dos formas típicas: en una de ellas, la altura es mayor que el diámetro máximo en una relación de 2/1, para una altura inferior a 8 cm y con o sin asas verticales; el segundo modelo presenta un diámetro mayor que la altura —10 cm— y con una o dos asas verticales. Lo normal es que tengan un pequeño pie, menos destacado que en el caso de las copas.[2]

Usos y materiales

Tazones de porcelana de Limoges, Francia.

Se usa principalmente para tomar líquidos calientes: leche, sopas, caldos, cremas y purés. Pero también es útil como receptáculo para condimentos, salsas, mojes y aliños. Sus aplicaciones de uso han variado con el tiempo y las costumbres culturales; el tazón de vino habitual durante siglos ha dado paso al tazón de yogur o leche con cereales.

Los tazones pueden estar hechos de muy diversos materiales, los más habituales: cerámica, cristal, madera y diferentes aleaciones ligeras.

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