Tarna

Tarna
Parroquia
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Bandera
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Escudo
Coordenadas 43°07′00″N 5°14′00″O / 43°07′00″N 5°14′00″O / -5.2333333333333
Entidad Parroquia
 • País España
 • Com. aut. Flag of Asturias.svg  Asturias
 • Concejo Bandera de Caso.svg Caso
Subdivisiones Aldeas 2
Superficie  
 • Total 31,03 km²
Población (2006)  
 • Total 100 hab.
 • Densidad 3 22 hab/km²
Código postal

33997

Vista del pueblo de Tarna, Asturias.
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Tarna es una parroquia del concejo de Caso, en el Principado de Asturias. Tiene una población de 100 habitantes ( INE 2006) repartidos en 97 viviendas y 31,03 km². Está situado a 16 km de la capital del concejo, Campo de Caso.

El pueblo de Tarna actual fue construido por el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones tras la Guerra Civil ya que el pueblo primitivo fue destruido en la contienda.

Tarna antes de la guerra civil

Fotografía de Tarna en 1890. Una inusual visión del pueblo en su estado original.
  • Orígenes

El origen de Tarna es objeto de discusión. Dado que en el pueblo abundan los apellidos judíos, popularmente se ha creído que puede ser un enclave fundado por sefardíes, si bien su posición estratégica como paso entre la Cornisa Cantábrica y la Meseta sugieren que el lugar pudiese tener algún tipo de ocupación a partir de las Guerras Cántabras o incluso en era prerromana. Esa posibilidad la apoya el hecho de que existan rastros romanos cercanos, como en Campo de Caso y Puente de Arco. Por desgracia no existen indicios arqueológicos que confirmen ningún extremo. La referencia más temprana que se conserva sobre el pueblo de Tarna es una carta de donación de 1142 en la que Alfonso VII dona la Villa de Tarna a su Mayordomo Martín Díaz.[1]

”(...)Yo Alfonso, Emperador de España, juntamente con mi mujer la Emperatriz Berengaria, a tí, Martín Díaz, el mejor servidor de mi casa, por el servicio que me has hecho y el que me haces, con plena libertad y alegría, te doy como herencia aquella villa que llaman Tarna situada entre los grandes montes del río Nalón para que edifiques allí un albergue para los caminantes.”



Alfonso VII 1142

. Puesto que el término "villa" se usaba aún en el sentido romano, cabe conjeturar que Tarna fuese entonces algún tipo de granja o vivienda grande que dominaba la zona a modo de explotación agraria.

Edad Media

Por motivos geográficos, durante la alta edad media el valle de Tarna forma parte enseguida de los territorios dominados por la Monarquía Asturiana en la Reconquista, y durante la baja edad media susbsiste como enclave agrícola, ganadero y artesano. La existencia de un Camino Real que atravesaba el pueblo hasta el Siglo XX nos indica su importancia como ruta natural. En escrituras de esa etapa[2]​ se la llama ocasionalmente “Villa Tarana”

Siglo XVIII

En 1752 el Catastro de la Ensenada describe que existían en Tarna

"Una Fragua, catorce madreñeros, cuarenta y nueve colmentas, cinco molinos, una taberna y un arriero "



Catastro de la Ensenada, 1752

. Y una serie de observaciones sobre los respectivos rendimientos de estos medios de producción. El 9 de Diciembre del año 1774 Tarna queda devastada tras una violenta riada: El Río Nalón se bloqueó durante días de manera natural y este embalsamiento se liberó repentinamente, junto con gran acumulación de troncos y rocas. Tenemos constancia de ello por la carta de auxilio enviada al rey Carlos III:[3]

En el lugar de Tarna, Parroquia del mismo nombre(...)ante mi escribano y testigos personalmente constituídos (…)(los vecinos)(…)DIXERON: Que estos otorgantes tienen experimentado una total ruina y desgracia (…) desde el día nueve hasta el catorce del mes pasado de diciembre que arrasara y demoliera más de la mitad de las casas de dicho lugar con la Iglesia Parroquial Retablos de ella juntamente una Capilla u Ermita del glorioso Antonio de Padua de tal suerte que sin la referida Iglesia y Capilla las casas que se han arruinado son cuarenta y cinco con diez paneras u orreos (…) con el fruto de ellos (…) y también otros efectos de ropas de lino y lana más ajuares y también dos ruedas de molino(…)



9-12-1774

. La petición de socorro tuvo respuesta, se concretó en un auxilio de mil reales de limosna tras una carta de la Catedral de Oviedo fechada el 6 de Febrero:[4]

Leiose un memorial de los vecinos de Tarna en que exponen los grandes estragos que padeció aquel lugar con las avenidas de nieve y agua en el mes de diciembre último y que se arruinó la Iglesia y muchas casas, perdiendo los pobres sus haberes y sus ganados, conque quedaron reducidos los más de los vecinos a mencionada miseria y dignos de compasión (…) Consta por público ser cierto el relato se acordó que por mano de los señores Prior y Regero se les den mil reales de limosna, procurando dichos señores que estos se repartan entre los necesitados encargándolo a las causas o personas de su maior satisfacción



Oviedo, 6-2-1775

. De dicha riada se desprende el mito popular de que los tarninos arrojaron la imagen de su patrón San Pedro al río, cuando en realidad fue arrastrado por la riada hasta La Foz. Allí se se le hizo una capilla en 1786 que lo alberga desde entonces. La riada, conocida como “Argayu de los Picones”, no solo fue catastrófica para los tarninos, sino que tuvo repercusiones inmediatas en el sistema de comunicaciones Asturiano. El [Marqués de Vista Alegre], apoderado del concejo de Caso, también escribe al Rey en 1775 reclamando ayuda para la cuestión argumenta que el Camino Real de Tarna es clave y debe volver a estar transitable para el beneficio general:[5]

El Marques de Vista Alegre hace presente a V.S. que con motivo de los malos temporales que hubo en el invierno anterior se ocasionó una ruina muy considerable, como es notorio en el lugar y Camino Real que llaman Tarna, una de las principales salidas a Castilla (…) Se desbarró de tal suerte que al presente no pueden pasar por él las caballerías y les questa ir por varios senderos con grande incomodidad y sumo peligro (y esto perjudica a) también a otros varios concejos como son Piloña, Parres, Cabranes, Nava, Sariego, Villaviciosa, colunga otros que frecuentan este camino para surtirse de géneros de Castilla (…) (Por todo lo cual solicita) que tome en el asunto todas las providencias más conducentes a quitar este daño y proporcionar las utilidades de aquel concejo en que tanto se interesa la causa pública



Marqués de Vista Alegre. 1775

. La carta nos ilustra la importancia de las comunicaciones por Tarna para la sucesión de concejos que se encuentran entre Caso y Villaviciosa. Además, muestra que el pueblo no era un lugar aislado sino un enclave transitado que relacionaba la costa y la meseta. Cabe destacar que en dicha fecha Tarna poseía ya una escuela, lo que nos da una idea tanto de su relativa importancia demográfica como un cierto grado de desarrollo para la época. Así lo atestigua un escrito de 1774 en el que los tarninos, descontentos, buscan un nuevo maestro:[5]

Resistiéndose de aquellos defeutos se quejaron los vezinos de dicho lugar de Tarna al Tribunal Eclesiástico (…) buscaron otro maestro que desempeñara su obligación (…) y llegar el caso a ser pasado de dicho Tribunal Eclesiástico en vía de fuerza al tribunal de la Real Audiencia (…)hasta conseguir que se expulse al espresado Francisco Santos (…) que no les es útil para la enseñanza de sus hijos



1774

. Estos intentos vecinales por proveerse de un maestro competente en 1774 tal vez explican que para 1803 el maestro de Bezanes fuese un tarnín.[6]

Siglo XIX

Bayonetas encontradas por los vecinos en los bosques de Tarna. Procedente de la guerra contra los franceses (izquierda) y de la guerra civil (derecha).

En el siglo XIX, Tarna participa en la Guerra de Independencia contra las tropas napoleónicas. En Marzo de 1809 tropas reales se estacionan en Tarna, Maraña y Sobrecastiello, y reciben abastecimiento de víveres y pertrechos a través de una brigada formada por un vecino de cada pueblo del concejo. La complejidad de esta solución conduce a que la dirección y composición dicha brigada se transfiera por contrato a un solo individuo:[7]

PRIMERO: Que dicho Bernardo Toribio ha de conducir toda provisión que le entreguen en esta del Campo para las tropas situadas en la Parroquia de Sobre Castiello la de Tarna y la de la Villa de Maraña, como también del ramo de municiones y otros pertrechos de guerra. Ha de ser de su cargo y obligación todo lo referido; SEGUNDO ha de ser de cargo responsabilidad de las parroquias citadas pagar por cada carro, siendo a la parroquia de Sobrecastiello Diez y Ocho Reales, a la de Tarna Treinta y Ocho Reales, y a la villa de Maraña Cincuenta y Ocho Reales(…) y es también condición que que del regreso de Tarna haya de traer enfermos y vendajes hasta la parroquia de Sobrecastiello



. A comienzos de 1810 Juan Díaz Porlier formaba parte del ejército de Asturias con unos 1.000 hombres, que constituían la división volante llamada de Cantabria. Tras una reciente incursión por la zona de La Rioja, su grupo se encontraba apostado al sur de la Cordillera Cantábrica, en la parte del puerto de Tarna, cerca de la frontera con León. A partir del 25 de enero la división del general Bonet, que había emprendido una ofensiva desde Cantabria contando con unos 5.300 hombres, había logrado ocupar Llanes, Ribadesella e Infiesto. En febrero de ese año Porlier acudió desde Tarna a Infiesto. En ese lugar derrotó a un destacamento francés capturándoles muchos prisioneros y bagajes, cortando además las comunicaciones del enemigo con Cangas de Onís.[9]

(…) Que en la última guerra con la Nación Francesa salieron todos a la alama de Orden del General Don Federico Castañón, a causa de que los enenmigos estaban en el Concejo de Sobrescobio, armados con escopetas (…) otros instrumentos de guerra, y llegando a él los contrarios se fueron a fortificar el punto de Las Torres de Tarna con el motivo de que querían entrar por aquel puerto un gran número de Franceses, en cuyo sitio permanecieron dos días, y teniendo noticia que los enemigos hicieron retirada se volvieron a sus casas, que por orden de Don Juan Díez Porlier pasó la Alarma a la Villa de El Infiesto donde con la destreza y manejo de Armas pudieron conseguir sacar a los Franceses de Ella



1816

.

De 1834 data el cementerio, aún hoy existente, que se ubica en la zona baja del pueblo, junto al río. Las Guerras Carlistas tuvieron también repercusiones en Tarna, estando el Regimiento de Almansa acantonado allí en 1836[10]

Tarna fue una de las “localizaciones” de la famosa “Expedición Gómez” de ese año: El 10 de Agosto el General Carlista Miguel Gómez Damas escribe:

(…)a mi regreso a Tarna, donde pernocté con el comandante de la guardia movilizada del partido de Riaño Vega Cervera, que con 100 hombres de nacionales me acompañó(…)Villalobos con unos 80 caballos bajó a Tarna, a cuyo punto habían adelantado su convoy con nuestros prisioneros, y a su llegada cargaron en las caballerías que llevaban y las del pueblo algunos artículos de boca y de guerra, dejando en Tarna los restantes, y entre ellos varios cajones de pólvora, perdigones, postas y algunas balas, que diseminado todo por la calle recogió esta Guardia nacional para su uso (…) En Tarna dejaron 200 fusiles hechos pedazos.



Miguel Gómez Damas. 10-8-1836

. El General Espartero Trató de alcanzar a Gómez desde el pueblo leonés de La Uña, teniendo que avanzar a campo a través. Sin embargo al no poder acceder a los caminos de descenso hasta el pueblo, hubo de replegarse:[11]

(…)En Marcha yo sobre Tarna (…) contramarché desde Maraña hasta La Uña, y sin embargo las indicaciones que me hicieron acerca de no poder transitar las caballerías, me decidí a seguir el movimiento, anhelando concluír en dos días con los rebeldes. El terreno que transité hasta la espantosa eminencia, aunque sin caminos, pudo hacerse sin vencer grandes dificultades; Mas al desdenso, sin otra huella que la que han formado las vertientes, conocí la temible empresa que tenía que acometer por los precipicios y despeñaderos que se presentaron; Y convencido por los guías de la absoluta imposiblildad de que pasasen las municiones, me vi forzado a hacerlas retroceder con todo el bagaje



Baldomero Espartero. 1836

. Evento importante de mediados del Siglo XIX es la destrucción en un alud de nieve del mesón de Tarna. La posada, que se encontraba a la entrada del pueblo, fue arrollada por la nieve en 1843 con varias víctimas mortales como resultado, y explica el rechazo tradicional y consciente de los vecinos a edificar en la zona occidental del pueblo.

Siglo XX

Villa Lucila, en la finca de La Casona, fotografía de los años 20. El nombre de la finca ya aparece en documentación 1758, por una vivienda grande que existió previamente en el lugar.

El Siglo XX comienza para Tarna marcado por el fuerte fenómeno migratorio hacia las Américas que tiene sus inicios a finales del siglo XIX. Destacarán diversos vecinos, que logran hacer fortuna en varios países latinoamericanos y traen a Tarna nuevas ideas cosmopolitas. Desde puntos de partida necesariamente modestos, muchos tarninos consiguen posicionarse en aquellas sociedades, mucho más sofisticadas, hasta convertirse en lo que conocemos como Indianos[12]​ Los vecinos que permanecen en el pueblo mantienen una modesta pero febril economía de susbsistencia, que se apoya en cuatro áreas:

  • Labranza, con especial importancia de las legumbres y la siega, de la cual dependía la alimentación del ganado.
  • Ganadería, principalmente vacuna, pero también caballería, vital para el transporte, así como la crianza de animales de granja como cerdos, gallinas etcétera.
  • Artesanía, con un marcado acento en la fabricación de madreñas, producto en el que el pueblo llegó a ser un gran exportador, tanto a otras poblaciones asturianas como a zonas de la provincia de León, hasta bien entrados los años 1980.
  • Incipiente sector servicios: Diversos “chigres” que combinaban la función de bar, ultramarinos, pensión y restaurante.

1916.Villa Lucila - La Casona

Fachada Oeste de Villa Lucila, hacia 1919.

Caso especial de la emigración desde Tarna hacia las Américas y su efecto en el pueblo lo constituye la finca “Villa Lucila” construída por Los Simones en 1916 en el corral conocido como “La Casona” (El nombre de La Casona ya aparece en documentación de 1758 y nada tiene que ver con la casa de 1916 ,[14]​ Según rezan las tarjetas de “J.Simón y Compañía”:

”Consignatarios de buques-Muelles-Almacenes-Exportadores de Cacao, madera y materiales de construcción-Establecimientos de ferretería, loza, efectos eléctricos, refrigeradores, radios, peletería y papelería”



J.Simon y Compañía, sociedad en comandita

. La villa se llamaba Villa Lucila en honor a Lucila Simón Torres, esposa de José Simón González, y se encargó a unos constructores de Sama. Puesto que la carretera actual data de 1935, los materiales de construcción se trajeron a través del Camino Real, que en 1916 aún actuaba como “carretera nacional” entre la meseta y Asturias. De corte recto y sobrio, la casa resultaba notable por su total de cinco plantas (contando el bajocubierta), en un momento en que las casas de Tarna contaban en su mayoría con planta baja y primera. La caracterizaba una composición de tendencia fuertemente simétrica con planta cuadrada, y la cara sur singularizada por una galería de tres niveles. Este era un elemento común en la época, encaminado a captar energía solar y templar la casa. La envergadura de la vivienda se explica porque su fin era alojar a varias familias a la vez: Los Simones pasaban los veranos en su Tarna natal, y llegaron a financiar algunas obras de mejora que de otro modo no podrían haberse acometido, como el lavadero público y las escuelas.

192?.El Lavadero

A lo largo de los años 20, los Simones construyen el lavadero del pueblo (que aún existe, contiguo a Villa Lucila). Se trata de una construcción sencilla, rectangular, que permitió a los vecinos no tener tener que ir a lavar la ropa en las piedras del río como hasta entonces.

1929.Las Escuelas

Escuelas de Tarna hacia 1955. Se aprecia la fachada sur, caracterizada por una sucesión de arcos.

En 1929 Tarna recibe uno de sus principales símbolos al construirse las escuelas, financiadas por los Simones. En la parte alta del pueblo se aterraza un plinto de grandes proporciones mediante muro de contención en piedra, aún hoy observable, y sobre él se erige un edificio con planta en U. Este edificio sufrió un fuerte desgaste tras la guerra civil al ser utilizado para alojar a los batallones de prisioneros. Se reharía en 1957,[15]​ pero cabe imaginar que su organización tomó como partida la 1929. De ser así, el edificio original contó con ala para niños y ala para niñas, patio exterior para el verano y vestíbulo interior que servía de recreo en invierno. Pueden diferenciarse externamente el edificio de 1929 y el de 1957 en la composición de la fachada al sur, mirando al pueblo, con una sucesión de arcos de medio punto.

1935.La carretera general

En 1935 se abre al tráfico la carretera general, todo un hito que acorta y facilita la conexión de Asturias y Castilla. En comparación con el Camino Real, esta nueva vía constituye un medio moderno perfectamente apto para el tráfico rodado, tras largos esfuerzos por salvar la abrupta orografía de la zona. Su defensa tendrá una importancia clave en los acontecimientos inmediatamente posteriores.

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