Tasa Tobin

La tasa Tobin o ITF (Impuesto a las transacciones financieras)[7]

En 2001, después de las crisis económicas de los noventa en México, Rusia y el Sureste Asiático, James Tobin describió la tasa que ideó a comienzos de los años setenta:[8]

El impuesto a las transacciones financieras fue ideado para amortiguar las fluctuaciones en los tipos de cambios. La idea es muy simple: se aplicaría, en cada cambio de una moneda en otra, un pequeño impuesto -digamos un 0,5% del volumen de la transacción-. Esto disuade a los especuladores ya que muchos inversores invierten su dinero en moneda extranjera a muy corto plazo por lo que tendrían que pagar el impuesto muchas veces. Sin impuestos lo que ocurre cuando el dinero se retira inmediatamente es que los países deben aumentar de un modo drástico los intereses para que su moneda siga siendo atractiva a los flujos financieros. Pero el alto interés y la constante fluctuación son desastrosos para la economía nacional, como se ha demostrado con las crisis financieras de la década de 1990 en México, el Sureste asiático y Rusia. Con mi propuesta de impuesto a las transacciones financieras los países recuperarían cierto margen de maniobra para defender la economía nacional y sería por tanto una medida que limitaría el poder excesivo de los mercados financieros.[14]

En 2014 se acordó la entrada en vigor en 2016 de una Tasa Tobin en la Unión Europea bastante rebajada contando con la oposición de Reino Unido y Suecia.[15]

Concepto y definición

La conceptualización de Tobin

El objetivo de James Tobin al desarrollar su idea de una tasa sobre las transacciones de divisas era encontrar una vía para gestionar la volatilidad de tipo de cambio. En su visión, "los intercambios de tipo de cambio trasmiten alteraciones a los mercados financieros internacionales. Las economías nacionales y los gobiernos nacionales no son capaces de ajustar los movimientos masivos de fondos en los tipos de cambio extranjeros sin gran trabajo y un alto sacrificio de los objetivos de política económica nacional en relación al empleo, producto e inflación".[16]

Tobin encontró dos soluciones a este asunto. La primera era desplazarse "hacia una divisa común, una política monetaria y fiscal común y la integración económica".[16]

El método de Tobin para introducir un "palo en las ruedas" fue sugerir una tasa sobre todas las conversiones spot de una moneda en otra divisa, proporcional al tamaño de la transacción. En este sentido, afirmó:

Sería una tasa acordada de modo uniforme internacionalmente, administrada por cada gobierno en su propia jurisdicción. Gran Bretaña, por ejemplo, sería responsable por gravar todas las transacciones intra divisa en la divisa Europea de los bancos y brokers basados en Londres, incluso aunque la libra esterlina no participara. La recaudación del impuesto serían apropiadamente satisfecha al Fondo Monetario Internacional (FMI) o al Banco Mundial. El impuesto se aplicaría a todas las compras de instrumentos financieros denominados en otra divisa, desde divisa y moneda hasta títulos sobre activos. Debería aplicarse, creo, a todos los pagos en una divisa de bienes, servicios y activos reales vendidos por un residente de otra área monetaria. No pretendo añadir ni siquiera una mínima barrera al comercio. Pero no veo otro modo de evitar que las transacciones financieras se disfracen de comercio.[16]

En el desarrollo de su idea, Tobin estuvo influido por el trabajo previo de John Maynard Keynes sobre la teoría general de las tasas sobre transacciones financieras:

Soy un discípulo de Keynes, y él, en el famoso capítulo XII de la Teoría general del empleo, el interés y el dinero, ya había prescrito la idea de una tasa sobre las transacciones, con el objeto de alinear a los inversores con sus acciones de un modo duradero. En 1971, yo transferí esta idea a los mercados cambiarios.[11]

El concepto de Keynes deriva de su observación en 1936, cuando propuso que una tasa sobre las transacciones financieras fuera impuesta a las operaciones de Wall Street, donde argumentó que la excesiva especulación de traders financieros sin información aumentaba la volatilidad de los mercados.

Variaciones de la idea de la tasa Tobin

La tasa Spahn

De acuerdo a Paul Bernd Spahn en 1995, el "análisis ha mostrado que la tasa Tobin tal y como fue propuesta originalmente no es viable y debería dejarse de lado". Más allá, añadió:

"... es virtualmente imposible distinguir entre el trading normal y el trading especulativo. Si la tasa es aplicada de modo generalizado con tipos altos, afectará negativamente y de modo severo a las operaciones financieras, especialmente si los derivados también son tasados. Un tipo impositivo menor reduciría el impacto negativo en los mercados financieros, pero no mitigaría la especulación de un tipo de cambio que excediera del margen impositivo".[17]

Spahn sugirió una alternativa, que incluiría

"... una estructura de tipo en dos tramos formada por una tasa sobre las transacciones financieras baja, más un sobrecargo a tipos prohibitivos sobre la "repetición". Esta última sería latente durante tiempos de actividad financiera normal, y se activaría solo en caso de ataques especulativos. El mecanismo que permite la identificación de trading fuera de lo normal en los mercados financieros mundiales haría referencia a un "crawling peg"[17]

Derechos Especiales de Giro

El 19 de septiembre de 2001, el especulador jubilado George Soros avanzó la propuesta de unos Derechos Especiales de Giro (DEG) que los países ricos comprometerían al objeto de proveer con asistencia internacional, sin necesariamente desestimar la idea de la tasa Tobin. Afirmó: "creo que se da el caso para una tasa Tobin... [pero] no está nada claro que una tasa Tobin fuera a reducir la volatilidad en los mercados de cambio. Es cierto que desincentivaría la especulación de divisas pero también reduciría la liquidez del mercado".[19]

Alcance del concepto de Tobin

El término "tasa Tobin" se ha utilizado con frecuencia de modo intercambiable tanto para denominar una tasa sobre las transacciones sobre divisas (TTD) en el sentido de la idea original de Tobin, como para hacer referencia a diferentes formas de una más general tasa sobre las transacciones financieras (TTF). En ambos casos, las diferentes ideas propuestas han incluido tanto conceptos nacionales como multinacionales.

Un ejemplo de esta asociación con una específica tasa sobre transacciones con divisas se muestra en este ejemplo de 2001:

"El concepto de una tasa Tobin ha experimentado un resurgir en las discusiones destinadas a reformar el sistema financiero internacional. Además de diferentes iniciativas legislativas nacionales a favor de una tasa Tobin en los parlamentos nacionales, otras vías para introducir una tasa Tobin sobre las transacciones de divisas (TTD) están siendo examinadas por Naciones Unidas".[20]

Un ejemplo de su asociación con una tasa sobre las transacciones financieras en general se muestra en este otro ejemplo de 2009:

"Los líderes de la Unión Europea han urgido al Fondo Monetario Internacional (FMI) el viernes a considerar una tasa global sobre las transacciones financieras en contra de la oposición a esta idea de EEUU y del propio FMI. En un comunicado emitido tras un encuentro de dos días, los 27 líderes de la EU no llegaron a lanzar un llamamiento formal para la introducción de la llamada "tasa Tobin" pero expresaron claramente que la veían como un instrumento potencialmente útil para aumentar los ingresos".[21]

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