Tarjeta bip!

La tarjeta bip! es el medio de pago, con formato sin contacto, que se utiliza en el sistema de transporte público Transantiago en Chile. Su emisión y mantenimiento se encuentran a cargo de Metro S.A.. El nombre se debe a la similitud con el sonido emitido al ser pasada por un validador o cobrador automático. Funciona de forma similar a una tarjeta de débito, por lo cual se debe abonar el dinero antes de transportarse, y el saldo es descontado al momento de viajar por bus o Metro, dependiendo del tramo tarifario y el medio de transporte utilizado. Parte de la tecnología compatible con el Metro de Santiago se debe a que coexistió hasta agosto de 2011 con la tarjeta Multivía.[1]

Historia

Antes de su implementación

Antiguo cobrador automático que se utilizaba en los buses, hasta el 9 de febrero de 2007.

Antes de implementar el sistema de pago sin contacto, las personas que viajaban en los buses realizaban su pago al conductor al subir al vehículo; el conductor entregaba un boleto que servía de comprobante de pago ante un inspector. Esto hacía que el conductor hiciera la tarea de conducir y cobrar el valor del pasaje. En caso de cancelar tarifa escolar, el usuario debía mostrar un pase o un documento de identidad al conductor y este cobrar la tarifa correspondiente.

El realizar ambas tareas entorpecía la conducción, por lo cual, a final de la década de 1990, el gobierno dispuso el cobro del pasaje mediante un cobrador, automático o humano, siempre y cuando no fuese el conductor. Este nuevo sistema no tuvo gran éxito, por lo cual fue desechado a los pocos días de su implementación, debido a las largas filas para subir al bus.[3]

Bajo estas premisas, el gobierno decidió incluir dentro de la tecnología que movería al Transantiago, la tecnología de las tarjetas sin contacto, que ya estaba siendo utilizada en la red de Metro; con la tarjeta Multivía, que tenía bastante éxito, permitiendo el registro de las cargas y los viajes de cada usuario y así poder estimar los tipos de viajes (normales, rebajados, etc.) y traslados promedios que hace la masa de pasajeros,[4] para ajustar mejor la frecuencia de trenes.

Cobrador exacto de Transantiago.

En un principio, este medio de pago estaba diseñado para utilizarse en uno de dos validadores o cobradores automáticos ubicados en la puerta del bus, uno para el pago de tarifa normal y el otro para estudiantes.[4] Aunque este modelo de pago no se implementó, sí mantuvo la idea de implementar dos validadores; además de incluir una nueva máquina, que permite el pago del viaje sin poseer la tarjeta, llamada "Monedero exacto". Esta máquina cobra un porcentaje extra dentro del costo del viaje, no permite viajes integrados y no entrega cambio, es decir, es una máquina de importe exacto. Sólo algunos buses, que deben estar identificados poseen este sistema de pago, los que corresponden a la mayoría de la flota de buses alimentadores, con el fin que los usuarios pudieran llegar a la red de carga de tarjetas. Esta idea, sin embargo, nunca se llevó a cabo, debido a la distribución de la tarjeta bip!.

Adjudicación de la licitación

La licitación para el cobro en Transantiago fue adjudicada a Bancoestado-Sonda, único oferente en la licitación del AFT. Luego de ser adjudicada la licitación por Bancoestado-Sonda, llaman a Banco Santander, Banco BCI y Falabella para formar juntos un conglomerado de bancos y multitiendas, quienes debían instalar toda la tecnología a bordo de los buses junto con desarrollar las aplicaciones que coordinarían buses y pasajeros en el Transantiago.

La licitación para el cobro en Transantiago fue disputada principalmente por dos empresas que facilitaban sus tecnologías para el cobro del dinero a las personas: la empresa chilena Sonda, que se encontraba asociado al conglomerado de bancos y multitiendas, y la empresa mexicana chilena TIMM. Ambas empresas presentaron sus propuestas, declarando ganadora a Sonda, quien debía instalar toda la tecnología a bordo de los buses, además de desarrollar las aplicaciones que moverían a Transantiago.

La tecnología del cobro de pasajes fue aceptada por el Ministerio de Transportes con una evaluación de 6,3, en una escala de 7, ocupando gran parte de la tecnología que dispone TIMM, por lo cual se entabló una demanda contra Sonda por US$390 millones, por apropiación ilegal de tecnología.[5]

Problemas en los estudios

Validador de tarjetas en un bus de Transantiago. Es aquí donde se debe utilizar la tarjeta bip!.

En los estudios de la tarjeta bip! se encontraron varios problemas acerca de la factibilidad técnica para la instalación, mantención y uso de los dispositivos para el cobro de pasajes.[6] Estos problemas fueron catalogados en dos puntos, problema de la integración y problema del pasaje integrado.

Problema de la integración

Este problema se debe a la tecnología que usa la tarjeta Multivía, que en el año 2005 funcionaba con tecnología única en el mundo por lo que hacía imposible su integración al sistema de pago de Transantiago. Esto dejaba fuera del mercado cerca de 1 millón de tarjetas por la incompatibilidad de sistemas. Otros problemas de la integración del sistema de pago son los puntos de recarga, ya que los equipos que hacían la recarga debían ser fáciles de utilizar por los dependientes de los comercios (como panaderías, botillerías, etc.); el computador a bordo debía ser lo más resistente a las vibraciones, debido a que las calles poseen hoyos y las vibraciones podían producir problemas en el procesador que traía cada validador; la antena transmisora no era compatible con la tarjeta Multivía, por lo cual se debía instalar dos antenas para validar ambas tarjetas o sacar de circulación la Multivía.

Problema del pasaje integrado

Este problema se genera al tener dos tarjetas incompatibles o que un equipo de cobro se descomponga al intentar cobrar un transbordo, por lo cual generaría un segundo cobro al pasajero. Al final, si se supone que todo el resto de los validadores fallan, el usuario pagará todas las veces el costo del viaje, sin derecho a acceder a la tarifa integrada.

Plan piloto

El plan piloto de la Tarjeta bip! se realizó en dos etapas. La primera de ellas comenzó el 13 de septiembre de 2006 y duró un mes. La segunda se inició el 17 de octubre de 2006 y terminó el 15 de noviembre.[7] Los resultados de los estudios del Plan Piloto nunca fueron dados a conocer, sin embargo, en el sitio web de la tarjeta si se han indicado los planes que se desarrollaron.

Primera etapa

La primera etapa del plan piloto para implementar el pago mediante Tarjeta bip! se realizó desde el 13 de septiembre. En esta etapa se distribuyeron cerca de 1.000 tarjetas en forma gratuita junto una cuponera de recarga, la cual permitía viajes en buses de 5 concesionarias. Además se implementó 3 Centros bip! y 24 Puntos bip! que se encontraban distribuidos en toda la ciudad.

El objetivo principal de esta prueba era constatar el funcionamiento de la tarjeta bip! y la tarifa integrada que debía regir a partir del 10 de febrero. Los resultados de esta etapa del piloto nunca fueron informadas al público.

Tras la primera etapa del plan piloto, un 88% de los pasajeros se mostraron satisfechos por la tarjeta bip!, destacándose su comodidad de uso y la satisfacción de uso del sistema electrónico de pago.[8]

Segunda etapa

El 17 de octubre de 2006, comenzó la segunda etapa del Plan Piloto que consistió principalmente en las pruebas de la tarjeta bip! en el Metro, para la integración entre el sistema de Multivía con Bip!. Esta etapa permitió constatar además la integración y preparación tarifaria que debiese existir entre el sistema de transporte de superficie y Metro.

La evaluación tras esta etapa, la evaluación subió a un 94,2% de satisfacción del sistema de pago. En esta etapa se preguntó por la primera impresión del sistema y la mayoría de los encuestados (400 personas), destacó su rapidez, facilidad de uso y lo práctico del mismo.[8]

Distribución

Su distribución se realizó masivamente desde el 2 de enero de 2007 sin costo para el público, debiendo sólo pagar el valor de la carga inicial de $1.000 ( US$ 2 aproximadamente), para luego tener un costo único de la tarjeta de $1.100 sin carga previa. Su modalidad inicial de venta fue en las boleterías de las estaciones de Metro y en los centros de pago Servipag habilitados, además de las ventas en forma de tarjetas de prepago que existía en algunos negocios en Santiago.

Días previos al inicio de Transantiago, la gente de la periferia de Santiago comenzó a reclamar la falta de tarjetas en los distintos puntos de distribución, por lo cual el AFT dispuso la entrega de 600.000 tarjetas extras de las cerca de 5 millones de tarjetas que ya se habían distribuido en toda la capital.[10]

Otro problema asociado a la distribución fue la emisión de las tarjetas bancarias con capacidad de ser tarjeta bip!, porque los clientes suponían que el uso como medio de pago para Transantiago generaría costos de manutención de la tarjeta e intereses por su utilización. Al paso de las críticas y consultas, el Gerente General del AFT declaró que el uso como medio de pago para viajar no debía ser considerado como movimiento bancario, ya que son distintos ámbitos entre la tarjeta de crédito y la tarjeta bip![11]

Además de la Región Metropolitana, se dispuso la entrega de tarjetas bip! en la Región de O'higgins y la Región de Valparaíso, además de ser vendida a los pasajeros en aeropuertos y terminales de buses, permitiendo una mayor facilidad a las personas que deben viajar a Santiago y no poseen su tarjeta[12]

Primeros días de funcionamiento

Horas antes de la implementación de Transantiago, el Ministro de Transporte Sergio Espejo informó la gratuidad del sistema durante los tres primeros días, entre el 10 y 12 de febrero, indicando principalmente que esto dará a los usuarios la capacidad de familiarizarse con los recorridos en toda la capital, aplazando el inicio de los cobros hasta el día 13 de febrero.[14]

Tras los problemas generados por el sistema de cobro, varios rumores circularon acerca del cambio en el sistema de cobro de los pasajes, lo cual fue desmentido por el Ministro Espejo, diciendo que el AFT no ha informado de nada al Gobierno e indicando que todo el sistema de cobro funcionaría sin problemas el día 17.

El retraso generado por el cambio de fecha ocasionó una millonaria multa a las empresas del AFT, cercana a los 300 millones de pesos, debido al no cumplimiento de la fecha de implementación de la tecnología de pago en los buses. En los días siguientes a la aplicación de la multa, en el segundo intento para el funcionamiento del sistema de cobro, el día viernes 17 de febrero, los validadores y usuarios respondieron favorablemente al cambio, detectándose un error cercano del 2% en los buses que salieron a circulación[16] Esto permite acceder a los usuarios un acceso más rápido a los buses y evita la evasión del pago.

En los primeros días de funcionamiento, se recibieron cientos de reclamos de usuarios que habían sido objeto de doble cobro en el mismo viaje o que la tarjeta estaba fallada por que no leía. Estos reclamos se canalizaron mediante los centros CAE para efectuar el reembolso correspondiente en caso de existir problemas de cobro. Debido a la falta de información, varios usuarios cancelaron varias veces debido a que el primer, segundo o tercer transbordo mostraba "Costo $0", lo cual hacía que el usuario pasara nuevamente la tarjeta por el lector, siendo descontado un segundo pasaje.

Tarjeta plop!

La tarjeta plop! es una idea generada por el Partido Humanista, quien comandado por la Presidenta de la colectividad, Marilén Cabrera, la presentó en la intersección de los paseos Ahumada y Huérfanos. Esta tarjeta fue diseñada en un cartón gigante de 1,5 m con los colores de la misma tarjeta, pero trae atravesada la palabra plop!, la cual se encuentra al final de cada viñeta de las historietas de Condorito[17]

"Nos reunimos en el monumento de Salvador Allende para entregarle la Tarjeta Plop! gigante al Gobierno en La Moneda, exigiendo no una explicación, sino una solución a los habitantes de Santiago"

Marilén Cabrera, Presidenta del Partido Humanista, 18 de febrero de 2007[17]

La confección de la tarjeta fue terminada el 19 de febrero y fue entregada simbólicamente a la Presidenta Michelle Bachelet en La Moneda el día 20 de febrero, junto a una carta del Partido Humanista denunciando los vejámenes que viven día a día los usuarios de Transantiago.[18]

Indemnización

El 23 de marzo, los diputados Julio Dittborn y Claudia Nogueira, ambos de la Unión Demócrata Independiente (UDI), junto a la agrupación Defensor Ciudadano, presentaron una demanda en un Juzgado de Santiago para que se indemnizara a la gente que ha sido víctima de Transantiago. El monto demandado es cercano a los $200 mil por cada tarjeta bip!, los cuales desglosaron en $150 mil en daños físicos y laborales, y los restantes $50 mil en daños a la moral por el uso del sistema.[19]

"Se han cumplido 40 días desde el comienzo de funcionamiento del Transantiago. Y (la demanda) se pide por conceptos tales como el atraso al llegar la gente a su trabajo, su pérdida de empleo, problemas de salud, mayores remedios que ha debido comprar la gente, problemas de seguridad, etc., taxis colectivos que mucha gente ha debido tomar, especialmente adultos mayores, porque no hay alimentadores que lleguen hasta sus casas, hasta sus barrios. Si toda esta cifra la sumamos, le estamos pidiendo al juez que él abone $200 mil a cada persona que tiene una tarjeta Bip!, porque esa tarjeta es un contrato que tiene el ciudadano con el Transantiago"

Julio Dittborn, diputado UDI, 23 de marzo de 2007[19]

De acuerdo a la opinión de un experto en demandas colectivas,[20] el diputado Dittborn no cursó bien la demanda, se equivocó del tipo de juzgado y demanda al Fisco. El mismo abogado explicó que el Fisco no es demandable, pues el contrato de la tarjeta bip! es con el Administrador Financiero de Transantiago y no con el Estado de Chile; el tipo de Juzgado debía ser un Juzgado Civil y no un Juzgado de Policía Local; y por último, si la demanda es acogida, no se pueden sumar más personas que las 50 afectadas en la causa.

Demanda de TIMM

La empresa mexicana Transporte Inteligente Multimodal (TIMM) presentó una demanda judicial contra la compañía de informática Sonda por "apropiación indebida de tecnología, violación de derechos de autor y uso indebido de material confidencial", por una suma cercana a los US$ 450 millones.[22]

En la acusación, la empresa demandante alega que Sonda usó los manuales, certificaciones, patentes y experiencia en la documentación que presentó como oferta a la licitación del AFT, sin su autorización, para luego sustituirla por una tecnología fallida. Sin embargo, Sonda alega que realizó su plataforma tecnológica con varios elementos dispersos en el mundo, como la plataforma de distribución de dineros, que entrega soporte la empresa Siemens.

La demanda fue iniciada en el 23er Juzgado del Crimen de Santiago, tras que la empresa TIMM tuviera acceso judicial a la copia de la propuesta que realizó BancoEstado y Sonda para adjudicarse el sistema de cobro.[23]

La tecnología que TIMM reclama como propia es:[24]

  • Equipamiento al interior del bus, validadores de pago
  • Procesamiento de la información
  • Medio de pago, tarjeta sin contacto,
  • Sistema GPS
  • Sensores de puertas
  • Pantallas de información al conductor
  • Contador de personas
  • Software de mapas en la central para visualizar todos los buses
  • Forma de recarga de las tarjetas
  • Manuales y en puntos fijos

Doble cobro y los recorridos de ida y regreso

Un problema derivado en los primeros días de funcionamiento fue el doble cobro del pasaje debido al sentido que traía el microbús, ya que el sistema sólo permitía viajes en un sentido único (ida o regreso) de cada recorrido. Esto se manifestó principalmente en las zonas periféricas de la ciudad, ya que el usuario debía tomar un bus alimentador de ida y un bus troncal que iba de regreso. Al producirse este problema, el validador cobraba dos veces el mismo valor del pasaje.[25]

Este problema no ocurría en el Metro, ya que este medio de transporte sólo valida al usuario sin discriminar la dirección que el usuario tome, pero el microbus lo hacía debido a que las personas podían usar el mismo recorrido en menos de una hora para sus trámites.

La solución al problema fue eliminar el cobro por sentido que se hacía al usuario, teniendo la misma capacidad que el Metro de Santiago, es decir, validar al usuario pero no discrimina el sentido del viaje. Esto se ha prestado para varios engaños que se han publicado en sitios web fomentando que todos los trámites o viajes los realicen en menos de 2 horas, y no importa el recorrido de ida y regreso, ya que el sistema no sabrá los microbuses ya tomados.[26]

Evasión

La evasión de pago es una de las principales preocupaciones del Gobierno y las empresas concesionarias, debido al aumento del no pago por parte de los pasajeros, quienes argumentan que el deficiente servicio los motiva a no cancelar el pasaje, hasta que se solucionen los problemas.[28] donde se registra principalmente en los buses troncales articulado, debido a la extensión y cantidad de puertas que posee este tipo de bus.

Tomás Hirsch y el llamado a la evasión

El llamado a la evasión fue realizado principalmente por Tomás Hirsch, mediante la campaña mediática denominada "Yo No Pago", la cual incentivaba al usuario común a no pagar por un sistema de transporte deficiente para los santiaguinos. Este llamado lo realizó tras la entrega simbólica de la tarjeta plop! en el Palacio de La Moneda, abriendo un sitio web (yonopago.cl) para publicar las acciones que toma Hirsch para mejorar el sistema de transportes, publicando las visitas al Ministro de Transportes o las entrevistas que le han realizado, y donde mantiene su postura de incentivar el no pago del pasaje.

Le informamos a la Presidenta que hoy día damos inicio a la campaña de desobediencia civil www.yonopago.cl, y llamamos a todos los capitalinos a que no paguen por el uso del Transantiago

Tomás Hirsch, político 23 de marzo de 2007)[29]

El día 17 de junio de 2007, se declaró en el sitio web de esta campaña que no seguirá esta forma de protesta contra Transantiago, agradeciendo a las personas que apoyaron esta iniciativa.[30] Ciertamente, no lo necesitaba, pues la evasión es hasta el día de hoy (aunque en declive) uno de los problemas que afectan al plan de transporte santiaguino.

Fraude de las tarjetas bip! de estudiantes

El día sábado 3 de noviembre de 2007, se dieron a conocer las estadísticas oficiales de retención de tarjetas bip! de estudiantes por irregularidades en su uso de personas no autorizadas. Hasta el mes de octubre de 2007, se habían retenido cerca de 14.580 pases escolares en el Metro, desglosándose[31] en:

  • 12.287 en usos no autorizados,
  • 255 por falsificación y
  • 231 por estar adulteradas.

Este aumento se debe principalmente al mercado negro de las tarjetas, debido al robo de los documentos estudiantiles o por obtener beneficios de los estudiantes para sus tutores (padres, abuelos, etc.), siendo tan sólo requisado en las estaciones de Metro, ya que en los buses de Transantiago no existe el mecanismo de control para los pasajeros, que se estimó su implementación en diciembre de 2007,[32]

Otras formas de evasión

Algo que no se puede controlar de la evasión son las técnicas que varios usuarios pueden usar para evitar el pago de los pasajes. Debido a que el cobro del viaje se realiza con cada pasada de la tarjeta en los validadores, algunos usuarios pueden viajar hasta 4 personas por el mismo valor del pasaje, lo cual hace que la evasión no sólo se produzca por la subida de los pasajeros por las puertas traseras, sino que por el uso de la misma tarjeta para cancelar un sólo pasaje.[26]

Medidas anti-evasión

El Ministerio de Transportes ha implementado varios lugares denominados como "Zonas Pagas" donde el usuario debe cancelar su pasaje antes de acceder a la parada, para evitar la alta aglomeración de personas y un acceso más fluido al bus. Estas zonas sólo funcionan durante las horas puntas del sistema, y a junio de 2007 son más de 10 zonas habilitadas. Al inicio de este tipo de zonas, los usuarios no se mostraron satisfechos debido a que las medidas adoptadas por el ministerio hacía parecer a los pasajeros como ganado, debido a la gran aglomeración de personas y las filas que debían realizar al ingresar a la parada.[33]

Otra medida que se estudió es la colocación de torniquetes de acceso, de modo similar que Metro, para poder controlar el acceso de los pasajeros al bus o contratar personal que estuviera controlando las personas que suben por las puertas de bajada,[34] lo cual permitirá un mayor control de los pasajeros, pero a la vez impedirá un acceso rápido al bus, sobre todo en los horarios punta.

Un aspecto que el Ministro declaró fue la posible creación de un bono para aquellos conductores que impidan la evasión, pero estos no tienen los mecanismos para evitar este problema, debido a su función única de conducir para evitar accidentes, por lo que estar controlando las personas que pagan o no su pasaje impedirían un buen desempeño de su trabajo. Incluso varios de los conductores han manifestado su recelo a realizar este trabajo porque ven que su integridad física se verá afectada al solicitar el pago del pasaje.[36]

Fiscalización

La fiscalización a los pasajeros para comprobar el pago del pasaje se inició la semana del 25 de agosto, con funcionarios del Ministerio de Transportes que subían a los buses con máquinas especial para comprobar si el pasajero canceló su pasaje o no, mediante el uso de una máquina especial la cual entrega la información del último pago realizado con la tarjeta.

Al inicio de esta medida, el mismo ministerio calculó que 2 de cada 10 personas no cancelaban su pasaje, y en el primer día de fiscalización se encontró una persona que no cancelaba su pasaje desde el 13 de agosto, lo que demuestra la urgencia necesaria de implementar el sistema de comprobación.[32]

En el período de marcha blanca, que se inició con el test de las máquinas y el proceso de fiscalización, los usuarios recibirán una advertencia verbal, pero una vez implementado concretamente el sistema de fiscalización, las multas a los usuarios alcanzarán hasta los 54 mil pesos (aproximadamente US$ 105, 71[37] )

Con el inicio del mandato de Sebastián Piñera, la cantidad de fiscalizadores fue duplicado para aumentar los recorridos y los usuarios que eran revisados a diario para determinar si cancelaron su pasaje o no. Por lo general, los fiscalizadores se ubican en las avenidas y detienen el bus para la fiscalización. Este proceso, al seguir de este modo, no se ha podido realizar en las zonas periféricas de Santiago, debido al riesgo que corren los funcionarios encargados de la validación.

Problemas de la fecha y hora

El año 2008 es un año bisiesto, lo que produce el año posea 366 días y exista el 29 de febrero dentro del calendario anual. Este análisis no fue realizado por el AFT lo que produjo que el día sábado 1 de marzo de 2008 existieran problemas en las validaciones de los usuarios, ya que se les cobraba hasta 3 veces el pasaje, cuando correspondía la gratuidad del mismo. Este problema se presentó principalmente cuando los usuarios hacían combinaciones entre buses y Metro, ya que los torniquetes del ferrocarril subterráneo mostraba la fecha "1 de marzo" y cerca del 10% de los validadores de la flota de buses (cerca de 640 de 6.400) mostró la fecha "29 de febrero", ocasionando que los dos viajes fueran en días distintos, cobrándose nuevamente el pasaje, ya que habían pasado más de dos horas, en el sistema informático, pero en realidad habían pasado sólo minutos.[38]

El jefe de operaciones de Metro indicó que el sistema funcionó normalmente durante el día, registrándose los problemas de cobro en los validadores de los buses. Estos problemas influyeron en que varias empresas de transporte de pasajeros en superficie no cobrasen a los usuarios para evitar más problemas y enojos por parte de los pasajeros.[39]

El AFT, durante la tarde del 1 de marzo, indicó que a los pasajeros afectados por este cobro indebido, se les comenzaría a devolver el dinero mediante el conducto regular de devoluciones (acercándose a un puesto de recarga o un tótem de Metro), pero debían llamar al teléfono habilitado para consultas y reclamos de Transantiago. El reintegro de los pasajes fue desde el día miércoles 5 de marzo y se integró el viaje extra, además del pasaje original, este último en compensación por los problemas generados.[38]

Expansión a otras ciudades de Chile

Luego de la experiencia santiaguina de la Tarjeta Bip!, el año 2012 se planteó la posibilidad de replicar el sistema de cobro en otras ciudades de Chile. En específico, el gobierno de Sebastián Piñera se comprometió a implementarlo antes del término de su mandato en las ciudades de Arica, Valparaíso, Concepción y Puerto Montt.[40] Sin embargo, muchos de los estudios y planes se postergaron sin fecha definitiva.

No obstante, en marzo de 2014 y a días de comenzado el segundo gobierno de Michelle Bachelet se anunció el comienzo de los estudios pertinentes para implementarlo en el Gran Concepción, existiendo hasta ahora dos ofertas de empresas internacionales (una coreana y otra francesa).[41]

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